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jueves, 19 de enero de 2012

A.Kame en medio de la Tormenta. Capítulo 4: Matsumoto senpai

—  Es que seguro algo está planeando… —  Matsumoto caminaba de un lado a otro muy nervioso —  desde el principio sabíamos que no debía pasar esto, y Nino, de verdad no entiende, dime Sho ¿cómo es que se dejó tan rápido? Está más enamorado que un idiota y no va ni una semana de este cuento.
—  Si… —  Sho apenas y lo oía y solo hojeaba un libro sin prestarle atención.
—  Debí de ser más claro, Kamenashi es capaz de… es peligroso, lo va a lastimar, seguro, porque él siempre…no espera, ya sé —  y de pronto empezó a ponerse su chamarra, se despidió de Sho y salió hacia algún lado.
Sho suspiró, y dejó el libro muy preocupado. Matsumoto estaba volviéndose loco con esa historia de Nino y Kamenashi, no hablaba de otra cosa, todo el tiempo andaba queriendo meterse para proteger a Kazunari…
—  ¡Aiba! —  se levantó para saludar a su compañero que en ese momento entraba —  ¿qué pasó? Pensé que ya te habías ido…
—  Ah sí… —  y Aiba fue a sentarse al mismo sillón donde antes estaba sentado Sho y lo invitó a sentarse otra vez —  pero vi que Matsu acaba de salir y quise entrar a hablarte de algo que me preocupa.
—  ¿De Matsu? ¿qué pasa hermano? —  Sho estaba muy intrigado.
—  Bueno ¿no te parece que está exagerando con  esa historia de…?
—  Justo en eso pensaba cuando llegaste… —  Sho suspiró —  quizá se pone celoso de que Nino le preste tan atención a  alguien más…
—  Sho… no es de Nino de quien Matsu está celoso… —  lo miró muy fijo a los ojos.
—  ¿Qué? —  y Sho se quedó suspendido en lo que Aiba sugería —  ¿de qué hablas?
—  Matsu… cuando Ohno y aquel dibujo de Kamenashi… ¿te acuerdas?
—  ¿Qué tiene que ver Matsu con esa historia? —  Sho empezó a inquietarse.
—  Bueno que… cuando Kamenashi fue con Ohno a darle las gracias, Matsu se puso muy loco también y… le prohibió a Ohno recibirlo ¿sabes? Lo amenazó con meterlo en problemas con Johnny incluso…
—  ¿Qué?
—  Uhm, yo la verdad estoy muy preocupado… porque además… el otro día en casa de Kamenashi cuando bajamos a comprar lo del sushi…
—  A ver, no espera, ¿estás diciendo que a Matsu le gusta Kamenashi-kun?
—  Uhm —  Aiba solo asintió.
…………………………………………………….
—  ¿Y luego? —  Yamapi se cambiaba de ropa frente a Jin que acostado en la cama estaba clavado en su celular revisando mensajes.
—  Pues luego podemos ir a cenar o algo, invitar a la tropa y a más gente, ne?
Las cosas se habían medio arreglado después del pleito en casa de Kame, sobre todo porque se habían enterado por Ryo que Nino había hecho público el asunto de él con Kame dentro de la empresa, y que incluso Johnny estaba enterado y al parecer, de acuerdo.
—  ¿Qué tanto ves? —  Yamapi sin haberse puesto una nueva camisa se sentó en la cama junto a Jin, pero este seguía en el celular.
—  Nada, estoy jugando, descargué un jueguito de esos bobos —  parecía hastiado y dejó el celular en la cama y se levantó alejándose, y justo en ese momento el teléfono empezó a sonar. —  ah ¿puedes ver quién es? —  le preguntó a  Pi y antes de que este le contestara, por cómo se le descompuso el gesto supo quién era.
—  Kamenashi —  Pi agarró el teléfono y se lo pasó odiando la sonrisa que se asomaba en los ojos de Jin.
—  Ah, ¿hontou? —  Jin se apuró a responder —  ¿moshi, moshi?
—  Jin ¿cómo estás? – Kame saludó.
—  Bien ¿y tú? ¿al fin recuperaste tu teléfono? —  Jin preguntó burloncito.
—  Hai, más o menos, aunque me lo revisan cada noche —  se reía —  ¿y tú? ¿qué haces? ¿Sigues en Japón?
—  Uhm, 3 días más —  Jin le dio la espalda a Pi para poder sonreír sin sentir tanta culpa por el gesto de furia que este le ponía —  ¿nos vemos antes?
—  Tengo que estar en casa a las 10 para no meterme en problemas, pero quería verte y… bueno, contarte algo.
—  Hai ¿hoy? —  Jin preguntó aunque bajando un poco la voz porque temía que Yamapi le fuera aventar algo o a pegarle al presentir que le cancelaría los planes que tenía con él.
—  Uhm ¿puedes? ¿ya se contentó Pi contigo?
—  ¿Cómo sabes que estaba enojado? —  Jin descubrió en ese tono de voz de Kame la razón de que hubiera hablado tan despreocupado y alegre ¿lo sabía? ¿cómo sabía eso? —  A ver espérame… —  Jin volteó a ver a Pi, para disculparse e ir a hablar en privado, pero Pi ya no estaba ahí —  ¿eh? ¿nande? —  se preguntó y luego se encogió de hombros —  ¿Quién te dijo? ¿Yu? —  le preguntó a Kame.
—  Ah, prometí no descubrir mi fuente —  Kame se sentía tan bien
La mañana de aquel día, había pasado a un Starbucks antes de ir a trabajar y se había encontrado a Yu Shirota muy concentrado en su ipad y tomando un café ahí. Primero había pensado en no saludar, pero a Yu, se le cayó de la mesa el estuche de unos lentes y Kame vio que no se había dado cuenta, podría haber fingido demencia y seguido de largo, pero pensó en que a él realmente le gustaría que le avisaran si estuviera por perder algo como eso, así que tras pagar el café se acercó.
—  Shirota san —  llamó —  ¡ohayou! —  y se agachó a recoger el estuche —  no vayas a olvidar esto —  lo puso sobre la mesa.
—  Oh, Kamenashi san —  Yu se quedó mirándolo y luego el estuche que Kame ponía frente a sí —  gomensai, honto ni arigatou! —  se sonrió —  ¡qué coincidencia! ¿tienes tiempo? —  lo invitó a sentarse con él.
Kame asintió y se sentó mirando el reloj en el teléfono.
— Realmente es raro verte en un lugar tan público, ne? —  Yu hizo el ipad a un lado.
—  A esta hora entre semana no es tan complicado porque todo mundo está en la escuela y el trabajo, ne? —  Kame se disculpó y sorbió de su vaso de café. —  ¿y tú? ¿vienes seguido?
—  Hoy estaba muy estresado y decidí venir acá… —  Yu contestó delatando que su humor aún no se componía del todo —  pensé que podría relajarme un poco perdiéndome entre la gente… —  quedó mirando alrededor.
—  So nan da… y si no es impertinencia ¿es algo del trabajo o por qué el estrés?
—  Ie, ie, es Tomohisa que me tiene harto, se peleó con Jin el día de tu casa y desde entonces me ha hecho a mí un par de cosas que no tolero, como no sabe cómo lidiar con Jin se desquita con los demás…
—  ¿Se pelaron el día de mi casa? —  Kame se puso curioso —  ¿y eso?
—  Jaaa —  Yu rió y quedó viendo que a Kame realmente le ponía feliz oír algo así —  no debería contarte, ne? pero bueno, la verdad es que estoy enojado con Pi, así que te subiré el ego y me desquitaré un poco de él… se pelearon porque, cuando estaban en el cuarto, ya sabes, Jin, le dijo tu nombre…
Kame trató de ocultar la sonrisa y el sonrojo, pero era una información demasiado perfecta para iniciar el día.
—  Sou nan da… —  le dio otro trago a su café
Con esas palabras, Nino y su decisión de darle una oportunidad se le olvidaron, todo su pensamiento volvió a llenarse de Jin, y claro, apenas encontró un momento para ello, le marcó.
—  Ah, alguien me contó… —  Kame no pudo evitar reír ante la insistente pregunta de Jin sobre quien le había dicho —  alguien de tu bando que parece que está enojado con Pi porque se ha portado muy grosero últimamente…  pero bueno ¿qué dices? ¿si nos vemos?
—  ¿Dónde? —  Jin volvió a revisar que Pi no estuviera cerca.
—  Emmm, Ginza ¿tal vez? ¿en la cafetería de siempre?
—  hai, a las… - -Jin vio la hora —  6:30 está bien?
—  Perfecto, te veo entonces.
—  hai, bye bye Kame
—  Bye Jin.
—  ¿Lo verás hoy? —  de pronto la voz de Yamapi lo hizo brincar. Ahí estaba, frente al armario, no precisamente oculto, pero si tapado por la puerta de este —  ¿ya no iremos al cine? —  se asomó con cara de enojo total.
……………………………………………………..
De pronto entró Ohno al lugar donde Shoy Aiba seguían hablando de sus preocupaciones, venía alterado, con prisa, nervioso.
—  Hola —  quedó mirándolos —  ¿y Matsu? —  parecía tan histérico.
—  Se fue —  Sho se levantó preocupado de que su compañero viniera con tal semblante —  ¿por qué? ¿pasa algo?
—  Es que… —  y Ohno respiró profundo antes de contestar —  Kamenashi kun… acabo de oírlo hablar por teléfono… con Akanishi Jin… y… quedó de verse con él. —  apenas tenía aire para decir aquello.
—  ¿Y por qué estás buscando a Matsu y no a Nino? —  Sho cerró los ojos temiendo la respuesta.
—  Ah —  Ohno no supo cómo continuar —  porque… bueno es que Matsu…  creo que sería mejor decirle a él porque Nino podría ponerse triste ¿ne?
—  Aiba acaba de decirme que él cree que Matsu está enamorado de Kamenashi kun — Sho se cruzó de brazos y se acercó un tanto intimidante —  ¿tú sabes algo de eso?
—  Etooo… sou nan da! —  Ohno desvió la mirada —  bueno, yo…  tal vez… —  cerró un ojo para mirar a Sho con cara de “vaya problema, ne?”.
—  Ok… —  Sho respiró profundo —  y a ti también te gusta ese baka ¿cierto? —  quedó mirándolo — por eso estabas ahí espiándolo.
— ¿A mí? —  Ohno se puso nervioso – ie, ie, solo escuché porque… —  y de pronto gritaba agitando los brazos y haciendo a Aiba y a Sho abrir los ojos muy grandes —  solo lo topé, de pronto, y como anda con Nino pues me dio curiosidad, porque vi que estaba muy sonriente hablando y pues primero pensé que estaba hablando con él e iba a irme, pero luego oí que decía el nombre de Yamapi y se me hizo raro, y luego oí que se despedía de Jin, pero por supuesto no lo estaba espiando porque me guste ni mucho menos ¡qué estupidez! —  exageró su gesto de ofensa tanto que Aiba y Sho solo voltearon a verse ahora sí, realmente angustiados.
—  Ok… ¿y dónde quedaron de verse Kamenashi y Akanishi? —  Sho desenfundó su teléfono mientras preguntaba.
—  En Ginza en “la cafetería de siempre”, no sé…
—  Moshi, moshi ¿Nino? —  Sho le había marcado.
—  Hai, hermano ¿qué pasó?
—  ¿Estás trabajando?
—  Hai, pero ahorita estoy de descanso, hay unos problemas con las luces, es probable que esto termine antes de lo planeado. ¿por qué? ¿quieres ir hoy a lo de las tiendas?
—  No, no, es que Ohno acaba de oír a Kamenashi chan hablar con Akanishi kun, parece que quedaron de verse en Ginza en alguna cafetería que suelen frecuentar ambos.
—  Sou desu ka —  la voz de Nino se desinfló —  ok, gracias, ahorita le marco a ver qué dice.
—  Si, cualquier cosa nos avisas ¿ne?
—  hai, arigatou, ne? —  Nino colgó.
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Y mientras tanto, Matsu por fin llegó a donde quería, y tras arreglarse el cabello en el reflejo de un vidrio, entró como si nada a aquella oficina, donde claro, él lo sabía, KAT-TUN estaba en reunión de producción.
—  Konnichiwa —  saludó a todos —  gomen, gomen, continúen —  pidió al manager y  fue a sentarse a un lado de Kame que solo se escalofrió un poco cuando este se recargó en la mesa de tal forma que aunque no estaba tocándolo había quedado prácticamente encima de él.
—  Ok —  el manager se volteó al pizarrón para seguir con lo que estaban y claro sin darse cuenta de que Ueda, Koki y Maru ya no estaban prestándole atención porque tenían su reojo sobre Kame que a su vez, oía que Matsu le hablaba al oído muy bajo (razón para la que se había colocado de aquella forma).
—  Dame tu teléfono —  pedía el senpai.
—  ¿serán 4 horas a las semana? —  Junno preguntó haciendo que todos regresaran su vista al frente para fingir ante el manager que en ese momento giraba de nuevo, que lo  habían oído.
—  Pues si están de acuerdo —  el manager buscó su aprobación, agradeciendo que asintieran condescendientes como si realmente supieran de qué hablaba y no tuvieran queja…
Volvió a voltearse a la pizarra y todos , menos Junno, hacia Kame.
—  Dámelo ahora o armaré un escandalito que llegue a oídos del jefe. —  Matsu volvió a pedir pues Kame se había hecho completamente tonto, y luego sonrió al ver que este tras un suspiro, sacaba el teléfono y se lo pasaba. —  saliendo de aquí vas por él ¿ne? te estaré esperando en el baño de arriba, necesito hablar contigo de algunas cosas.
—  ¿Kamenashi? —  preguntó el manager —  ¿está bien para ti así?
Demonios y ahora qué había dicho.
—  Hai, perfecto —  Kame contestó sonriendo y haciendo la manager subir las cejas.
—  Sugoi! Ni lo dudó… entonces sí —  el manager se volteó hacia otra persona del staf con las cejas levantadas de incredulidad y Kame se quedó en pausa viendo que Junno lo veía con cara de ¿acaso oíste lo que te preguntó?
Matsu se levantó, se despidió con varios sumimasen y salió de la misma forma que había entrado.
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Jin llevaba ya casi dos horas tratando de convencer a Yamapi de que no se enojara, pero este no parecía ceder esta vez. Estaba cansado, tal vez debería de cancelarle a Kame la cita, pero si hacía eso, quién sabe si lo podría ver antes de volver a EU, y después de eso ¿cuánto tiempo pasaría? Podrían ser años…
—  Pi… —  insistió —  no puedes prohibirme que lo vea, Kame es una persona muy importante para mi, tú sabes que…
—  Ok —  Pi lo interrumpió —  pero déjame ir contigo.
—  Pi… —  Jin quería negarse a eso.
—  Si no me dejas ir, con quien iré es con Johnny a contarle ya sabes sobre qué.
—  No puedes estar hablando en serio… —  Jin se tensó al instante al oírlo decir eso.
—  Como les dije la primera vez que lo discutimos, ni a mí, ni a ti, nos afecta en algo que Johnny sepa la verdad sobre quien le hizo eso, así que… es muy simple, ne? si tú quieres jugar pesado y restregarme en la cara que solo me dices que me quieres por protegerlo, yo soy quien va a decidir cuantas veces me lo dirás…
—  ¿Nani?
—  Ya te dije, o me dejas ir contigo y me das mi lugar ante él… o abro la boca. Es decir, por las buenas… o por las malas… es tan sencillo como eso Jin, tú y yo tenemos algo en serio que Kamenashi Kazuya no va a destruir como lo ha hecho con todas tus relaciones anteriores, eso, lo juro ahora.
……………………………….
—  Yo sí que me voy a volver loco con esta historia —  Sho se jalaba el cabello desesperado frente al espejo — nunca pensé que fueran ciertos esos rumores de que bastaba respirarle cerca al AKame para meterse en problemas… ¿tú entiendes Aiba? ¿de verdad puedes entender que estén los tres como idiotas por ese mocoso? Y peor… los tres sin saber cómo controlarlo y cayendo en el estúpido juego donde entra el otro baka…
—  Nunca habíamos tenido un asunto que pusiera en riesgo la unidad del grupo, ne? la verdad es que no quiero creer que Matsu…
—  Si Jun toca a Kamenashi kun mientras anda con Nino… no sé, esto va a ser un desastre.
—  Pero es que Jun… Jun siempre ha creído que Kamenashi es suyo, Sho… por aquello de que, ya sabes, que fue “su padrino”. —  movió sus dedos para entrecomillar esa palabra.
¿Y de qué hablaba? Hace muchísimos años (allá por enero del año 2000), antes de que existiera KAT-TUN, cuando Kame apenas tenía 14 años, antes de que imaginaran siquiera que se convertirían en esos rostros brillantes que hacían desmayar de suspiros a muchos a su paso, cuando todavía eran juniors, traviesos, y luchaban por ganarse algún lugar entre los cientos de chicos que se los peleaban, un día, de lluvia, en un campo de futbol…
¿Cómo había empezado esa guerra de barro? Nadie lo sabía, pero había sido genial. Primero una bolita a la espalda, otra al cabello, y después un puño en el pecho, a las piernas…  y luego…zaz, eso había acabado en un embarradero increíble y mucha violencia adolescente, aunque oculta en juego. Yamapi, Tego, Jin y Kame estaban vueltos unos verdaderos puercos, algunos lastimados (pequeños raspones y moretones) y hasta un minuto antes de que llegara el jefe, muertos de la risa. La diversión había acabado cuando ese auto tan negro y elegante se había detenido junto al campo donde jugaban y de él, protegido por un paraguas que cargaba Tackey, Johnny Kitagawa en persona había bajado y había caminado hacia ellos, que claro, muy nerviosos, habían acabado en fila, cabizbajos, firmes, con la lluvia cayéndoles encima.
—  ¿Qué hacen aquí? —  Johnny preguntó, pero nadie respondió —  ¿Yamashita kun? —  le habló a él porque de todos, era probablemente el de más rango en aquel momento.
—  Emmm —  Yamapi se moría de miedo, no sabía que contestar.
—  Gomen —  fue Jin el que dejó la actitud de temor y levantó la cabeza —  solo estábamos jugando… no nos dimos cuenta de la hora, pero ahorita mismo regresaremos. —  trató de decir lo adecuado.
—   Uhm —  Johnny lo miró detenidamente —  ok, no alcanzo a entender si de verdad pretendes que disculpe esta falta Akanishi, así que voy a ignorar tu promesa de que ahorita mismo regresarán, y en cambio, te diré, que ustedes cuatro realmente me han molestado, y no por “no darse cuenta de la hora” sino por comportarse como animales.
Jin regresó el paso que había dado y volvió a bajar la mirada lanzando un suspiro incómodo.
—  Tú —  Johnny siguió —  y Yamashita… —  los señaló —  me acompañarán, y después de que estén limpios y presentables, tendremos una sesión coreográfica exhaustiva que me ponga de buen humor.
Kame y Tego se voltearon a ver entre sí preguntándose porque a ellos no los había señalado, pero solo un segundo, para luego, nerviosos volver a ponerse cabizbajos.
—  Kamenashi y Tegoshi, solo porque son los más chicos, serán castigados…
—  ¿Qué? —  y Jin se alteró —  ¿por qué? Esto no lo empezaron ellos, fuimos Yamapi y yo… Kame ni siquiera…
—  Shhhh —  Johnny lo calló —  no seas tan ruidoso, yo sé que no fueron ellos los que iniciaron, y también imagino  perfecto que Kamenashi kun, ni siquiera quería jugar a esto… pero, al final, jugaron ¿cierto? Así que… esto servirá de lección tanto para ti, como para Yamashita kun… ambos entenderán, espero, que sus actos pueden tener consecuencias sobre otros, y para ellos, Kamenashi chan y Tegoshi kun, porque hoy, en su castigo, si es que pueden cumplir con él, podrán demostrarme si son el tipo de chico que necesito para mi empresa, o si mejor los regreso a su casa mañana mismo.
—  ¿nani? —  a Jin se le dibujó tal gesto de angustia al oír eso que Johnny solo sonrió.
—  ¿Cómo que si es que pueden cumplir con…? —  Yamapi se animó a iniciar esa pregunta, pero no a acabarla…
—  Uhm, hai —  y Johnny se acercó para quedar frente a Tego y Kame que estaban juntos y con cada mano subirles a cada uno el rostro para que lo vieran —  hoy, les daré la bienvenida oficial o firmaremos su recisión.
Yamashita, con esas palabras entendió lo que pasaría y se sintió un poco peor que mierda. Pero Jin, que nunca había pasado por algo así, y que al parecer tardaría mucho en conocer esas manías de Johnny (debido a larga historia que ya les contaremos en otra ocasión), siguió pensando en que la prueba sería un examen de condición física o algo así.
—  Ok —  y sin idea de nada se volteó hacia Kame y se recargó en sus hombros —  gomen ¿ok? Nunca me imaginé que pasaría esto, pero… bueno… ganbatte, ne? yo sé que tu puedes pasar la prueba… yo de verdad quiero que consigas esa bienvenida oficial —  y con las miradas sobre él de Yamashita, Tackey y  Johnny, quien realmente disfrutaba aquella escena, le dio una palmada en la espalda sonriéndole muy amplio como un hermano mayor.
—  Hai, ganbaru yo —  Kame contestó aunque presintiendo que estaba por ocurrir algo realmente difícil.
—  Es una promesa ¿ne? —  Jin lo animó y ambos unieron sus dedos meñiques para sellarla.
Johnny entonces le pidió a Tackey que él se llevara a Kame y a Tego, y luego, cuando apareció una camioneta pickup un momento después, y de subir a Jin y Yamapi a ella, se subió el mismo a la cabina y se fue de ahí.
Tackey, les pidió a Tego y a Kame que lo siguieran caminando hasta unos baños cercanos al campo.
—  Báñense —  les pidió —  voy por algo de ropa limpia ¿ne?
—  Tackey, chotto matte —  pero Kame lo detuvo antes de que saliera por ella —  ¿Cuál es el castigo? —  preguntó con miedo.
—  Etooo… —  pero Tackey no sabía cómo decírselo a ese par de ojitos inocentes que lo veían miedosos de una paliza o algo así. —  no sé Kame, solo báñate ¿ne? Luego te dirá Johnny sama… —  y salió sin más.
—  Tengo miedo… —  Tego ya estaba llorando y solo se sentó todo lleno de lodo en una banca.
—  Yo también Tego, pero mejor apúrate porque si nos tardamos que tal que nos va peor… —  Kame empezó a quitarse la ropa llena de lodo y entró a la regadera sin saber más sobre qué pasaba con Tego afuera.
El agua estaba caliente, deliciosa, y pronto el baño se llenó de vapor y Kame cerró los ojos para dejar que el agua cayera sobre su cara, cuando de pronto, sintió que unas manos lo agarraban desde atrás y le acariciaban el pecho. Era alguien un poco más grande que él, y claro está, más fuerte.
—  Ey qué pasa…
—  Quietecito ¿ne? —  oyó esa voz —  Solo déjate hacer todo lo que yo quiera y Johnny estará contento —  sintió que aquel estaba desnudo y lo jalaba hacía sí pegando piel con piel.
—  ¿nani? —  Kame empezó a temblar.
—  Solo es tu iniciación Kame chan —  aquel lo volteó descubriéndole quien era
—  Matsumoto senpai —  susurró su nombre apanicado…
—  Yo seré tu padrino ¿ne? —  y este lo agarró de la cintura para empujarlo y hacerlo sentarse en una media tabla donde estaban las botellas de jabón —  si lo sabías ¿ne? que algún día te tocaría algo así… —  lo veía temblar y aún así no paraba su caricia por sus piernas, y sus glúteos, y su pecho —  pero si aguantas, como lo hemos hecho todos, serás un Johnny y como tal se te respetará en todo Japón… —  lo tentó y empezó a masajearle el sexo con una mano mientras con el cuerpo le impedía tratar de levantarse, y con la otra mano lo agarraba del cuello subiéndole la cabeza logrando que en un intento de que no lo ahorcara, Kame subiera ambas manos ahí tratando de zafarse.
Estaba llorando pero no decía nada, no suplicaba ni decía que no, solo se le salían las lágrimas y se dejaba seguir tocando.
—  Trata de relajarte Kame chan —  Matsumoto siguió —  porque Johnny pidió que esto durara mucho… te prometo que te trataré con cuidado, ne? —  y siguió tocándolo hasta que sintió que empezaba a hacer efecto su caricia y el miembro de Kame comenzaba a ponerse duro. —  me pidió que te lo hiciera ¿ok?, y hay una cámara ahí grabándonos… —  le explicó —  así que si puedes ayudarme esto será menos doloroso —  y le soltó el cuello viendo que Kame solo dejaba caer las manos a los costados temblando todo y apretaba los ojos muy fuerte. —  wow, arigatou —  aquel se sorprendió de que no se resistiera —  estoy empezando a ponerme contento de que me haya tocado contigo y no con Tegoshi —  se sonrió  y empezó a juguetear con los pezones de Kame haciéndolo morderse los labios y sonrojarse aún más de lo que de por sí ya estaba por la sorpresa, la situación y el agua caliente. —  ja —  el senpai rió un poco —  ya sabía que tú sí que pasarías la prueba. —  y así, le agarró las manos para guiarlo a tomarle su propio sexo, y se acercó a darle un beso que continuó hacia su cuello y todo su rostro logrando que la respiración de Kame se agitara.
Luego continuó erizándole la piel con más caricias tipo masaje, y poco a poco, lo fue haciendo girar para que aún sobre aquella tablita quedara de rodillas, de cara a la pared y aún con toda esa agua escurriéndole por la espalda, y tras introducir su dedo una y dos veces para dilatarlo un poco, se acercó haciéndole sentir su ya hinchado miembro en los glúteos.
—  ¿Estás listo? —  le preguntó al oído abrazándolo fuerte con una mano mientras con la otra se acomodaba —  como sé que es tu primera vez lo haré despacio ¿ne? solo trata de relajarte —  y lo fue penetrando, poco a poco, besando sus lágrimas, deteniendo fuerte su tembloroso cuerpo, bajo el agua caliente, hasta que llegó hasta el fondo arrancándole un grito de dolor que tardó en callarse —  ¿te gusta? —  Jun se movía, despacio, haciendo que su miembro acariciara por dentro a Kame, haciéndolo sentir una y muchas veces que estaba ahí poseyéndolo, provocándole una fiebre intensa que lo hacía verse aún más hermoso —  Kame —  dijo entre jadeos —  quiero oírte decir algo, por favor —  ya estaba totalmente extraviado en el placer —  di mi nombre…
—  Jun —  Kame susurró
—  Dilo de nuevo… —  Matsumoto empezó a masturbarlo con una mano.
—  Jun —  Kame repitió apretando los puños como si así pudiera retener la explosión que sentía próxima.
—  Dilo más fuerte —  Matsu había subido la intensidad de sus embistes y del movimiento de su mano.
—  Jun —  Kame logró hablar en voz alta provocando que Matsu comenzara a gemir y luego ya completamente tomado por lo que hacía, acelerara su acción hasta hacerlo venirse y luego hacerlo él mismo dentro de él.
Quedaron un momento inmóviles, bajo el agua que seguía cayendo, recuperando la respiración, y la noción de dónde estaban.
Jun se enjuagó y luego ayudó a Kame que solo estaba sentado en la tablita con la mirada perdida en lo que acaba de suceder, sin poder creerlo, con vergüenza, aún con miedo, adolorido y al mismo tiempo, no sabía si estaba o no bien sentirse de aquella manera, pero de alguna forma…se sentía también contento… de haber podido, como le había prometido a Jin, pasar la prueba…

—  ¿Y tú cómo sabes eso? —  Sho volteó a ver a Aiba muy serio —  se supone que es un secreto empresarial…
—  Me lo dijo Ohno… parece que a él se lo dijo Matsu aquella vez que pelearon por lo del dibujo. ¿y tú? ¿cómo es que lo sabes? —  Aiba subió las cejas.
—  Yo… —  Sho desvió la vista —  me contó Matsu una vez —  dijo nervioso, como recordando algo… y claro, Aiba descubrió lo que nunca había sabido nadie y que era con quién es que había estado, aquella vez, Tegoshi kun.
………………………………………………………………….

—  ¡Kame! —  ese grito lo hizo detenerse un instante antes de entrar al baño donde Matsu había dicho que lo esperaría.
Era Nino, que venía caminando por el pasillo con una mirada indescifrable que alertó a Kame al momento. Algo había pasado ¿ne?
—  Nino —  Kame lo miró practicando una sonrisa matadora —  qué buena sorpresa —  se puso mimoso y se acercó moviendo el cuerpo de esa manera que de inmediato hacía al senpai ponerse nervioso.
—  No espérate —  Nino alcanzó a detenerlo antes de que este lo atrapara en un abrazo y algo más. —  contéstame antes… ¿te quedaste de ver con Akanishi?
Y Kame, que ya tenía su respuesta preparada desde el momento en que Matsu se había llevado su teléfono, asintió al momento.
—  Hai, en Ginza ¿por? —  fingiría que era un encuentro sin importancia claro está.
—  ¿y para qué? —  Nino no soportó la penetrante mirada de Kame y desvió la propia incómodo.
—  Para… —  Kame “pensó unos segundos” —  ¿platicar? Se va a EU en tres días y… bueno, es mi amigo ¿ne? a veces nos reunimos para ponernos al corriente y cosas así ¿te molesta de alguna manera? —  preguntó dulce, manipulador.
—  So nan da… —  Nino suspiró —  no, bueno… supongo que es normal ¿ne? —  quedó pensativo —  aunque… la verdad estaría más tranquilo si me invitaras… digo, después de todo, si vamos a ser pareja… me gustaría conocer también a quienes son tus amigos y… que sean mis amigos también ¿ne?
—  Oh, claro… — - Kame asintió —  arigatou ne? —  le sonrió “enamorado” aunque por dentro mentaba madres una y mil veces de que Nino fuera tan meloso.
—  ¿Y tú teléfono? —  Nino preguntó rebasándolo —  ¿lo tiene Matsu acá? —  entró al baño con Kame detrás. —  ¿Matsu? —  lo encontró frente al espejo secándose el cabello —  qué tal ya vinimos —  Nino se miró ene l espejo de al lado también a arreglarse el cabello mientras Kame se quedaba un paso atrás cruzado de brazos, preguntándose si de verdad no tendrían nada mejor que hacer esos dos a esa hora.
—  Uhm ¿qué te dijo? —  Matsu preguntó mirando a Kame en el reflejo.
—  Que puedo ir con él —  Nino se sonrió —  creo que de verdad puedo confiar en él —  suspiró sin darse cuenta ni del gesto de hartazgo que ponía Matsu al oírlo hablar así, ni del gesto de preocupación que se asomaba en Kame.
—  So nan da - -Matsu le dio el teléfono de Kame —  bueno pues te lo doy a ti y… ¿qué? Si… ¿puedo hablar con él de lo que te dije? —  pidió permiso.
—  Uhm, claro, yo tengo que ir a firmar unas cosas —  se dio la vuelta, le dio un beso a Kame en los labios colgándose un poco de él, tan femenino, —  pero dime a qué hora nos vemos para ir a ver a Jin —  le pidió.
—  Emmm —  Kame tomó aire—  a las 6?
—  Hai, perfecto, en mi carro, ne? y no hagas enojar a Matsu — le guiñó un ojo y salió con una enorme sonrisa mirando el teléfono de Kame muy curioso, y claro, sin dar seña de que se lo devolvería.
—  Es tan divertido como te pones cuando no tienes tu teléfono, quien diría que era tan fácil como retenerte ese aparatito para que te pusieras obediente, ne? —  Matsu pasó frente a él y fue hacia la puerta, pero en vez de salir, la cerró con ambos adentro y le metió llave. —  bueno, me estoy empezando a cansar de todo esto ¿sabes? Supongo que sí ¿ne? que sabes perfecto lo que vamos  a hacer aquí…
—  ¿Vamos a hacerlo aquí? —  y Kame subió las cejas retador sorprendiendo un poco a Matsu que se lo había imaginado sumiso y resistiéndose. —  ni siquiera hay regaderas… ¿no prefieres ir uno de los camerinos? — a Kame se le encendió la mirada cuando la disparó directo al centro de la de Matsu, su lengua recorrió sus labios, y luego, al mismo tiempo que sus manos dejaban de ocultarse en sus brazos y se deslizaban causales por sus costados  se dio la vuelta hacia el espejo , buscando a Matsu en el reflejo como él lo había buscado cuando Nino aún no se había marchado.
—  Si hay una regadera —  Matsu tras recomponerse un poco después de esa provocación de Kame, fue y lo abrazó de la cintura desde atrás, recargándose en su hombro y devolviéndole la mirada a través del espejo —  pero te lo voy a hacer aquí  —  dirigió sus manos hacia el cierre del pantalón para abrirlo y colar sus manos tan rápido que Kame no pudo evitarlo, aunque tampoco iba hacerlo porque Kame pensaba que en realidad aquello no pasaría.
—  Dijiste que Nino era tu hermano —  Kame recargó ambas palmas en el lavabo cerrando los ojos y lanzándole lo que creyó sería la frase para detenerlo.
—  Si —  pero Matsu aprovechó para profundizar su caricia —  y si le dices algo que lo haga enojarse conmigo, no te lo voy a perdonar.  —  le mordió una oreja —  y si yo no te perdono, lo de menos será que pierdas la protección de Ninomiya… porque debes saber, Kame chan, que hace un rato que tenía tu teléfono secuestrado, habló un amiguito tuyo y me contó lo que le hiciste a Johnny sama… —  y continuó su caricia impúdica ahora colándose debajo del bóxer.
Kame perdió todo el color y sintió un vértigo infinito. No, no podía ser cierto. Matsumoto no podía haberse enterado de eso.
—  ¿Nani? —  preguntó casi sin voz.
—  Uhm —  y Matsumoto lo hizo voltearse para tenerlo de frente recargándolo en el lavabo, y tomando sus manos para jalarlas hacia su propio sexo indicándole con un movimiento de cabeza que lo tocara —  parece que alguien te puso una trampa ¿ne? tu cómplice quedó limpio del delito y ahora le anda ardiendo la boca… solo hazlo —  se señaló la entrepierna con la mirada para obligar a Kame a tocarlo, y se sonrió odioso cuando éste empezó a hacerlo.
¿Y cuál era ese secreto de Kame que no podía descubrirse? Ah, era la historia de su vida, siempre había hecho cosas por el AKame realmente peligrosas y extrañas, aunque ésta quizá era la peor de todas, algo muy delicado que de saberse terminaría con su carrera, y quizá, sí (no hay que jugar así con los dueños del espectáculo) con su vida...
Si Johnny se enteraba que él, quien lo había cuidado en el hospital, y le había dado de comer en la boca, y se había ocupado de que siempre tuvieras sábanas limpias, que Kame, uno de los más consentidos favoritos que había derramado lágrimas y pedido perdón por todos los momentos en que había desobedecido, puesto altanero, o que había dicho que no o ya basta, cuando lo vio convaleciente después de aquel “accidente”,   si Kazuya, su geisha, su sirena, quien le había peleado el tesoro porque había aprendido de él la codicia… era también, quien había apretado el gatillo porque no soportaba la idea de ver un segundo más a Jin encadenado a los juegos perversos del apasionado jefe… Kitagawa era capaz de encerrarlo, de torturarlo, de matar a su familia, de hacerlo suicidar… No, Johnny no podía enterarse…
Y Mary, la hermana del viejo, ya sospechaba… había ido con Kame a enfrentarlo y a decirle que sabía lo que había ocurrido aquella tarde de juegos con rifles cuando aquel viaje, le había dicho que apenas encontrara un testigo confiable, lo destruiría.
Habían pasado meses, Kame había empezado a confiarse de que Jin realmente tenía controlado a Yamashita (el único que podría funcionar como testigo confiable), pero ahora, ese tipo se lo había dicho de pronto a Matsumoto… ¿y Matsumoto a Nino? No o ¿si? Nino seguro que no sabía eso, porque Nino realmente se había enamorado de él, dessho? ¿o había sido actuación también? Nino… ¿sabía ya sobre el asunto y también lo utilizaría para hacerle la vida imposible? Y luego… ¿por cuánto tiempo? Kame había aprendido muy bien hace años, con otro secreto, la misma historia, que una vez que hay fuga no falta mucho tiempo para que todo misterio acabe siendo tendido al sol a la vista de todos. Estaba tan asustado que apenas y se tomó tiempo de sufrir la pasión de Matsumoto senpai cuando este, muy ansioso, le guió a ponerse otra vez de frente sobre el lavabo y se le clavó entusiasmado  haciéndolo mirarlos en el espejo.
—  Di mi nombre —  pidió, queriendo recordar la primera vez que lo había tenido así, entrando y saliendo, de esa manera…
—  Jun —  y Kame… contestó sin poder evitar acordarse de lo mismo, y odiándose a sí mismo de haber avanzado ya tanto en todos los aspectos, de haber conseguido fama, reconocimiento, aplausos, seguidores, aprendices… y no haber podido, después de tantos años, librarse de tener que seguir aguantando las mismas idioteces.
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— Jaaa —  Jin se cerró la chamarra de cuero, bajó los lentes oscuros que traía de diadema cubriéndose los ojos, y agarró sus llaves, su teléfono y su cartera —  ¿nos vamos? —  preguntó a Pi relamiéndose los labios disfrutando que este no pudiera, por muy enojado que aun estaba, quitarle la vista de encima.
—  Hai, vamos —  contestó Yamapi desviando la mirada y tomó sus cosas —  no hagamos esperar a la rata —  murmuró pasando de largo por delante de Jin que solo suspiró cerrando los ojos muy harto de esos celos.
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4 comentarios:

  1. Hola me gusta mucho el Akame pero casi no escriben de está pareja tengo un blog pero no escribo akame debido a que mis seguidoras solo leen fincs de hey say jump prometo leer todo esté finc ne y gracias por escribir akames ;-)

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  2. Sorpresa asi que no solo Nino, también Matsu & Ohno estan enamorados de tan linda tortuguita, ahora entiendo el titulo, te quedo bien, MatsuKame, OhKame o como seria?...yo también shippie un poco cuando Kame revelo que Ohno le habia hecho un cuadro enorme y se lo regalo de cumpleaños, lo que dio ligera impresión que Nino esta celosito….
    Este capitulo fue cruel, me hizo recordar cuando salieron artículos periodísticos que Johnny habia abusado de algunos chicos de la empresa a quien les otorgo mas apoyo en su camino a la fama, de solo pensarlo no quiero creer que entre ellos este Kame…….por eso odio al vejete si además de que nos impide disfrutar como fans y discrimina a las extranjeras …..
    Ese MatsuJun todo sádico como siempre lo imagino….

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    1. ah nee-chan sí! jajaja ese chisme de johnny ronda seguido por mis fics... o.o gomeeen! jajajaja pero es algo que me obsesiona... ya platicaremos de ello :O jajaj gracias por leer y los comentarios!

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    2. Yo tampoco lo podre eliminar de mis lista negra.....no podemos aceptarlo si nunca nego los hechos, pero no me gusta pensar en ello, temo por el pasado de mis chicos, con eso de que los japoneses saben controlar y ocultar sus emociones no puedo sospechar entre quienes habran pasado por ese infierno....pero algun dia morira, Karmaaaa

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