Ya bueno pues aquí los fanfics que me he atrevido a publicar jojo.
Si entras y lees y te gusta ¡por favor comenta! no es mucho pedir ne? y así me animas a escribir más XD
En serio los comentarios se vuelven parte importante del blog, lo que sea que piensen me gustaría saber, así a veces hasta surgen nuevas ideas y todo... yaaa bueno pues espero que me dejen leerlas/los también a ustedes ;)

domingo, 13 de febrero de 2011

La muñeca de Johnny - Capítulo 7. J vs J

Cuando Kame y Jin entraron a la cocina Koki, Maru y Ueda tenían enormes gestos de sorpresa y miraban una foto que les enseñaba Junno.
—  ¿Qué miran así? — Jin se acercó para arrebatarles la fotografía — ¿quién es esta persona tan fea? — se rió, pero tuvo que bajar la risa cuando el silencio por parte de todos y las miradas bajas no le siguieron el juego… — ¿quién es?
— Es la hermana de Junno — contestó Ueda
—  ¿Tú hermana? — ¡ups! se avergonzó, pero lo dicho, dicho estaba y Junno se acercó a quitarle la foto muy molesto y luego fue con Kame que ante la reacción de Jin se había quedado un poco tieso, y claro, no pudo destensarse cuando Junno se la mostró muy sonriente.
— Mira Kame, esta es mi hermana Yoko, aquí está en París hace un par de meses.
Y Kame recibió la foto descubriendo la imagen de una chica que aunque sí tenía rasgos orientales, era muy poco japonesa, en realidad parecía de Tailandia o algún lugar así, muy quemada por el sol, con la mirada un poquitín bizca, y una ropa desaliñada.
— Uhm — la sorpresa no lo dejaba contestar algo diplomático o interesante. ¿Por qué Johnny le haría eso? ¿No iba contra su imagen y futuro? Ya era mucho que fuera mujer, más que se tratara de la hermana de uno de los de KAT-TUN, pero además, como Jin había gritado, era realmente fea.
— Creo que ese día cumplió 17 — dijo Junno con ojos de amor.
—  ¿17? — ¿cómo? ¿No estaba muy chica? Kame empezó a sentirse mareado.
— Y ¿lo ves? — Junno le mostró el pantalón que llevaba la chica — ¿lo reconoces? Es el que vestía mi mamá el día que me llevó a la JE la primera vez, me dio mucha risa cuando lo reconocí. ¿Te acuerdas que chocó contigo y que se derramó un café encima, pues era sobre ese pantalón jajaja que recuerdos tan chistosos.
—  ¿Kame? — Jin se asomó a buscarle la mirada que éste mantenía perdida en la foto. — ¿todo bien?
— Oh, hai. ¿Y entonces? ¿Qué van a querer de comer? — le devolvió la foto a Junno sin hacer ningún comentario sobre todo lo que éste había dicho y descolgó un mandil de un perchero para ponérselo después. — ¿Alguien me ayuda? — dijo tratando de hacer el nudo, y Koki se acercó de inmediato a amarrar los listones, los cuales, por cierto, apretó bastante para que el mandil se le entallara a Kame.
Ueda se sentó en uno de los bancos altos de la cocina y al tiempo que prendía un cigarro y le ofrecía uno a Jin quien se sentó en otro, le decía a Kame en tono muy altanero.
— Pues primero sírvenos unas cervezas ¿no? Y algo de botana.
—  Por favor… — Jin trató de aligerar esa orden, pero Kame ya se había quedado un poco trabado de enojo por esa actitud.
Y entonces Maru, para convertir aquello en broma y que no empezara otro pleito, o tal vez porque en el fondo se sentía igual de molesto que el mismo Ueda, se sentó en un tercer banco y antes de que Kame hiciera cualquier cosa…
— Yo también quiero una cerveza — dijo riendo — bien fría en un tarro muy grande, como esos de Sapporo ¿sabes cuáles?
Koki volteó a ver a Kame un segundo, preocupado y se acercó a hablarle bajito.
—  Yo se las sirvo…
—  No, siéntate. Está bien — le contestó cortante — yo lo hago.
Y fue al refrigerador a sacar las cervezas sin dejar tampoco que Junno le ayudara a quien mandó a sentarse también. Después, concentrado, preparó las cervezas en tarros altos, adecuados, y las llevó en una charola a la barra donde esperaban todos, que claro, incluso los que en un principio se habían notado preocupados, ya estaban clavados en una de esas conversaciones llenas de albures y tonterías. Sin decir nada, Kame dejó frente a cada uno una cerveza y botanas…  sólo Jin le dio las gracias,  y sólo él, se dio cuenta de que una vez más, como tanto odiaba que sucediera, Kame estaba aislado en su cabeza sin darle importancia a toda la situación, lo que claro, lo incluía. Y mientras todos hablaban, no supo de qué, él no podía dejar de mirar los movimientos de Kame, tan en automático todos, sus manos manipulaban esas ollas y sartenes y tablas para cortar, el fogón y la licuadora, los muchos condimenteros de aquí y allá… Pensó que sería buena idea levantarse y ofrecerle ayuda, a él no le diría que no, al menos eso creía… dio un último trago a la cerveza y fue a asomarse a las ollas divirtiéndose de que Kame se pusiera un poco nervioso de que se hubiera acercado.
        — De verdad has estado practicando ¿eh?
— Sólo un poco —  fue su única respuesta.
— No creí que tuvieras tiempo…
— He cocinado mucho en los sets de grabación, lo hice una ocasión y se corrió la voz, ahora a donde vaya, al menos una vez me piden que lo haga…
—  oh ya veo… ¿puedo? — metió la mano en la olla que Kame tenía enfrente, para atravesar su mano delante de éste y hacerlo detener los palillos que utilizaba para cocinar, y claro para robar un trozo de pollo, pero Kame, no pudo resistirse a ese obvio coqueteo y detuvo el pollo con los palillos volteando a ver a Jin muy de cerca.
— Todavía está crudo — le dijo y Jin se chupó los dedos sin retroceder ni un paso.
— Quería ver si lo habías condimentado bien — subió sus cejas retador encantándose de que esta vez, por primera vez en el día, Kame reaccionara como siempre o más bien, como antes.
Sí, Kame tomó con los palillos el trozo de pollo y le dio un par de vueltas en la olla antes de sacarlo, soplarle él mismo y luego ofrecérselo a Jin en la boca.
— Creo que todavía le falta un poco de pimienta.
— Y dijiste que todavía estaba crudo — Jin rio y rechazó el bocado disfrutando después el gesto de Kame de sincero desconcierto — ¿quieres que lo coma crudo? — se alejó hacia la mesa dejándolo con los palillos en el aire, y luego, claro, no pudo ocultar la sonrisa cuando lo vio acercarse detrás de él y bastante serio decirle, como si nadie más estuviera ahí:
— Me parece que ya está listo — se lo acercó a la boca y Jin la abrió para probarlo ante los ojos azorados de todos.
— Es realmente delicioso — exageró el gusto — deberías poner un restaurante Kame — dejó de mirarlo y luego buscó la reacción, que sí, era como esperaba, una sonrisa diminuta, pero brillante. Sin embargo, esa sonrisa se fue muy pronto y se convirtió en pura angustia, pues en ese justo momento, Kame descubrió la llegada de alguien a quien no esperaban hasta el día siguiente y que con los ojos entornados, cargados de preguntas y reproches le miraba desde la puerta de la cocina flanqueado de Takisawa senpai y Matsumoto san.
— ¡Konbanwa! — saludó el jefe acallando las expectativas que todos secreteaban y apagando por completo la luz que Jin había conseguido rescatar en los ojos de Kame.
—  ¡Johnny! — Jin se levantó del banco y se acercó a saludar — ¡llegaste antes!
— Sí, estaba preocupado de que alguien, estuviera queriendo verme la cara de tonto — sus ojos se dispararon hacia Kame preocupando a Jin.
—  ¿Kame? ¿y por qué querría él hacer algo así? Si siempre ha sido el más dedicado y…
—  ¿Qué estás haciendo de comer, Kamenashi? — pero Johnny interrumpió esa defensa.
— Etooo, pollo a la pimienta, algo de carne roja, miso… ¿quieres probar? — se pasó el cabello detrás de la oreja con obvia intención de seducir y luego puso sus manos en la cintura para remarcar el hecho de que traía un mandil, atuendo que a Johnny sama, todos lo sabían, le parecía muy sensual en uno de sus niños.
Jin al verlo sólo subió las cejas preguntándose por qué se portaba de esa manera, más aún cuando Kame, caminó hasta la olla y tomó otro pedazo de pollo con los palillos para luego exageradamente kawai ir a ofrecérselo al jefe. Pero Johnny…
— Ponlo en tu boca y sostenlo con los labios — le dijo
Y Kame hizo caso muy lentamente, todavía jugueteando un poco con la esperanza de que Johnny se retractara, pero éste sólo esperaba muy serio a que obedeciera.
— Cierra los ojos.
Kame los cerró y todos pudieron ver que temblaba.
—  Te ves realmente lindo así, Kame chan, me gustaría que pasaras así el resto de la tarde.
— Johnny, pero… -- Jin trató de intervenir.
— Shhh, acuérdate lo que hablamos Akanishi, y no se te olvide que él también está incluido.
— Hai — bajó la vista malhumorado y tensó la quijada al ver cómo Johnny se acercaba a Kame y luego tomaba con la boca el trozo de pollo de entre los labios que lo detenían, para luego empujarlo de tal forma que cayera de sentón al piso.
— Exquisito, cuando me aburra de tu voz te contrataré para mi cocina personal.
Kame, sonrojado, no contestó.
—  ¿Te comió la lengua un tigre o no me consideras digno de tus respuestas?
— Sumimasen, Johnny sama, arigatou gozaimasu. — y se levantó para hacer la reverencia sin mirarlo a los ojos.
— Bien, ve a terminar con la comida que ya tenemos hambre… pero, vámonos al comedor ¿no? No pensarán comer aquí en esos bancos de cocina. — les dijo a los demás KAT-TUN que de inmediato empezaron a  levantarse y junto a Tackey y Matsumoto, acompañaron a Johnny hacia el comedor de la casa. Jin, claro está, del brazo del viejo que apenas había terminado de decir aquello, le había pedido que se acercara con una seña y presado de él.
Kame, se quedó sólo en la cocina dándose cuenta de que el trato que Johnny le daba a Jin, por mucho que también fuera el de uno de sus favoritos, no era ni cercanamente humillante…al contrario, parecían abuelo y nieto yendo a comer juntos mientras él se quedaba ahí como un sirviente más. “Quizá es lo único que eres Kazuya” pensó suspirando y volviendo a la preparación de la comida.
“Paciencia” se dijo, al fin de cuentas parecía que las cosas ya habían llegado a su punto máximo, porque Johnny había sido claro al decir que una vez que llegaran los familiares todo se enfocaría a lo del compromiso que tenía en mente… nada peor podría pasar ya, al menos en ese viaje.
Pero, vaya, Kame debería saber que las cosas siempre pueden ponerse mucho peor, y una voz que saludaba muy escandalosamente en el comedor lo hizo preguntarse si tanta mierda era en castigo por algo que había hecho, quizá antes de llamarle a Jin…
Esa molesta voz hizo presencia en la cocina.
— Ah Kamenashi… — Yamapi saludó burlón — ¿tú estás haciendo de comer?
—  ¿Quién está ahí Pi? — una segunda voz que Kame también odiaba preguntó — ¿me falta saludar a alguien? — se asomó la mamá de Jin encontrándolo con el mandil puesto y los palillos de cocinar en la mano. —  ¡ah eres tú! — iba a salirse sin decir más, pero pareció que se arrepentía y afilando su tono a uno insoportable dijo — ¡al fin te ponen en tu lugar! — barrió su mirada por el mandil — mucho mejor esto que verte echando a perder la prodigiosa voz de mi hijo. ¿Acaso Johnny sama por fin comprendió que la gentuza como tú sirve mejor en la cocina? — se rió secundada por Yamapi — vámonos de aquí Pi, huele a gente ordinaria…
— Entonces no vayas con ella Yamashita kun — Kame les detuvo el paso y consiguió su indignación — será que a la gente ordinaria  todo el tiempo le huele así, ya sabes, ese tipo de persona ordinaria que cree no serlo, es la que peor huele.
—  ¿Cómo te atreves? ¡es la mamá de Jin! — Yamapi enfureció
—  Y Jin es un idol, pero ¿ella?
— Discúlpate
— Discúlpate tú por traerla aquí…
Y entonces Johnny se asomó a la cocina.
—  ¿Qué está pasando?
Y Kame, adelantándose a las reacciones de Yamapi y la mamá de Jin, se contoneó un poco y con una gran sonrisa, una vez más kawai y zalamero, le explicó al jefe.
— La señora repudia mi presencia Johnny sama, parece que vivir proyectándose en el éxito de Akanishi kun no le es suficiente satisfacción.
La mamá de Jin se puso realmente roja.
— No sé por qué insistes en contratar nacos como este, Johnny. — respondió al instante — Es el problema de sacar gente de los basureros de Japón, reciben unos cuantos aplausos y empiezan a convertirse en unos igualados.
—  ¿Basureros? — Johnny se sorprendió de que hablara así.
— Sí, hijos de borrachos, apostadores y mujeres invisibles, todas las cumple este, un hijo de la chusma queriendo codearse con mi gente… ¡eres un asco! — le gritó a Kame — un maldito arribista homosexual que sólo te convertiste en idol gracias a mi hijo.
Y entonces fue Jin el que se asomó preocupado de oír gritar a su madre, aunque ciertamente no había entendido lo que había dicho.
—  ¿Qué pasa?
—  Kamenashi, discúlpate. — ordenó Johnny en ese instante.
—  ¿Qué? — sus ojos demostraban un sinfín de incredulidad mientras Yamapi se inflaba orgulloso a un lado de Jin.
—  ¿Te lo repito?
Y Kame bajó la mirada sin dar crédito a la petición, apretaba tanto los palillos de cocina en la mano que Jin notó que tenía los nudillos blancos.
— Gomen — se inclinó ante la mamá furioso — me avergüenzo de lo que dije sobre usted.
— ¿Qué pasa? — repitió la pregunta un tanto extrañado de que Kame hubiera dicho algo ofensivo a su madre.
— Que esta rata ignorante cree que puede hablarnos de frente. — pero ella parecía realmente ofendida.
— ¡Mamá! — gritó Jin apenado.
—  ¿Qué? ¿todavía le tienes alguna consideración? ¿después de que nos dimos cuenta de que toda esa relación de amistad que te mintió era sólo para subir en la empresa a tus costillas? ¿después de que gracias a sus estupideces casi pierdes tu sueño? ¿después de que te manipuló con sus sonrisas para conseguir el dinero que luego su padre se gastaría en alcohol y apuestas y que su madre tiraría en todos esos ladrones y deportistas mediocres que tiene por parientes? No hay peor clase de persona que la venida de donde viene este gusano.
— Pero como te he dicho, querida, — Johnny intervino — sólo ese tipo de persona obedece sin chistar. — se rió y los palillos se trozaron en la mano de Kame. — no como tu hijo, que por cierto, aún tenemos que hablar de lo que pasó en los Ángeles… — y la jaló de un abrazo hacia fuera de la cocina para distraerla con preguntas…
— Le dijo a tu mamá cosas horribles — Yamapi acusó a Kame al instante.
— Ah ¿sí? — Jin le dio por su lado.
Kame dejó la reverencia y empezó a tratar de quitarse el mandil, pero Koki lo había amarrado con nudos y el enojo no le permitía concentrarse en quitárselo, así que tras forcejear un poco, dejó caer los brazos y se le escapó una lágrima que hizo a Jin sentirse muy mal.
— Gomen — le dijo Kame a Jin y luego fue a ver las ollas que seguían hirviendo en el fogón, el cual decidió apagar.
—Vamos afuera Jin, déjalo que sufra su vergüenza solo — Yamapi no aguantaba los celos de ver la mirada de Jin sobre Kame.
Pero Jin sin oírlo se acercó.
— En realidad no se ha arreglado nada ¿verdad? ¿por qué está tan enojado contigo?
Kame no se atrevía a levantar la vista, él mismo no entendía qué había pasado. ¿Era tan grave haberle  hablado a Jin? ¿Había algo más? ¡Cómo entenderlo!
—  ¿Por qué van a venir tus papás? ¿qué hace aquí mi madre?
— Lo siento Akanishi, no lo sé…
—  ¿De verdad? Yo sí, si quieres te digo. — Yamapi por fin obtuvo la atención que tanto quería porque ambos voltearon a verle. — tuvimos una reunión muy grande hace unos días, asistimos todos los Johnny de la élite y nuestros padres… había una incomodidad generalizada de que Johnny sama te estuviera dando tanta atención, a ti, que como bien dijo Mama chan, vienes de un lugar tan poco digno. Por lo general la gente que entra por casting como tú debe quedarse siempre en la invisibilidad, pero claro, nadie se imaginó que te colgarías como sanguijuela de Jin y llegarías hasta aquí. Lo cierto es que ahora que Jin ya se independizó y le está yendo bien, ninguno queremos que sigas en ese lugar tan privilegiado, así que nos propusimos hacerle ver a Johnny sama, la clase de persona que eres… y bueno, aunque debo reconocer que fue difícil, por fin pudo verlo, el único problema, es que le significas suficiente dinero para que no quiera venderte como habíamos conseguido que hiciera, así que te dejará quedarte y te seguirá explotando, pero, para que nosotros podamos estar a gusto, prometió que te dejaría claro y te mantendría presente, que eres solo una puta y no uno de nosotros. Esta estúpida reunión y el compromiso que firmarás hoy para casarte con la hermana de Taguchi, sólo son las garantías que Johnny nos da de que puede controlarte a ti y a tu asquerosa familia, incluso en una situación de humillación extrema… también vendrán mis padres, y los de Takisawa senpai y los de Matsumoto… todos están curiosos de ver a tus indeseables parientes y dejarles claro cuál es tu lugar en esta empresa y el suyo en Japón… claro.
— Eso es inmensamente estúpido — Jin estaba realmente indignado.
— Déjalo Jin — Kame trató de calmarlo.
—  ¡Pero es que no es posible! ¿cómo pueden…?
—  Jin, por favor — le agarró con una mano la tela de la camisa y Jin pudo sentir la poquísima fuerza que le quedaba a Kame después de tales informaciones. — voy a… acabar de preparar la comida… — aún de pie, tenía el espíritu totalmente desmayado y una vez más en automático, aunque sin enojo que le quedara sino una profunda tristeza, se dedicó a prender de nuevo la estufa…
—  ¿Cómo puede estar bien para ti? — Jin se desesperó
— Porque la dignidad la entiendo de manera diferente Jin, independientemente de que mis padres y mis hermanos hayan cometido errores en la vida, con ellos, pase lo que pase, estaré en deuda siempre, yo... debo esforzarme para que un día salgamos adelante todos. Yo no pertenezco a ninguna élite, ni estirpe intelectual, ni económica… como dice tu madre, dar dinero a esas personas que llevan mi apellido ha sido como tirar todo a un agujero negro, y que yo siga aquí, aunque sea como dicen tus amigos y sus padres, es lo único que es digno para mí… es digno porque es por ellos, aunque no sean personas valiosas según los oídos y ojos de tu gente, de alguna manera, para mí lo son.
— Sigues buscando su aceptación… pero mientras sigas aquí nunca te verán.
— Yo creo que así debe ser, Jin. Al menos mi madre estará orgullosa de tener un hijo que aman en todo Japón, si me voy, sólo tendrá un hijo que fue utilizado por Johnny sama y eso será una vergüenza en lugar de un orgullo. Han pasado muchos años, siempre ha sido así, lo único que pasa ahora es que tengo que entender que no importa lo mucho que uno se esfuerce, las élites que manejan el mundo jamás verán ese esfuerzo como algo honorable sino como una amenaza.
— Si sigues pensando así un día te asfixiarás de frustración.
— La diferencia entre tu gente y la mía, Jin, es que nosotros estamos acostumbrados a aguantarlo todo…
—  Kame chan— Johnny los hizo sobresaltarse porque estaba muy cerca.
— ¿Hai? — y Kame una vez más se puso pálido.
— Muy conmovedor tu discurso, pero  qué te parece si mejor nos sirves de comer, llevas tanto tiempo en tu drama que nos tienes muertos de hambre.
—  Hai, sumimasen…
— Y otra cosa, mi sufriente diva, si es cierto todo eso que dijiste y quieres que tu madre esté orgullosa de tener un hijo al que aman en todo Japón, yo te recomiendo que empieces por cumplir tus promesas y dejes de hacerte la sufrida con Jin, él, no debería estar perdiendo su tiempo con tu telenovela personal, sino conviviendo con “su gente” como tú nos dices.— se sonrió pero al ver que los ojos de Kame se aguaban una vez más cambió su tono en un instante — Ven aquí ¡ven te digo! — le insistió paternal ante la duda de Kame de acercarse el paso que lo separaba del jefe — ya está bien, me he pasado un poco, deja de preocuparte…
Jin estaba muy incómodo con esa escena. Johnny tomaba de la barbilla a Kame y lo veía directo a los ojos, y luego subió su mano e hizo como si le secara las lágrimas con mucho cuidado.
— Ponte algo que te guste — le decía — y ven a sentarte conmigo a la mesa ¿de acuerdo? Ahorita mando a Maru, Koki y Junno a que nos sirvan de comer ¿quieres? Ya estás muy cansado de que tratemos mal eh, bien entonces déjalo, te voy a consentir un poquito para que puedas recibir a tu madre con una sonrisa y no esta carita de muerto que traes ahora. — ¿se burlaba o hablaba en serio? — digan lo que digan los chicos de la élite, eres de lo más bonito de mi colección — ¿qué le pasaba? ¿se había vuelto loco? ¿Por qué cambiaba de un segundo a otro de la cachetada a la caricia?
Jin imaginó que Johnny sama había visto algo en los ojos de Kame que lo había hecho cambiar tan drásticamente de actitud, quizá era así, porque Johnny tenía fama de saber con un vistazo si una persona aguantaría un poco más o decidiría darse un tiro. ¿Kame había pensado ya en darse un tiro?
—  ¿La comida está lista? — preguntó el jefe
—  Hai — y Kame respondió al instante
— Vale ¿y está bien si la sirven ellos mientras tú vas a arreglarte para mi?
Kame miró de reojo a Jin al sentir la pesada mirada de éste sobre él, pero no logró verlo porque Johnny aún tenía una mano en su rostro.
—  ¿Le preguntas a él con esa mirada si te da permiso moral de hacerlo? Kame, tú y yo sabemos que a Jin siempre le ha molestado que me admires así…
— Eso no es admiración Johnny, es miedo… — Jin consiguió distraer al jefe lo suficiente para que soltara a Kame — son justo este tipo de cosas por las que a veces pienso que sería mucho mejor olvidarme de todo este mundo de farsas… todo lo que he oído hoy es tan horrible que ni siquiera una canción lo curaría.
— Otra vez con eso… — Johnny se notó harto.
— Si quieres que firme lo que dijiste tendrás que dejar a Kamenashi en paz de una vez, eso del compromiso y no sé qué es absurdo. ¡Él es un idol! ¡y mucho mejor que cualquiera de esos que llaman de la élite!
—  ¿Incluso que tú, Akanishi?
— Sí, porque yo no quiero ser un idol, ni estar en ninguna maldita élite de perdedores que se rascan las espaldas y complotean en contra tuya para quedarse al final con todo.
— No vuelvas a levantarme la voz de esa manera…
— Si no quieres seguir oyendo mi voz tal vez sea mejor que me despidas de una vez, estoy muy cansado de ti y estos juegos.
— Repítelo y te la cumplo, Akanishi.
— Me vale un pito señor si me retiene o me la cumple…
— ¡¿qué dijiste?!
— Que me va-le un pito. — y encolerizado tomó a Kame de la camisa y lo puso contra la pared hablándole muy de cerca — te lo voy a decir por última vez Kame, no hay un solo camino en la vida, hay mil, esto que te hace este señor se llama “trata de personas” y está penado en todo el mundo, los malos, los malvadísimos poderosos que rigen la economía de Japón y el planeta entero, sólo mantienen su poder porque hay gente como tú que se los reconoce, si de verdad aspiras a ser una persona honorable, déjalos y aguanta el peso que el destino te ponga sobre la espalda… por una maldita vez en la vida piensa en ti mismo, para ser feliz no necesitas la aceptación de esas personas, ni de ninguna en realidad, no importa si compartes apellido o sangre con ellos, da exactamente lo mismo si es tu propia madre o el dueño del espectáculo en Japón, a nadie, escúchame, ¡carajo escúchame! — lo tomó de la cara golpeándole la cabeza con la pared — a nadie le interesa lo que te pase después; así que si todavía te acuerdas de lo que es la dignidad, por favor, piensa en ti y haz que la tuya tenga algún valor. — lo soltó, pero sin permitirle que se moviera hacia algún lado — te lo voy a volver a preguntar y quiero que me contestes la verdad ¿sigues aquí porque te mueres de miedo de lo grandioso que podría irte allá afuera o porque ya te convencieron de que no hay un allá afuera? ¿me crees o no, carajo, que hay un mundo allá, cruzando el mar, donde podrías triunfar?
— ¡Ay por favor! — Johnny lo hizo voltear — pero si esto es lo único que a Kame le gusta Jin, ¿no puedes verlo? Él no tiene esos sueños de libertad que tú tanto traes a las discusiones. Kame sabe que el dinero, es sacrificio y  ama el dinero. Todo lo demás, su familia y esas historias son pretextos para no parecer una mala persona, pero Kame, está feliz de vivir así ¿o no es cierto? ¿Kazuya chan?
—  etooo… — kame bajó la vista y se llevó una mano a los ojos,  tenía la respiración agitada, casi podía verse la maraña de confusiones que le atestaba la cabeza, y de pronto, dejando a Jin y  Johnny realmente asustados, se desvaneció en el piso de la cocina como una muñeca de trapo.

1 comentario:

  1. asi que le fic se llama así por este momento en que kazu se desploma!!!
    yo no se como puedo aguantar tanto!!!
    que hara?? jin o johnny ganara??
    de verdad quiero que jin!!! plis!!

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