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lunes, 8 de agosto de 2011

Yakuza Style: Capítulo 11. Y el que juega con fuego...


Cuando acabó la tortura que le había sido enviada, tras llorar y maldecir, maldecir y llorar, Yamapi se propuso con tal convicción terminar de una vez por todas con Kame, que el mundo pareció quedarse en silencio unos segundos. Luego, mientras su cuerpo se erguía, sopló el viento, sonó un shakuhachi (flauta japonesa), y sus ojos brillaron en la oscuridad como los de un gato. Tanto estremecimiento hubo, de norte a sur y de este a oeste, que Kame, en su habitación, aún con los brazos de Jin envolviéndolo, se despertó agitado.
  ¿Estás bien? —  oyó que Jin preguntaba aún adormilado.
  Hai, sólo… tuve un mal sueño —  contestó Kame.
  Uhm, eso te pasa por comer tanto antes de dormir —  Jin se rió.
  ¿Comer? —  Kame se dio cuenta de que Jin seguía dormido porque no, ni siquiera habían cenado.
  Hai —  y Jin siguió hablando entre sueños —  era un pollo muy grande el que estaba en tu sopa —  y se dio la vuelta para seguir durmiendo…

………………………………………….

  ¿Qué? —  Ryo estaba tan pálido ante lo que Yamapi contaba, que parecía muerto, y Yu, a un lado, solo mantenía la boca muy abierta, no sólo sorprendido por el último asalto de Kamenashi si no por todos los anteriores, de ambos, y de los que él apenas se enteraba.
  Pi yo… —  trató de animar a su furioso y avergonzado amigo—  realmente siento que ahora te sientas así, pero…
  Pero te fue muy fácil defenderlo ¿no? —  y Yamapi le echó pleito —  tú eras el que decía que era una buena persona para Jin y no sé qué, pero Ryo y yo teníamos razón, Kamenashi es un criminal…
  Pi, pero… por lo que acabas de contar te has puesto su nivel… —  Yu no quiso callarse esa opinión.
  ¿Nani? ¿lo dices en serio? O sea, yo solo le dado un par de sustos fuertes, pero no he puesto en riesgo su vida, el coche Yu, aunque no lo creas, explotó delante de nosotros, a unos pasos apenas, y lo que pasó anoche… —  bajó la llorosa vista, tensó la quijada y apretó con fuerza los puños. —  pero yo se lo había advertido… —  les dijo a ambos —  y si quiere jugar así, a ver qué hace con lo que tengo planeado esta vez…
  ¿De verdad te vas a desqu…? —  a Ryo se le fue la voz de puro miedo…
  ¿Qué estás planeando Pi? —  y Yu le reclamó —  ¿no te parece suficiente?
  Ustedes no pueden saber lo que haré —  Yamapi se levantó, agarró su chamarra y buscó sus llaves indicando así que se iba —  no puedo involucrarlos… pero les aseguro que la próxima vez que Kamenashi Kazuya me tope en un pasillo, temblará de pánico. —  y dejándolos francamente atónitos, salió con paso altivo del departamento de Yu.
  Ryo… —  dijo éste preocupado —  ¿estás seguro de que no deberíamos hablar con Jin de esto?
  No, no, no, como crees. —  Ryo contestó presto —  si Jin se entera de este lío nos vamos a echar encima tanto a Pi como a Kamenashi, ¿Qué no oíste todo lo que han hecho? Yo ni loco me los gano de enemigos.
Y Yu, aún cuando en el fondo no podía creer que lo que Ryo temía fuera posible, la verdad es que compartía ese miedo. ¿Por qué Jin se relacionaba con personas así? ¿Por qué Pi se comportaba de esa manera? ¿por qué eran tan exagerados y locos en esa empresa donde trabajaban todos sus amigos?

…………………………………….

  Jin… —  Kame lo llamó suavecito para sacarlo con delicadeza del sueño —  ¿Jin? —  tuvo que insistir un poquito más para despertarlo.
  ¿Mmm? —  contestó éste abriendo los ojos con trabajos y sonriendo —  ¿qué paso Kame?
  ¿Vas a dormir todo el día? —  Kame le preguntó cariñoso entrelazando los dedos en su cabello —  ya son casi las 12…
  ¿Honto ni honto ni? —  Jin se rió —  ah, estaba muy cansado… —  se incorporó un poco para desperezarse y se estiró contento buscando algo alrededor —  ¿y mi teléfono? —  preguntó al no encontrarlo sobre el buró de noche.
  Etooo… —  y Kame, que tenía el teléfono en sus manos, se lo dio sonriente—  me lo llevé para que no te despertaran, pero aquí está…
La verdad, es que lo había agarrado para evitar que Jin recibiera alguna llamada de Yamashita, pero tendría que devolvérselo en algún momento, porque lo sabía, si lo escondía podía llegar a ser sospechoso.
  ¡Oh, arigatou! —  Jin revisó los mensajes —  ¿y me habló alguien? —  preguntó un tanto extrañado de que no hubiera ni un solo mensaje ni llamada de Pi.
  No —  Kame se levantó y fue hacia el espejo —  al menos no que yo haya oído…
Y entonces, el teléfono recién entregado empezó a sonar, tensándolo por completo.
  ¿Moshi moshi? —  Jin contestó —  ¿qué pasó Pi? —  preguntó sonriente sin darse cuenta de cómo lo miraba Kame. —  jaaa, aquí en casita, despertando. ¿y tú? —  se reía.
¿Sería capaz Yamashita de contarle a Jin? Kame se preguntaba. El código de honor sería quedarse calladito como había pasado con todos los asuntos anteriores, pero Kame estaba preocupado, porque claro, aún cuando por la noche había estado completamente convencido de que Yamashita se merecía aquello, las pesadillas lo habían despertado muy temprano y las dudas, y el miedo de que hubiera sido demasiado y que Yamapi los delatara a los dos, se habían instalado en su mente.
  ¿Ahorita? —  oyó que Jin preguntaba —  no jodas Pi, que flojera… bueno va, pero no, mejor en una media hora… hai, hai, ahí en Vía… no, no te preocupes, nosotros vamos en carro… cómo que quienes, pues Kame y yo… Pi no jodas… si, así es… vale, perfecto… no sé, ahorita le pregunto, pero eso no le emociona mucho así que… no pues… jajajaja baka, jaa, pues si no quiere te llamo y ya pasas por mi aquí… hai… hai… si, media hora, bye bye Pi… —  colgó el teléfono —  Oye Kame…
  Hai, dime —  Kame se giró hacia Jin ocultando la angustia.
  Voy a ir con Pi a Vía ¿vienes?
  Hai, claro —  Kame contestó al instante provocando la sonrisa sorprendida de Jin.
  ¿Honto ni? —  éste se levantó por fin de la cama y se acercó cariñoso—  gracias —  lo abrazó por la cintura —  pensé que no querrías… como es con Pi…
  Jaa —  Kame correspondió el cariño —  me dijiste que querías que conociera Vía ¿no? Vamos…
Le dijo a Jin como si nada, pero en realidad pensaba que esa sería una buena opción para mantenerse seguro. Por un lado, vigilaría que Yamapi no terminara diciéndole a Jin sobre el pleito, por otro, mientras se mantuviera cerca de ellos, este no se vengaría, y eso, claro está, era porque Yamapi quería mucho a Jin y nunca lo pondría en riesgo. Hai, definitivamente el lugar más seguro en esos días, era muy pegado a su hermoso novio.
  Y… —  Jin se vistió y se arregló el cabello—  ¿si nos vamos caminando? —  propuso alegre —  le dije a Pi que llevábamos coche, pero es un poco absurdo ¿no? Son como 10 cuadras solo…
  Hai, como quieras —  Kame volvió a conceder haciendo a Jin aún más feliz.
  ¿Despertaste consentidor? —  se acercó mimoso y sonriente —  ¿algo quieres de mi? —  rió.
  Etooo —  y Kame asintió de nuevo —  a ti completo —  le correspondió el coqueteo.

………………………………………………….

  ¿Estás seguro Johnny? —  Tackey lograba hablar después de una pausa larga llena de sorpresa.
  No, pero me temo que si me espero a estar seguro esto puede ponerse muy mal, llámalos a los dos ahora mismo aquí.
  Hai, wakarimashita.
  Y… Tackey chan… —  Johnny lo detuvo antes de que saliera de su oficina —  también dile a Akanishi que venga con ellos…
  Hai, voy en seguida. ¿Algo más?
  Uhm, si compruebo que esa explosión, y ese incendio, y todas estas actitudes raras de ambos en estos días, son por que se están peleando entre ellos… y peor aún, si la razón de ese pleito es Jin kun… necesitaré que te encargues del castigo de Yamashita…
  Hai ¿y de Kamenashi?
  Me encargaré yo mismo… —  los ojos de Johnny se volvieron fuego.
  Ok, wakarimashita.
  Porque… tú no sabes nada al respecto ¿verdad?
Tackey se puso muy nervioso, porque claro que sabía, todos los senpai en la JE sabían que Kame andaba con Jin a espaldas de Johnny y que Yamapi se estaba peleando con él por eso… pero claro que no se delataría ante el jefe, y claro que castigaría todo lo que quisiera a Yamapi, y le llevaría a Kame de inmediato…
  ¿De qué Johnny? —  se hizo el loco —  ¿de si están peleándose esos dos?  No, de hecho al contrario, pensé que eran amigos…
  Sou desu ka —  Johnny preguntó incrédulo —  espero realmente que así sea, por tu propio bien…
  Hai —  Tackey se  reverenció como despedida y salió de la oficina lo más rápido que pudo con la mirada de Johnny en la espalda.
  Ah —  Johnny suspiró malhumorado —  puñado de idiotas, así es como pagan a quien les ha dado todo…—  y furioso se dejó caer en su silla y quedó pensativo.

………………………………………..

Cuando Kame y Jin llegaron con Yamapi, este colgó el teléfono un tanto apurado tensando a Kame por completo, y luego fingió una sonrisa hacia él.
 ¡Kamenashi! —  era todo dulzura, incluso se acercó a darle un abrazo —  juraba que no querrías venir, pero qué bueno, la pasaremos bien los tres. —  sonrió falso y giró hacia Jin sincerando su alegría —  ¡lo convenciste! qué bueno, siempre habías querido que conociera Vía.
  hai, hoy Kame anda especialmente consentidor —  Jin abrazó a su novio enamorado y ambos empezaron a caminar por la avenida.
  Ah, chotto matte —  de pronto Yamapi se paró en seco —  olvidé que debo tomarme mi pastilla… —  se buscó en los bolsillos —  oh pero… no compré agua.
  Podemos comprar una ahí —  Jin señaló un conbini —  ¿qué pastilla estás tomando?
  jaaa, sólo una vitamina, me la recomendó el médico…¿me acompañas? —  le dijo a Jin adelantándose hacia el conbini, pero Kame pudo notar que miraba hacia atrás de él, así que se giró precavido, aunque no encontró nada extraño.
  Hai claro —  contestó Jin a Pi —  ¿vienes? —  animó a Kame a ir con ellos.
  Hai —  y Kame fue a colgarse de su brazo provocándole la risa.
  ¿Estás bien? —  Jin estaba halagado pero no dejaba de ser extraño que Kame se comportara así.
  Sí, perfecto —  dijo Kame tratando de tranquilizarse, pero al voltear hacia Yamapi se quedó clavado en el piso preocupando a Jin, y es que un grupo de los llamados Momos acababan de entrar al conbini lanzándole miradas amenazantes.— aunque… —  no quiso moverse un paso más.
  ¿Qué pasa?
  Nada solo que… —  Kame bajó la vista al piso tratando de pensar en algo, pero al instante la levantó de nuevo cuando oyeron gritar a Yamashita.
  ¡Ey no sean idiotas! ¿qué hacen? —  Yamapi les gritaba a dos de esos Momos que lo habían agarrado de los brazos.
Y luego todo fue demasiado rápido. Se oyó el rechinido de las llantas de un auto que frenaba de golpe frente al conbini, y antes de que pudieran darse cuenta, otros de esos Momos agarraron a Kame y a Jin también, y a golpes, por la fuerza, los hicieron entrar a los tres al auto. Luego este arrancó a toda velocidad, hacia una zona de Tokio que ninguno conocía.
  Calladitas las tres ¿me oyeron? —  el más fuerte de los Momos los apuntaba por turnos con un arma —  y nada de ponerse a llorar que eso me enfurece.
Los tres podían ver cómo el auto seguía a toda velocidad por esas calles, y luego hacia el freeway, y si, estaban saliendo de Tokio.
Los Momos, bebían cerveza, fumaban, oían música y los mantenían amagados con las pistolas. Se divertían incluso, como si ese fuera su día de fiesta ideal.
  ¿Y qué vamos a hacer con las señoritas? —  preguntó uno a otro que parecía el jefe.
  Ver cuán valiosas son para su papi —  este rió —  y divertirnos un poco mientras tanto.
La carcajada caló los oídos de Jin, Kame y Yamapi que en ese momento conocían el verdadero pánico.
  Pero… —  Yamapi iba a reclamarles, aunque se interrumpió cuando el momo del arma se la metió en la boca.
  ¿Pensaste que trabajábamos para ti? Ay, hermosa, pues no, nosotros no trabajamos para nadie…
“¿Qué?” la pregunta rebotó una y cien veces en las mentes de Jin y Kame, pero no se atrevieron a emitir sonido alguno; y el momo, entonces, siguió delatando a Yamapi.
  Dinos nena ¿no pensaste que una idea como la que nos diste sería demasiado tentadora para nosotros? ¿por qué secuestraríamos sólo a tu enemiga si podíamos tener a las tres princesas y ganar el triple de lo que tú nos propusiste? ¿eh? —  hundió un poco más la pistola logrando unas lágrimas de su víctima.
  Ya déjala Lolo —  pidió el momo que iba manejando —  la chamaca solo quería desquitarse de lo que Los Ginos le hicieron anoche ¿supiste?, parece que la muñeca atrás de mi —  dijo refiriéndose a Kame —  es una interesante pervertida y le envió de regalo seis katanas.
  ¿Nani? —  Jin volteó a ver a Kame realmente sorprendido y asustado, sintiendo un enorme escalofrío al escuchar cómo se carcajeaban los Momos de un lado y otro.
  Ah y esta se hace la inocente ¿o qué, nena? —  uno de los Momos se acercó demasiado e hizo a Jin cerrar los ojos de miedo —  ¿estás celosa de que no te las hayan enviado a ti? No te preocupes, nos gustó esa idea de tu novia, así que les daremos unas de las nuestras.
Y más risas. Risas crueles, duras, aterradoras. Jin, Kame y Yamapi, apenas pudieron evitar desmayarse. El camino fue largo, lleno de insultos y las pistolas tan cerca. Tokio quedó atrás., casi a una hora, y una bodega, en medio de la nada, los recibió cercano el atardecer.
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4 comentarios:

  1. yooo see kien fuee me imaginoo ke fue el maldito jonny kien mas wwaaa kiero contiii!!!

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  2. Waah! No les hagan nada malditos! (¬_¬) Pff~ me encantan los capis!
    Me iré a leerte la conti! n.n

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  3. ¿¡QUEEEE!? Los secuestraron ¿?cómo es posible

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  4. xD *corre histerica* ya no se q pensar??

    es plan de pi??

    es jonhy metiendo sus manos??

    q no les hagan nada xD Y.Y

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