Seguidores

sábado, 5 de febrero de 2011

La muñeca de Johnny - Capítulo 5. Larguísimo camino

Cuando el auto se detuvo frente a las oficinas donde estaban Jin y Johnny sama, todos notaron que Kame estaba realmente aterrorizado, llevaba ya varios minutos sin hablar, con la mirada perdida en el camino que se veía por la ventana, las manos entrelazadas entre las piernas y los ojos brillando por las lágrimas que querían salir de ellos.
De pronto la puerta se abrió y un johnny junior les dijo a Ueda, Koki, Junno y Maru que se bajaran. A Kame lo regresó a sentarse en el mismo sitio donde venía y al minuto subió el mismo Johnny sama que se le quedó viendo largo rato antes de hablar.
—Te voy a poner una cosita que compré para ti — le dijo — levántate y acércate — ordenó con voz pasiva.
Kame tras un segundo de duda hizo caso al jefe aunque sin poder evitar temblar, más aún cuando éste le desabrochó y bajó los pantalones.
— Esto — le mostró una argolla de metal — es una correa para domar a perras desobedientes como tú — tomó su miembro con una mano — cada vez que se me antoje encenderé con este control remoto el vibrador que está en la argolla y… ¿adivinas qué pasará? — sonrió — Bien, si logras que nadie se dé cuenta de que te la puse en los próximos dos meses, te perdonaré y salvarás tu carrera, si levantas alguna sospecha o te delatas, entonces te venderé a estas personas que te conté, las cuales, déjame decirte, han triplicado su oferta — y deslizó la argolla en la intimidad de Kame sellándola después con un par cintas con contraseña hacia su trasero. — ¿probamos cómo se siente? — y activó la vibración con el control remoto haciéndolo caer de rodillas al piso.
— Vas a tener que ser menos obvio, Kame chan, por lo pronto súbete los pantalones
Kame obedeció al instante y se sentó donde antes a escuchar el resto de las increíbles noticias que el jefe tenía para él.
— Te digo para que te prepares — dijo aquél sonriente — que mientras viajan en este bonito coche hasta Osaka, recibirás una vibración como la de ahorita no sé…  ¿cada que se me antoje está bien? — hizo una pausa  — Va ser difícil que con gente que te conoce tan bien lo logres, pero me encantará verte esforzarte, así que te vas quedar ahí, justo enfrente de la cámara que está aquí ¿ok?
— Hai… — contestó apenas, sin fuerza.
—  ¿Quieres un último ensayo? — Johnny volvió a apretar el botón y vio satisfecho cómo Kame sólo se recargaba un poco en el asiento logrando ocultar lo que sentía. — entonces así será, mi querida tortuguita, te aseguro que estos dos meses serán los más intensos que has tenido nunca. Nos vemos en Osaka, mata ne. — Y bajó del coche dejándolo ahí con el nuevo regalito entre las piernas.
Jin fue el primero en subir una vez se hubo bajado Johnny, y enseguida notó que Kame estaba muy extraño. Fue a sentarse junto a él.
— Hola ¿qué pasó? ¿por qué tanto misterio? ¿qué te dijo Johnny? ¿por qué se subió a hablar contigo?
— ¡Oh! Oh, no es nada, sólo me contaba cómo van a estar los detalles allá en casa de Junno — logró la sonrisa —  va a ser muy emocionante — estaba realmente agitado por el evento del anillo y con miedo de que la vibración siguiente lo tomara por sorpresa y fuera a saltar frente a Jin haciéndolo sospechar algo — ¿tú cómo estás? ¿qué tal vas con tu disco?
— Uhm, ahí va, ¿estás bien?
— Hai ¿por qué?
— No nada, es que…
Miró alrededor descubriendo que Kame no era el único que estaba extraño. Todos en KAT-TUN tenían un aire misterioso que lo tenía un poco incómodo.
— Bueno ¿qué pasa eh? — se desesperó — Ya déjense de rollos ¿qué te dijo Johnny de que me llamaras? — enfrentó a Kame— me habías dicho que no podía enterarse y que te…
— ie, ie, ie— ahí estaba otra vez la vibración — no pasó nada… de verdad Jin ¿por qué te mentiría?
Y en eso sonó el teléfono de Kame que contestó obviamente nervioso.
— ¿Moshi, moshi?
— Mira nada más — la voz de Johnny era como una filosa daga — así que Jin ya sabía ¿Cuándo hablaste con él, eh? También tenías prohibido decirle lo que había pasado, cuántas cosas descubre uno… pero está bien, sigue en pie tu oportunidad, sólo que vamos a hacer esto más divertido, no sé, algo así como cada dos minutos… ¿cómo ves? ¿te gusta? Contéstame hacia la cámara Kamenashi.
Kame levantó la vista con una sonrisa actuada.
— Hai, me gusta.
— Ok, entonces te daré más…
Y colgó el teléfono tras lo cual, Kame empezó a sentir que cada dos minutos, pero por lapsos de uno entero aquel hacía vibrar la argolla. El camino cada vez se hacía más largo. Pronto necesitó fingir que tenía frío y ponerse la chamarra sobre las piernas, pero además cada vez estaba más sonrojado y ninguno de los de KAT-TUN entendía por qué se reía tanto de tantas cosas tontas y contaba con esa desesperación tantas idioteces. Y eso, obviamente era, porque quería evitar a toda costa que Jin siguiera preguntando, pero éste empezó a asustarse.
—  Kame ¿te sientes bien? parece que tienes fiebre — lo interrumpió de súbito.
— ¿Fiebre? Jajajaj no para nada, ¿por qué tendría fiebre? Sólo estoy un poco acalorado
—  ¿De verdad? Estás temblando
—  Seguro, sí, es que estoy emocionado jajaja
—  ¿Y por qué?
— Pues por lo que vamos a hacer a Osaka…
—  ¿y qué vamos a hacer a Osaka?
— oh tienes que esperar, es una sorpresa…
— y por qué si estás acalorado te tapas con la chamarra, hace un segundo tenías frío…
— ahjajajaja, es que tengo frío en las piernas, pero acá no, de verdad,  arriba tengo calor.
—  Kame, yo creo que deberíamos llevarte al médico.
— ie, ie, de verdad Jin no es nada ¿podrían decirle al chofer que se pare en una estación para pasar al sanitario?
— ¡Carajo Kame! ¿qué pasa? Estás como con un ataque de pánico.
— ¿pánico? Nooooo jajajaja, sólo tengo ganas de ir al baño ¿podrían?
El coche se paró, un junior abrió la puerta y una vez se hubo bajado, fue Kame quien la volvió a cerrar sin dejar bajar a los demás.
Y Jin que se había alterado ya bastante con todas esas actitudes se dirigió gritando al resto de KAT TUN
— ¡¿qué demonios le está pasando?!
— No sé — Koki tampoco pordía imaginarlo — parece que tenía muchas ganas de bajar al baño.
— O ya se enfermó de nervios por completo… — aventuró Maru — es tan adicto al trabajo que no soporta la idea de tener vacaciones.
— Oye Junno — la grave y aún tranquila voz de Ueda dejó a Jin helado — ¿y en esta época funciona la alberca de tu casa?
Todos se giraron hacia él juzgándolo mal por su falta de interés.
Mientras tanto, Kame se había encerrado en uno de los baños de la estación y casi lloraba recargado en la pared mientras las vibraciones seguían cada dos minutos por lapsos de uno entero. El junior esperaba afuera y al oírlo quejarse se sintió angustiado así que regresó al auto y abrió la puerta de nuevo.
— Disculpen — dijo directo a Jin — temo que Kamenashi san se siente muy mal, me pareció oír que lloraba.
—  ¿Qué? A ver dame permiso — lo empujó para bajar del coche y fue directo al baño. — ¿Kame? ¿Kame estás bien?
Kame al oír la voz apretó la quijada para entrar en control de nuevo y tras secarse la cara y ponerse gotas en los ojos salió.
— ¡Jin! Sí, estoy bien ¿por qué? — estaba cruzado de brazos gesto que Jin conocía muy bien como de defensiva.
— Me vas a decir qué pasa o le voy a hablar a Johnny para preguntarle.
— Oh wakarimashita… etoooo…— la vibración no lo dejaba pensar
—  ¿Te duele algo? — Jin ya no sabía qué decir.
—  ie, ie, ie, sólo estoy muy nervioso.
—  ¿Por qué?
—  Porque… — y decidió darle algo de verdad que hiciera terminar ese interrogatorio — yo tampoco sé que va a pasar en Osaka.
—  ¿eeeeh?
— Uhm, Johnny me dijo que dijera que sería muy emocionante, pero no sé qué será…
— Ok… — Jin pensó un poco — pero no te preocupes tanto, en una de esas sólo es un evento con las fans o algo así, un trabajo sorpresa.
— Oh claro, sí, puede ser…
— O… ¿te dijo que era en castigo por llamarme?
— No, no, pero bueno, uno nunca sabe con Johnny sama…
— No te preocupes, oí que iba a ir Tackey, él nos cuidará…
Kame apenas ocultó el escalofrío y sólo bajó la vista
— ah, oh, no lo sabía…
— Sí, ya cálmate, verás que todo estará bien. ¿ok?
—  Hai —y ahí venía de nuevo la vibración con la que sólo cerró los ojos un segundo.
—  ¿Acabaste aquí? — Jin pensó que sólo los había cerrado para calmarse.
—  Hai — y ambos salieron del sanitario de nuevo rumbo al coche, pero un segundo antes de subirse sonó una vez más el teléfono de Kame.
— ¿moshi moshi? — contestó.
— Sólo quería decirte — era Johnny — que la argolla también tiene un micrófono, y que si vuelvo a oir que le das información que no te he autorizado a Jin voy a hacer que te arrepientas de haber nacido hombre. Deja de hacer estupideces Kame, te tengo en gran estima como para que al final tenga que venderte por kilo. ¿Entiendes?
— Hai, entiendo.
Y Johnny colgó sin decir más.
        —  ¿Quién era? — a Jin le parecían muy sospechosas esas llamadas.
— Una persona… — pero Kame consiguió actuar que no era importante y se subieron al auto.
Entonces, Kame optó por probar otra técnica y se sumió en el asiento con las manos en los bolsillos del pantalón tapándose con la chamarra y tratando de pensar en cualquier cosa, sin hablar, ni reírse, ni mirar por la ventana.
Jin se puso a leer una revista de música lanzándole reojos de vez en cuando, mientras Maru y Koki jugaban a hacer chistes de Junno, y Ueda escribía la letra de una canción en un cuaderno pautado.
Para cuando llegaron, Kame estaba a punto de no soportar más las vibraciones, pero como Johnny había dicho, apenas cruzaron la puerta de la propiedad, aún en el coche, estas cesaron.
—  ¡Eh! ¡llegamos! — gritó Junno — Fue un camino largo ¿no crees Kame? — le preguntó muy sonriente al darse cuenta de que este lo miraba — ojalá ya haya llegado mi hermana.
Y Kame, que empezaba a descansar de la tortura durante el trayecto, se tornó incrédulo
— Ah ¿si estará tu hermana?
— Sí… — Junno hizo una pausa de incomprensión — te dije cuando…
— Uhm, sí, pero pensé que ya no era así…  — realmente había creído que eso era una mentira — qué bien, entonces podré hablar con ella.
—  ¿Vino tu hermana  a Japón? — Jin se enteraba
—  Hai — y Junno volvió a su emoción — es que se quedó sin trabajo allá y rompió con su novio…
— A veces pasan esas cosas poco deseables… — Jin le siguió la corriente — ¿y por qué terminaron?
— Parece que mis padres quieren que ella esté con un japonés…
— Oh, ya veo, son muy tradicionales…
—  Hai, eso está bien para nosotros.
— Oye, pues… — Koki se metió en la conversación —  yo soy muy buen partido
— Sí claro — dijo Ueda al tiempo que guardaba su cuadrno en una mochila —  pero yo creo que ella se molestaría de que estás siempre más al pendiente de Kazuya que de cualquier otra cosa.
Jin volteó a ver a Kame esperando que se encontraría con esa sonrisa que tanto odiaba que pusiera tras comentarios así, pero Kame seguía muy serio y concentrado en no sé qué, con las manos en los bolsillos, la mirada tan llena de angustia.
La puerta se abrió de nuevo y Koki, Maru, Ueda y Junno se apuraron a bajar.
—  ¿Qué onda? — Jin se detuvo a ver qué pasaba con Kame — ¿te quedarás ahí?
— Voy en un segundo — contestó inexpresivo — tengo que hacer una llamada…
— ¿otra?  bien… — se bajó un poco molesto de esa sensación de que lo que le ocultaba era realmente importante.

3 comentarios:

  1. arghhhhhhhh me matas cada vez mas. mierda quiero llorar, se q es un fic pero me tienes pegada aqui leyendo pura angustia.

    ResponderEliminar
  2. sólo es un fic, sólo es un fic, sólo es un fic... y bueno, lo mismo pasa con cualquier dorama que veas, pura angustia capítulo tras capítulo...

    ResponderEliminar
  3. la verdad es triste .... pero te dan ganas de leer mas y mas!!

    ResponderEliminar