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miércoles, 2 de febrero de 2011

La muñeca de Johnny - Capítulo 3. La muñeca de Johnny I


La puerta de la habitación de Kame estaba abierta, y al entrar descubrió que como Tackey había dicho, ahí esperaba Johnny sama, aunque no solo. El resto de KAT-TUN, incluso Junno, también estaban ahí.
—  Buenas tardes… — saludó respetuoso y quedó a la expectativa.
—  Buenas tardes, Kame chan. ¿Dónde… estabas? — de verdad parecía enojado el jefe.
—  Lo siento — volvió a inclinarse — olvidé prender el teléfono, yo… estaba, leyendo y… Takisawa san me avisó que me buscabas.
— Hai, así es, desde hace horas — Johnny cortó las explicaciones.
Los demás chicos de KAT-TUN estaban obviamente nerviosos.
— Tus compañeros de grupo están preocupados por ti — continuó — y… quieren vacaciones, no sólo para ellos, sino para ti también. Según mis informantes están muy intrigados de qué sucede cuando te llamo a trabajar y querían preguntarte a solas en un viaje al que irán todos. Pero para que ese viaje sea más provechoso y no pierdan el tiempo tratando de adivinar qué hacemos cuando estamos a solas, pensé que sería mejor invitarlos hoy aquí a tu cuarto y hacerles una demostración…
A Kame se le vidriaron los ojos y todos sus compañeros sintieron un hueco en el estómago, pero ninguno de los 5 se atrevió a poner algún pero o decir que no.
— Así que… ve a vestirte, tienes 5 minutos. — ordenó Johnny.
        —  Hai — Kame se inclinó tragando saliva y se metió al baño de la recámara.
— Pero siéntense — Johnny les pidió a los demás señalando el resto de los sillones de la sala que había en la habitación.
Todos, incluso Ueda, se sintieron un tanto consternados y obedecieron.
Dentro del baño, Kame se cambió en automático con la mirada perdida en un deseo que de tan nublado en su mente apenas habría podido decirlo en voz alta. “Si Johnny está contento, habrá trabajo para KAT TUN y Jin estará bien” se repitió una y dos veces. Cinco minutos después, salió de ahí con un vestido de colegiala (falda de tablones, blusa de niña y corbata roja) y un par de coletas. Transformado, con la boca entreabierta, sonriente, y la mirada afeminada, fue a ponerse de rodillas junto al jefe quien entonces extendió su mano para acariciarle la cabeza.
— Antes — dijo éste a los demás miembros del grupo — Akanishi kun nos acompañaba en estas divertidas reuniones, y para Kame chan, era mucho más emocionante; pero ahora, ustedes lo saben, como Jin se resiste a ser uno de mis johnnys, nos entretenemos sin él… aunque claro… no es nada terrible, Kame sabe, que cada vez que me complazca, tendrá más trabajo y más dinero… ven, siéntate aquí — palmeó sobre su pierna y Kouki, Maru, Ueda y Junno vieron cómo Kame se ponía de pie y delicado, sensual, obedecía.
Johnny, una vez que lo tuvo ahí, empezó a colar su mano por debajo de la falda, mientras Kame sonreía coqueto mirándolo a los ojos y regalándole sonrojos, al tiempo que se reía y le hacía preguntas sobre cualquier cosa, jugueteando, y Johnny las contestaba siguiéndole el juego, y con caricias.
—  ¿Y haremos algún viaje de descanso este año? — preguntaba Kame
— Sí, si nos portamos bien — Johnny le contestaba sonriente.
— ¿Y podremos comprar muchas cosas en ese viaje?
— Ya sabes que sólo las que se te vean bonitas.
— ¿Y Johnny sama me ayudará a elegirlas?
— Puede ser, sí, todo depende de que cómo te portes conmigo.
— ¡Haré mi mejor esfuerzo!
— Yo lo sé… — realmente parecía fascinado.
Maru fue el primero en bajar la vista, seguido de Junno que la aventó al techo. Ueda tardó más, pero al final también se distrajo, sólo Kouki, no dejaba de ver a Kame entre ofendido e hipnotizado.
Johnny deshizo las coletas con la otra mano y luego lo hizo levantarse y le dio una nalgada.  Kame respondió con un ”¡Ay!” fingido y exagerado, al tiempo que se torcía para seguirlo viendo a los ojos con esa media sonrisa sin vida que llevaba tanto tiempo practicando.
— Y por supuesto — Johnny les dijo a los demás — una cosa lleva a la otra, poco a poco, hasta que ocurre lo inevitable — se sonrió y luego se levantó del sillón y volteó de nuevo hacia Kame.  —espero que disfrutes tus vacaciones con tus… amigos — le dijo malintencionado — y si no quieres que vaya a buscarlos allá, mantén tu teléfono prendido.
— ¡Hai! — contestó actuando emoción.
— Le pedí a Junno que me hablara todos los días — explicó Johnny — y todos los días, me pasará contigo para que yo sepa que estás bien y con ellos. ¿Entendido?
—  ¡Hai! ¡entendido! — Kame siguió en su papel.
— Tendrás un 2011 realmente estupendo Kame chan, tus padres podrán estar orgullosos de ti.
—  Arigatou gozaimasu — le agradeció fingidamente sonriente, actitud que mantuvo hasta que Johnny hubo salido de la habitación.
Entonces, sin mirar al resto de KAT-TUN, volvió a meterse al baño para quitarse el disfraz, también en automático. Se sentía mal… cada vez era un poco peor que la anterior.
Salió del baño, con la vergüenza entorpeciendo sus pasos, pero él era el líder de ese grupo, y no, no podía mostrar debilidad, así que se sentó en el sillón en que antes estaba Johnny y se atrevió a mirar a sus compañeros.
— ¿Y entonces? — respiró muy hondo ensayando una sonrisa — ¿cuándo nos iremos?
Todos podían ver que no se encontraba bien, y que aunque su voz se oía igual de segura que siempre, sus pupilas parecían haber partido a un lugar dentro de su cabeza. Ninguno podía entender de dónde sacaba fuerzas para estar frente a ellos, aunque fuera así. Y de pronto la puerta volvió a abrirse y Johnny apareció de nuevo.
—  Kame chan… — lo llamó haciéndolo levantarse de inmediato   — no sé que hice y bueno, le mandé un videíto de lo que acaba de pasar a tu padre sin querer, fue un error, quería avisarte para que hables con él porque no quiero que me llame ¿de acuerdo? — y volvió a salir sin prestar atención a la palidez que la baja de presión en Kame le provocaba y casi lo hace desmayarse.
Y ya no pudo seguir actuando, sus dedos temblaban sobre el celular de tal manera que sus compañeros se preguntaron si no se habría enfermado.
— ¿Hai? — se oyó la enojada voz de su padre.
— Hola, soy… Kazuya…
— ¿Y qué demonios quieres? ¿decirme que estás muy contento? No es necesario, ya sé que te has convertido en una maldita puta. Pero no quiero que vuelvas a llamarme, yo me voy a olvidar de que existes y te voy a pedir que hagas lo mismo, ni yo, ni tus hermanos, ni tu madre, queremos saber más de ti. — y colgó dejando a Kame realmente pasmado.
Las miradas juciosas e incrédulas de todos los demás KAT-TUN le lastimaban. ¿De verdad tenían que haber presenciado eso?
— Kame, ven — Kouki lo guió hacia el sillón y lo hizo sentarse — ¿quieres un té?
Maru se levantó a prepararlo mientras Ueda con los brazos cruzados cerraba los ojos sin querer creer lo que acababa de pasar y Junno sin atinar del todo a cómo reaccionar caminaba de un lado a otro buscando alguna distracción.
— ¿Ponemos música? — fue lo único que se le ocurrió decir y fue hacia donde estaba el aparato de sonido — ¿se les antoja algo en especial?
Maru llevó el té a Kame y éste empezó a tomarlo en sorbos muy pequeños al tiempo que hacía un esfuerzo monumental por secar sus ojos, controlar su respiración y proyectar seguridad.
— Pues… — Kouki se decidió por hablar de otra cosa — podríamos ir comprando los boletos del tren ¿cómo ven? ¿nos vamos en primera clase?
— ¿Nos vamos a ir en tren? — Junno le siguió la corriente.
— También podemos llevarnos mi coche, si quieren. — dijo Ueda aunque aún con el juicio en el gesto.
— Etooo… — Maru le contestó — pero mejor la camioneta, porque en un coche vamos a ir muy apretados.
— Sí, está bien, ahora la pido… — Ueda sacó su teléfono para pedir que le llevaran el transporte.
— Y estaría interesante ir a acampar un día ¿no Junno?  — propuso Kouki — A esa parte que está toda arbolada atrás de tú casa…
— Como cuando éramos niños jajajaja. — contestó Junno riendo de manera exagerada.
— ¡Ay no!  — Ueda se notaba incómodo — Y ¿también quieren asar bombones?
— Bombones y salchichas, mmm — Maru respondió
— Y como Ueda se llevará su guitarra — siguió Junno — que  Kame también lleve la suya…
Tras un silencio de todos, Ueda concedió el intento de aligerar el ambiente.
— Podríamos componer algo entre los dos — propuso amable.
Kame con la taza de té aún en los labios sólo asintió con la cabeza, ausente; Johnny cada vez iba más lejos, pronto llegaría a un punto que no podría soportar, y sin embargo, seguía ahí pensando en los días siguientes, y en lo que pasaría con KAT-TUN y su carrera… ¿no debería, como decía Jin, largarse de la JE para nunca volver? ¿no sería mejor cortarse la yugular que aguantar eso?
— Etooo…. — dijo de repente y todos voltearon a verlo con suma atención — yo… siento mucho que hayan presenciado una cosa así, de verdad, discúlpenme.
— Por ahora olvídalo…  — contestó Maru — aunque necesitas hablar de ello, no creo que este sea el momento.
— Además no fue tu culpa — Kouki trató de animarlo — todos sabemos que Johnny sama puede hacer lo que quiera con cada uno de nosotros.
“Vaya consuelo” pensó Kame y asintió hacia su amigo.
— Johnny sama es ese tipo de persona que hace de las cosas sencillas otras muy complicadas…
— Lo que hace es que las cosas complicadas parezcan sencillas y comunes — replicó Ueda.
— Bueno, tú solo por llevar la contraria — Kouki lo enfrentó.
— No es por eso, sólo es verdad. — pero Ueda se mantuvo tranquilo — En el mundo real, que un chico se vista de mujer es algo que no está bien, y aquí sucede todos los días, tanto que por ejemplo Kame, cree que es una cosa sencilla… no le aflige lo que sucedió sino que haya pasado frente a nosotros y luego llegado a ojos de su padre… no le preocupa vestirse de niña y actuar como tal, eso hasta lo disfruta, lo que no tolera es que Johnny sama haga obvio el trasfondo sexual de tal evento. Además claro, de que no tenía la más mínima intención de ir con nosotros a Osaka y desde que Junno le invitó estuvo buscando un pretexto, pero Johnny sama, le dijo que debía ir y luego, para evitar cualquier desobediencia, lo hizo pelear con su padre en nuestras narices para que no pusiera a su familia como disculpa y no viniera…
— ¿No estás hablando de más? — Maru quiso detenerlo.
— Todavía me faltan decir un par de cosas…
—  Ueda… — pero Junno lo detuvo dejando a todos realmente curiosos — a nosotros nunca nos ha interesado lo que sucede en el mundo real, somos johnnys. Y aquí, explotar nuestro lado femenino es una cosa sencilla, tanto que incluso tú lo disfrutas también.
— ¿Quieres pelear Junnosuke?
— No, sólo quiero que dejes en paz a Kame. Porque de nosotros 5 él es el único que está completamente comprometido con ser el mejor en lo que hace y lo que pasa con Johnny, sólo es el pago por todo lo demás…
— Ja — Ueda se levantó del sillón — ¿así es como te perdonas de ser cómplice?
— Al menos él es coherente… — murmuró Maru sirviendo más té en otra de las tazas para beberla él mismo — tú en cambio dices todo eso, pero a la vez te mueres de envidia…
— Por favor Yuichi, tú eres mucho más envidioso que yo… ¿cuántas veces no has maldecido a Kazuya por su rostro de princesa — se burló.
— Tienes mucho más rostro de princesa tú Tatsuya, así que no debe ser eso… a ti nunca te he tenido envidia.
— Bueno ¡basta!  — Ueda estaba harto — Yo no voy a ir con ustedes a ningún lado, están enfermos…
Se levantó para marcharse, pero entonces, Kame lo llamó muy bajo.
— Ueda san… — incluso usó la fórmula de respeto como acostumbraba cuando hablaba en serio — aunque no me identifico con lo que dijiste de mí, entiendo por qué piensas así, sin embargo, ninguno de nosotros podemos hacer más que eso. Entender al otro no es necesariamente aceptar sus ideas como dogmas, pero sí es poder convivir con él. Yo acepto que pienses de esa manera y te invito a que vayas con nosotros a Osaka, y te pido, que aceptes tú que ellos no están de acuerdo y que eso no te impida venir.
— Muy bien Kazuya… — Ueda tenía esa sonrisa de incredulidad que simplemente no podía evitar que Kame le provocara con esos discursos — iré, pero primero quiero saber ¿qué piensas tú?
— Yo… — Kame tardo un poco en contestar —  pienso que soy una persona que hace mucho tiempo no sabe lo que hace…
— Lo que haces lo sabes perfecto — Ueda no aceptó esa respuesta esquiva — lo que no sabes es si debiste haber escuchado o no a Jin cuando te advirtió que de seguir así te sentirías atrapado después… Yo estoy seguro que si él no te hubiera hablado de todo eso, serías feliz…
Kame levantó la vista hacia Ueda tratando de entender lo que decía.
— Lo extrañas ¿no es cierto?  — y éste siguió — Por eso estás dispuesto a humillarte mucho más de lo que has hecho hasta ahora… yo sé lo que Johnny te dijo, Kazuya, te aseguró que si tú te portabas bien, iba a dejar a Jin en paz, pero te voy a decir algo, las posibilidades de que haya cumplido con esa promesa son nulas. Y basta ver a Jin para saber que también a él lo llama cada tercer día prometiéndole éxito mundial, y claro, que tú estarás bien mientras él siga obedeciendo…
— Esto no tiene nada que ver con Akanishi… — Kame se tensó al instante.
— Aah ¿no? — y Ueda se dio cuenta de ello —  Entonces ¿por qué no lo invitamos? La verdad sería muy emocionante estar los 6 juntos otra vez, y así podremos preguntarle, y tú podrás comprobarme que ni esto ni nada, tiene que ver con él…
— Haz lo que te plazca — Kame se levantó obviamente molesto del sillón donde estaba y fue junto a Junno que seguía jugueteando con los discos.
— ¿Qué pasa Kamenashi? — pero Ueda siguió — ¿toqué alguna fibra sensible?
— Tatsuya déjalo ya — Maru trató de terminar con esa conversación — si sigues forzando las cosas todo va salir mal.
— A mí me gustaría que Jin nos acompañara — contestó jugueteando con su teléfono en actitud de reto.
—  ¡Pues entonces háblale! — Kame se volteó furioso hacia él — ándale, dile que te mueres de ganas de verlo y luego arma tu berrinche porque no responde a ninguna de tus provocaciones.
— Ja… — Ueda rió secamente al tiempo que se ponía de pie — Kame, Kame… si solo estaba esperando tu permiso para llamarlo — dijo sarcástico — me estaba deteniendo porque no sabía si iba  a molestarte que le llamara frente a ti a quien obviamente, Johnny sama se lo prohibió.
—  ¿Eeeh? — Kouki no podía creer algo así.
— Eso no es posible… — Maru tampoco
—  ¿No quieren mejor escuchar un musical? — Junno sabía que las cosas podrían ponerse feas.
— ¿O no es cierto, Kazuya? — Ueda siguió — ¿Que Johnny te vetó por completo de la vida de Jin? Eso es, a ver si lo entiendes, porque para seguir abusando de ambos es imprescindible que no tengan comunicación. ¿No puedes verlo?
Kame se quedó unos segundos en pausa sopesando lo que estaba sucediendo y luego en un arranque desenfundó su propio teléfono y le marcó a Jin lanzándole a Ueda un infierno de miradas.
— Moshi moshi ¿Kame? — la voz de Jin lo hizo perder todo el valor.

3 comentarios:

  1. q bueno q tienes una foto de ese viejo de mier.... voy a buscarlo y reventarlo, y ese ueda desgraciado ya me cayo mal, jajaja

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  2. jejeje la foto es para que practiques algo de vudú con él =)

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  3. ne xio que tiene contra mi amorcis, si ueda es tan lindo de malo como de bueno!!!
    el viejo es muy feo!!!

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