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domingo, 27 de febrero de 2011

La muñeca de Johnny - Capítulo 11. Yoko chan

— Ok, pues es hora de que te prepares — dijo Jin levantándose y yendo hacia la puerta — yo… voy a buscar algo que ponerme porque después de ver ese kimono, creo que necesitaré algo un poco más elegante de lo que había pensando — salió del cuarto.
Y Kame, tras un baño, perfume y peinado se puso el kimono ceremoniosamente aún preguntándose si de verdad había sido tan grave haberle llamado a Jin, como para que de eso sólo, dependiera todo su futuro.
………………….
La silueta que el contraluz delineaba en el jardín frente a sus ojos era tan perfecta que Yoko se sintió muy asustada, porque claro, ella no se consideraba ni siquiera suficiente para relacionarse con un ser tan brillante como Kame y no sabía si en realidad podría responder al compromiso.
Kame era hermoso, un tipo de persona de la que siempre había escapado; ella sabía que tenía muchos defectos obvios que probablemente ocultaban sus virtudes y que esas personas tan luminosas no podrían dejar de darse cuenta de ellos. Pero al mismo tiempo, tenía otros sentimientos de los que no se sentía orgullosa, aquellos despertados por la venganza y el ego, esas voces en su interior que la hacían desear que se concretara pronto el destino que Johnny sama le había prometido, en el que todas las personas que antes se burlaron de ella ahora la envidiarían.
Sus pasos eran diminutos, como debían ser para lucir su propio kimono, el cual, era de una bella seda murasaki con flores magentas y pájaros rosas, y gotas de rocío en tonos plata; también llevaba una sombrilla de muy fino papel de arroz que sostenía con mucha delicadeza paso tras paso. ¿Y qué le diría? ¿interrumpiría la meditación o sólo esperaría a que él la descubriera? Eso sonaba muy romántico… como en las viejas historias, y Kame, en definitiva, sería su más preciado Genji…
El sol estaba por desaparecer cuando Kame oyó los diminutos pasos de la chica acercándose y giró galante para encontrarla. Yoko chan era el tipo de mujer perfecta para un japonés promedio, esa clase de persona que busca un hombre que quiere una mujer para pasar el resto de su vida: educada, silenciosa y dispuesta a entregarse completa y fielmente a quien le dijeran que debía hacerlo. La esperó inmóvil sin decir nada hasta que ella se detuvo a casi 4 pasos de él.
Hola— la saludó entonces, con un gesto lleno de amabilidad y atención que la sonrojó al instante — Yoko chan ¿quieres ver el atardecer conmigo? — le preguntó con una media reverencia en la que le buscaba la mirada a lo que ella respondió con una sonrisa nerviosa y un asentimiento. —este momento es como las viejas historias— dijo pasando las manos hacia su espalda.
—  Hai, respondió Yoko como la vieja historia de Genji — se rió — pero al menos estamos solos y no rodeados de damas de compañía y de asistentes personales….
Kame suspiró mirándola de reojo.
—  Yoko chan…
—  ¿Hai?
— ¿En Francia las cosas son mejor que en Japón?
— Uhmno lo sé, pero Kame chan ¿no has ido ya a Francia?
— Sólo una vez, de paseo… pero tú… estuviste viviendo allá ¿no?
— Hai, viví dos años en París.
—Uhm, yo nunca he vivido en un país extranjero.
— ¿Y te gustaría?
— ie, ie, sólo era un comentario…
Oh sou desu — Yoko hizo una pausa larga en la que ambos escucharon cantos de cigarras y luego contestó — Cuando estaba en Francia, leí la historia de Genji… y fue cuando empecé a pensar que sería bueno volver a Japón. Francia estuvo bien durante un tiempo, pero después de esa lectura supe que quería regresar a casa y buscar mi propio Genji. “Pero eso será difícil” pensaba… y entonces, un día, recibí una carta de mi madre con las palabras de Johnny sama y Mary san, con el nombre de Kamenashi Kazuya… No podía creerlo, ayer incluso era como una mentira. Y ahora, estoy aquí a tu lado… por eso para mí, Japón es mucho mejor que Francia.
Sou desu ka Kame estaba confundido Yoko chan… ¿hace cuanto recibiste esa carta ― preguntó, pues en definitiva no le salían las cuentas en el tiempo. ¿Era posible que hubiera llegado en un solo día de Francia a Japón y… no, pero Junno le había hablado de su hermana antes del problema con Johnny sama por haberle llamado a Jin y… la miró sin saber si quería escuchar la respuesta de la chica.
— Hace como un mes o mes y medio, creo ¿por qué?
Pero Kame no podría contestarle tan sencillamente… Habría sido fácil comprender que una desobediencia llevara a un castigo, pero si eso había ocurrido hacía tanto entonces no se trataba de un castigo, era un plan, y hablarle a Jin, sólo había sido un error porque con ello les había dado un pretexto para enrollarlo en ese plan que tenía como objetivo… ¿qué demonios tenía como fin meterlo en una situación así? Johnny llevaba años pidiéndole que se vistiera de mujer y bailara como diablo, muchos años de exigencias que lo habían hecho pelear con todos, incluso con Jin… y de pronto ¿debía convertirse en un chico bueno y masculino que protegería a esa niña de todos males y peligros? No tenía sentido… a menos que hubiera dinero de por medio. Pero ¿quién pagaría más por verlo amarrado a un compromiso de matrimonio que libre y destrampado?.  Y además, lo que iba a ocurrir sólo sería una apariencia, porque Johnny le había dicho que aunque eso sucediera, él seguiría trabajando en la empresa como siempre, y cumpliéndole sus caprichos, y siendo una diva extravagante. No, definitivamente no ocurriría, y quizá era firmar su sentencia de muerte, pero no podía aceptar así sin más.
— Yoko chan…
— ¿Hai?
—  Tengo que decirte algo importante…
— Oh ¿de verdad? — ella sonrió entusiasmada volviéndolo aún más difícil de lo que era.
—  hai — él esquivó la vista, perdiéndola hacia la luna que ya se veía en el cielo. — pero no creo que sea algo bueno para ti — se mordió los labios.
Yoko quitó la sonrisa con esa aclaración y apretó sus manos angustiada.
— Yo… — comenzó Kame — de todo esto que está pasando, y de lo que ocurrió contigo en París con tu novio extranjero, y tu regreso a Japón, apenas me enteré ayer a medio día…
—  ¿Qué dices? — el gesto de Yoko se ensombrenció con la sorpresa.
— Yo no tenía conocimiento de esa carta que te escribió tu madre, ni de que Johnny y Mary pensaban que tú y yo haríamos una buena pareja… Y… lo siento de verdad, pero…
Se interrumpió al ver que Yoko empezaba a llorar.
— Etooo… — Kame no se sentía bien de decir las cosas así y dio un giro a sus palabras tratando de que no fuera tan duro para ella — me gustaría primero que nos conociéramos y pensáramos bien si podemos serlo… — suavizó su tono esperando que eso reanimara la chica.
Lo logró un poco. Yoko levantó la vista aunque aún con lágrimas.
        —Sería mejor de esa manera ¿no lo crees? — siguió él actuando una dulce sonrisa.
—  ¿De verdad? — y ella claramente se reanimó.
— Uhm, hai, de esa forma, si como pensaron tus padres y los míos, y Johnny sama y Mary san, nosotros formamos una buena pareja, entonces será mucho mejor para los dos, porque nos comprometeremos con el corazón en algo que realmente deseamos, y… si resultara que no, entonces no nos haríamos daño.
— Ah, entiendo. Eso debería ser así.
— Yo… no quisiera que tú te casaras conmigo teniendo una idea equivocada de quién soy.
— Pero si nos casáramos, sería hasta dentro de 5 o 6 años ¿no es así?
— Oh, hai, es un tiempo ideal para que nos conozcamos realmente ¿no lo crees? En cinco años podemos tener muchas citas, platicar de lo que pensamos, y conseguir suficiente dinero para vivir bien y darles a nuestros hijos lo que necesiten.
—  ¿Hijos? — ella sonrió — de verdad me gustaría tener hijos con Kame chan.
— Pero antes, necesitas conocer a Kame chan. — él perdió la vista en sus adentros unos segundos sobresaltándose cuando Yoko, de pronto, le agarró una mano con las suyas. Había tirado la sombrilla a un lado y sus ojos habían vuelto a iluminarse.
— Hai, estoy de acuerdo, antes de comprometernos o cualquier cosa vamos a salir como novios para conocernos.
—  ¿Novios? — Kame esbozó una sonrisa preocupada — hai, para conocernos…
Ella lo soltó y fue a buscar su sombrilla de nuevo y luego esperar a que él decidiera emprender el camino hacia la casa, pero Kame debía anunciar a Johnny el pequeño cambio de planes antes de entrar.
—  Yoko chan… ¿traes algún teléfono contigo?
—  hai, ¿tú no traes el tuyo? — se rió. — chotto matte — ella buscó en su bolsita y sacó un bonito teléfono color magenta como las flores de su kimono — ten — se lo ofreció con una reverencia.
Kame le agradeció con otra y le marcó a Johnny.
— ¿moshi, moshi? ¿Yoko? — contestó de inmediato — ¿Todo está bien?
— Soy Kazuya, y sí todo está bien, sólo que… —se alejó a hablar con el jefe mientras ella lo veía embelesada jugando a girar la sombrilla entre sus manos. — hablé con Yoko y…
— Déjame adivinar, la convenciste de que se cancelara el compromiso… — lo interrumpió Johnny con cierta voz de molestia que Kame no supo cómo interpretar del todo.
— Hai… ella y yo, saldremos un tiempo antes para conocernos y…
— Ok, — Johnny rió forzado — ya me imaginaba que harías una cosa así… supongo que además ella está convenientemente contenta y emocionada con tu propuesta porque si no, no te habrías atrevido a hablarme. Bien Kamenashi, esto tendrá sus consecuencias, por supuesto, pero dejaré que sea así, como tú, escúchame, te las has arreglado para que sea… ahora vengan a la fiesta que todos están esperando y demuéstrame que te gusta ser uno de mis johnnys.
— Hai, wakarimashita…
El jefe colgó el teléfono, y Kame regresó con Yoko para ir juntos hacia la casa donde familiares, amigos y enemigos de ambos, los esperaban… ¿consecuencias? Kame se preguntaba una y otra vez ¿y eso exactamente qué significaba? 


Final Feliz                                      Final que no es final y no es feliz

1 comentario:

  1. jejeje yo tanto q me he quejado q este tu fic es triangustias y mira aqui estoy!!!!!

    casi es el final espero no querer morirme con el.

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