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miércoles, 29 de marzo de 2017

Capítulo 10 ~ Hawai e ikou! rally aventure

Capítulo 10.- Bichos venenosos

Al día siguiente, cuando por fin paró la lluvia y amaneció soleado, Jin abrió los ojos y tardó un poco en reconocer el bunker. Luego al descubrir el brazo desnudo de Yamapi sobre su pecho atrapándolo sintió una punzada de culpa. Se había metido con él ne, ahí frente a Kame, y guiado por un sentimiento que no le gustaba. Quitó ese brazo con cuidado para evitar despertarlo y se incorporó buscando el otro colchón y confirmar sus temores. Kame aún recostado sobre las piernas de Nino estaba completamente dormido y éste, el senpai, con la cabeza recargada en la pared parecía querer recalcar el hecho de que tenía a Kazuya ahí.
— Ohayo — oyó que le decía, aunque en voz baja, quizá por no despertar a los dormidos — al parecer ya dejó de llover y amaneció ne.
— Uhm — Jin dejó verlos y buscó el traje para cubrirse.
— Ey Akanishi — Nino volvió a llamar su atención
— Nani? — Jin contestó receloso y algo incrédulo de que se atreviera a decirle algo.
— ¿Podrías pasarme el agua? — señaló una botella que aunque cerca no alcanzaba. — No quisiera despertar a Kazuya todavía ne…
Jin quedó viendo esa botella y suspiró.
— Ie, gomen — le contestó algo serio dejándolo con la boca abierta y fue hacia la puerta del bunker por la que al poco salió sin verlos más.
Con el ruido de cuando la abrió fue que despertó Yamapi.
— ¿Eh? ¿Y Jin? — se incorporó buscándolo.
— Acaba de salirse — Nino respondió — se vistió y se fue ne, supongo que no quería despertarte. Ano sa, Yamashita kun, pásame esa botella de agua onegai. — le pidió.
Y Yamapi tras terminar de ponerse su traje, se estiró por ella y se la pasó.
— Voy a buscarlo — avisó — ¿Qué vamos a hacer eh? — preguntó al aire — tendremos que sacar el aparato de la clave morse de los escombros o algo… — y sin esperar respuesta salió también.
Kame entonces dio señales de haberse despertado, aunque mantenía los ojos cerrados.
— Ohayo — Nino le hizo una caricia en el rostro hacia su cabello.
— Me va a explotar la cabeza — Kame dijo con voz ronca — esa droga me cayó muy mal…
— Uhm, gomen, me di cuenta… — Nino seguía cariñoso. — quizá no habías comido suficiente ne. Ten toma agua — y le animó a incorporarse un poco y beber de la botella que inclinaba sobre sus labios. — te sentirás mejor.
— Quisiera saber cómo saldremos de aquí… — Kame extrañaba sentirse a salvo.
— Tenemos que regresar por el aparato ne, como dijo Yamashita kun… — Nino aprovechó que Kame ya se había incorporado para ponerse de pie y hacer algunos estiramientos. Había dormido muy poco y sentado, lo que lo tenía todo entumido. Kame notó el cansancio del senpai.
— ¿Despertaron hace mucho ellos? — Veía el colchón vacío donde habían dormido Jin y Yamapi y el gesto se le descompuso un poco al recordar lo que antes de dormir habían estado haciendo ahí en sus narices.
— Ie, acaban casi de salir. — Nino fue hacia las mochilas — Necesitamos comer algo ne — buscó algunos panes empaquetados, latas y más agua. — antes de ponernos a ver cómo nos comunicaremos con alguien que venga por nosotros.
— Uhm — Kame solo asintió — oye Nino… — la verdad es que le daba por su lado — ¿tendrás un analgésico? En serio siento que me va a reventar el cerebro.
— Hai — Nino buscó la nueva pastilla y se la puso en los labios — nonde — detuvo sobre su boca la mano aún después de que Kame la hubo aceptado jalándola con la lengua.
— Arigatou — contestó éste usando su propia mano para retirar suave la del senpai. — qué suerte que traes todo un botiquín — trató de sonreír.
— Ie, gomen — Nino volvió a acercar su mano para pasarle a Kame el cabello detrás de la oreja — no debí darte eso anoche ne, no pensé que fueras a entrar en esa pesadilla. — mintió. Y es que claro que sabía y lo había hecho con toda la intención de malviajarlo para aprovecharse y también hacerlo sentir protegido; lo había aventado al remolino y luego servido de sostén contra el vértigo y Kame sí, ahora estaba más cercano, al menos no le rechazaba la caricia ne.
Se alejó y puso a preparar el desayuno. ¿Cómo demonios regresarían a Japón eh? Era muy poco probable que el aparato ese sirviera después de que se le cayera la cabaña esa encima.
— ¿Vamos a llamarlos? ¿para que también desayunen? — Kame miró hacia la puerta del bunker desde la que podía divisar a Jin y Yamapi hablando afuera, pero Nino que ya había abierto las latas y colocaba el contenido sobre el pan no respondió — ¿Nino? — Kame insistió — ¿los llamo?
—  Jaaa — el senpai volteó a verlo de tal forma que le hiciera saber que su respuesta no era afirmativa — Creo que después del espectáculo que nos dieron anoche… yo preferiría que ellos se encargaran de sí mismos ne… — declaró y volvió a concentrarse en la comida.
— Bueno demo… — Kame iba a argumentar algo pero Nino no lo dejó.
— Nee, Kame chan… — dudaba cómo decirlo — Akanishi kun… él me acusó de intentar asesinarlo desho?, creo que eso ha sido un poco fuerte ne y… aunque sé que te prometí que te ayudaría a quedarte con él… ano sa, ya no puedo hacerlo ne… — volvió a buscarle la mirada — y etoo nanka, no es que vaya a interferir en lo que tú quieras hacer ne… Kedo… (y te pido una disculpa por eso ne) yo… voy a retirar esa promesa Kazuya… hontoni gomenasai.
— Ah… — Kame notó que Nino hablaba muy en serio y parte de sí lo entendía — naru hodou… Es lógico ne. — y bajó la vista preocupado de eso que significaría.
— Demo, daijoubu ne — Nino sonrió dándole ánimos a Kame — tampoco es que te vaya a obligar a andar conmigo ne. Tú tienes que decidir lo que sea mejor para ti ne, y ahora que… ya sabes lo que pienso de ti y de él ne, si quieres seguir con él a pesar de su relación con Yamashita o si optas por darte una oportunidad conmigo, yo estaré bien con tu elección ne. Ten — le pasó uno de los sandwiches que había preparado y una botella de agua — tabete, que necesitamos fuerzas ne, para buscar la forma de salir de aquí.
— Hai, arigatou — Kame lo recibió y se dedicó a comerlo pensativo. Nino tenía razón, si quería seguir con Jin sería a pesar de su relación con Yamashita…
— Auch — Nino se quejó al ponerse de pie de nuevo llevándose las manos al vientre.
— ¿Te duele? — Kame lo notó.
— Uhm — el senpai asintió — muchos golpes ne — y fue a buscar una pastilla más y una pomada para ponerse en los moretones.
Kame, pensando en todo, se quedó viendo hipnotizado cómo el senpai se curaba a sí mismo. Era increíble ne, que a pesar de todo siguiera portándose amable y protector. En su lugar él ya los hubiera mandado a la mierda a los tres. ¿De verdad estaba enamorado? No, pero… no quería creerlo. Si lo estuviera no lo soltaría tan fácil ¿o sí?, Ninomiya era el tipo de persona que no lo dejaría decidir tan libremente, querría acorralarlo ¿no? Seguramente ya estaba cansado de ellos. Apenas regresaran a Japón, Kame pensó, desaparecería de sus vidas.
Y una vez que lo hiciera… él y todo Arashi… ¿nani? ¿qué demonios haría eh? Jin andaba con Yamashita después de todo y si seguía preocupándole lo que ese imbécil sintiera… si es que se reconciliaban y volvían al amor prohibido, tendría que seguir aguantando que publicamente Jin estaba con ese… ¿eh? Él, por su lado, llevaba ya bastante tiempo pasando los días con los senpais, fingiendo ante un montón de gente que andaba con Nino para que Johnny y otros no sospecharan de la relación que tenía a escondidas con Jin, pero si Nino ya no los iba a ayudar a estar juntos… si Arashi se iba de su vida… descubrió que eso lo ponía nervioso, en cuando pasara, Johnny volvería a ocuparse personalmente ne y todo se complicaría de nuevo.
Y bueno, claro, todo eso pensando en que iban a sobrevivir a Lulalu y regresar a Japón… ni siquiera tenían una idea de cómo… y las provisiones un día se acabarían...
………………………………………………….
 — Entonces no sé, adaptemos una de las cabañas o algo… si ya nos vamos a quedar aquí. — Jin hablaba desesperado.
— ¿Eh? No podemos quedarnos a vivir aquí — Yamapi no quería creer que propusiera eso.
— Pues es que si no podemos recuperar el aparato de clave morse, las señales de humo te parece una idea demasiado estúpida y no sabrías como construir un barco ya no se me ocurre qué podríamos hacer para regresar a Japón. Esto es absurdo. — se sentó en el piso y cerró los ojos. Se sentía tan cansado, no solo la ansiedad de estar varados en la isla sino todo lo que había pasado entre él y Kame, él y Yamapi, Kame y el estúpido senpai… Agh! A qué hora se le había ocurrido que ir sin permiso a un lugar así y con esas personas era una buena idea. En ese momento incluso a él la frase de “para hacernos más fuertes” empezaba a volverse tonta.
— Hagamos las señales de humo… Johnny tendría que estarnos buscando ¿no?  — Yamapi cambió de opinión — Quizá… Ryo y Arashi sabían que estaríamos aquí ¿no? En algún momento vendrán por nosotros.
— Ellos sabían que íbamos a Hawai… no que de ahí vendríamos aquí para el rally. — Jin contestó desanimado. — y además, si es que empiezan a buscarnos será hasta mañana o pasado cuando no lleguemos a la hora que dijimos…
— Ok, entonces tenemos que organizarnos con ese par de bakas ne, y entre los cuatro construir el barco o… preparar todo para las señales de humo y que cuando empiecen a buscarnos tengamos oportunidad de que nos encuentren — Yamapi se llevó las manos a la cabeza. También se sentía agotado… — y todo para que volvamos y nos corran de la empresa ne, por irnos sin permiso.
— ¿Crees? Quizá eso nos haría bien — Jin se levantó y caminó de regreso al bunker.
— ¿Eh? ¿y qué haríamos entonces? — Yamapi se escandalizó.
— No sé… ¿música independiente? — Jin contestó bajo y se asomó al interior del refugio donde descubrió a Kame terminando de comer su sandwich. — Ohayo — le dijo.
— Ohayo — Kame respondió aunque muy obviamente evitando contestarle la mirada.
— ¿Se les ha ocurrido algo para salir de aquí? — Jin insistió en el tono amable, pero Kame solo negó en silencio con la cabeza.
— Ano sa, Akanishi kun — Nino salió del fondo mirando a Jin muy fijo y respondiendo él — pues rescatar el aparato ne y tratar de comunicarnos. En realidad, es lo único que podríamos hacer desho? O tal vez ne, haya algún radiocomunicador, o incluso una computadora oculta con acceso a Internet ne. Pensaba que debíamos revisar las cabañas a fondo, las que usaban como oficinas… porque nanka, esta gente no podía estar simplemente incomunicada desho? seguro hay algún tipo de tecnología que ocultaban a los turistas para hacer “más emocionante la aventura” ne. Ahorita ne, ya revisé aquí kedo… jaaa no parece haber más que provisiones, ropa de cama, cubretrajes, algunas medicinas… ah y allá incluso hay una bicicleta fija… okashii ne…
Jin oyó todo ese rollo preguntándose por qué hacía eso así el senpai, ¿solo para quedar bien con Kame otra vez? Eso o en tiempos de dificultad las treguas se firman solas… ¿sí? Suspiró profundo sin decir nada y agradeciendo que el que respondiera fuera Yamapi.
— Fuimos a ver la cabaña y está totalmente destruida, llena de lodo… no creo que podamos sacar el aparato de ahí. Y si había alguna otra “tecnología oculta” se burló un poco, no creo que sirva más. Estábamos pensando en o construir un barco o hacer señales de humo… o ambas… pero una vez más nos enfrentamos al problema de que ninguno de nosotros tenemos idea de cómo hacer esas cosas.
— Pues como se nos ocurra ¿no? — Kame se puso de pie y quedó viendo a Jin que lo veía de vuelta. Había mucha tensión ahí, sentimientos que se cruzaban entre uno y otro ignorando a Yamapi y a Nino, deseos y enojos haciéndose nudos y luego desbaratándose, miles de preguntas sin sentido que querían resolverse con besos, pero que se atoraban en las dudas sobre los sentimientos del otro. — juntemos ramas secas entre todos para hacer luego una fogata, podemos escribir S.O.S. con ellas ne — pasó hacia fuera del bunker rozando a Jin que se mantenía ahí en la puerta, sin verlo, pero sintiendo el calor que emanaba su cuerpo. Vaya… simplemente no podía dejar de sentirlo.
Jin también percibió la pasión de Kame en ese paso, pero no supo si era un deseo igual al que él sentía o enojo. ¿Tenía salvación el AKame? ¿Tenía sentido salvarlo?
— Juntemos ramas — murmuró dándose la vuelta y alejándose sin siquiera buscar la opinión de Yamapi y el senpai.
— Jaa, Yamashita… — Nino entonces detuvo a Yamapi que ya se disponía a ir con Jin.
— Nani? — este respondió algo malhumorado.
— Tenemos que tener cuidado para que no se reconcilien ne — de pronto el senpai lo invitaba a sus planes para separar al AKame ¿eh? ¿en serio? Bueno, no es que a Yamapi no le interesaran planes así, pero… ok, pondría atención.
— Si no es que en sus adentros ya lo hicieron — aún así le respondió seco.
— Podrías fingir que te duele algo ne, que te envenenaste o te golpeaste muy fuerte quizá?… orillar a Akanishi a que te cuide ne. — Nino sugirió — después de cómo te respondió anoche, Kame chan no soportará verlo al pendiente de ti.
— Jin no es estúpido, se dará cuenta de que estoy fingiendo.
— Jaaa, naru hodou, no tienes capacidad para actuar algo así ne. — Nino lo atacó y luego volvió a la sonrisa — Ok, podrías… entonces realmente enfermarte ne, intoxicarte con algo… podemos buscar para qué hay antídoto aquí y luego ir a buscar el mal… — fue hacia donde estaban guardadas las medicinas. — viboras, alacranes, arañas, sapos… nani kore! Hay demasiados bichos por aquí ne.
— Y si no sirve el antídoto? — Yamapi se acercó al senpai algo receloso.
— Por eso creo que sería mejor que sacaras tus dotes actorales, kedo…
— Jin me conoce de toda la vida baka, y si no tengo fiebre o eso, no me creerá nada… aunque fuera el mejor actor del mundo no podría convencerlo.
— Ah sou desu ka… — Nino se burló un poco más usando la diplomática pregunta. — tenemos que hacer que te dé fiebre ne. O que te salga un salpullido ne, o manchas…
— Ie, no sé, no me pondré en riesgo a lo tonto.
— Demo, Yamashita kun, no es a lo tonto desho? Si Jin se preocupa realmente por ti… si te demuestra lo mucho que te quiere ne, enfrente de Kame chan… porque él te quiere ne ¿o no?, ¿tienes miedo de que te deje morir y se vaya con él a nadar al cenote de la gruta?
— Urusai! — Yamapi se sintió retado. — Jin no me dejaría morir.
— Uhm, ni yo ne, porque soy tu senpai — Nino dijo aquello más como recordándoselo a sí mismo.
— Ok, voy a buscar un bicho venenoso entonces — y sin más Yamapi salió del bunker.
Nino tardó unos segundos en caer en cuenta.
— ¡Ey matte! Yamashita — salió persiguiéndolo — que sea uno para el que haya antídoto ne! — pero ya no lo encontró. Kuso! ¿a dónde se había ido? Tampoco estaban a la vista Kame y Akanishi ne. Respiró profundo, preparó su mochila con agua, el botiquín, los antídotos… y tras un volado mental, salió de nuevo y eligió un cacho de selva para empezar a buscar.
…………………………………….
¿Ramas secas? Ja ja ja ¡Sí clarooo! Kame maldecía ¿cómo habría ramas secas después del aguacero que había habido. Nada. Todo estaba completamente empapado, había árboles que brillaban por las gotas que reflejaban al sol en sus hojas, otros que aún escurrían. Charcos, charcos, más charcos. “Ramas secas”… baaaaka, no había ni una sola. ¿Había que sacar ramas al sol? Uhm, tal vez llevarlas a la playa ne. Miró un arbol caído a unos pasos de él y un pájaro rojo picoteándolo. Era lindo, y rojo ne, aka… como Aka-nishi… Cerró los ojos preguntándose qué sería de él y Jin, del AkaKame, de su pasional y desbordada historia. Él solo quería poder abrazarlo siempre, que ya nunca se enojara con él, que le dejara hacerle el amor y se lo hiciera. ¿Por qué estaba con Yamashita eh? ¿Había algo que sí le gustaba de él? De alguna forma que solo fuera la amistad lo que lo mantenía ahí cuidando sus sentimientos no cuadraba en la cabeza de Kame… — Jaa, Jin — dijo en voz alta como invocándolo, deseando con toda su alma que de pronto apareciera a su lado y se perdonaran todo, se besaran profundo e interminablemente...
— ¿Ya tienes las ramas? — pero el que apareció fue Yamapi ¡Carajo!— ¿qué haces ahí suspirando? ¿se te perdió algo?
— No hay ramas secas ne — Kame respondió contenido — todo está estupidamente mojado.
— Sou desu ne, porque llovió mucho ne — Yamapi se rio — ¿y ahora? hasta que Johnny se extrañe de que no estemos, y empiece a indagar, y vaya a Hawai… quizá en dos o 3 semanas por fin nos encuentren, nos lleven a Japón y ¡zaz! Nos quedemos todos sin trabajo…
— Mira — pero Kame no le siguió esa plática y señaló a un rincón — es un sapo… rojo ne. Aquí hay muchas cosas rojas.
— ¿Eh? — Yamapi se asomó a verlo y vio de nuevo a Kame.
— Ah, etooo — Kame tuvo que explicar — es que había un pájaro rojo acá hace unos minutos… y ese sapo también es rojo, es una coincidencia extraña… demo, olvídalo, da igual ne. — trató de distraer el comentario — solo tenemos que pensar en cómo salir de aquí.
Sin embargo, para su sorpresa, Yamapi no dejó de mostrar interés en el bicho sino que incluso lo miraba más fijamente de lo esperado.
— Nani? — Tuvo que preguntarle por qué lo hacía.
— Ah etoo nanka — Yamapi se enderezó y lanzó la vista lejos — nada, es bonito ne, el sapo. — Y seguramente venenoso, pensó, tal vez un solo roce con ese animalejo… pero ni Jin ni Ninomiya estaban por ahí… si se ponía realmente mal ¿Kamenashi lo ayudaría? ¿iría a avisarles? ¿lo tiraría al mar?
— No vayas a tocarlo eh? — Kame advirtió, pero cuando lo hizo y volteó a verlo ese segundo se dio cuenta de que Yamapi ya estaba agachado y sostenía al sapo en su mano. — ¡Yamashita! — Kame entró en pánico — estos sapos son super venenosos, ¡cómo se te ocurre! ¡Eres un baka! ¡Suéltalo! — le sacudió el brazo para tirar al animal que solo se alejó asustado. — ¡eres un idiota! — le veía fijo la mano — ¿te sientes bien?
— ¿Eh? — Yamapi temblaba viendo su palma que estaba toda enrojecida — no sé… — y no supo si por sugestión o por que de verdad aquella cosa era muy venenosa pero empezó a sentirse realmente mal.
— ¡Un imbécil absoluto! — Kame alcanzó a meterse bajo el brazo de Yamapi para que este no se desvaneciera ahí en medio de la selva — y sin dejar de maldecir una y mil veces le ayudó a regresar al bunker. — ¡y ahora qué vamos a hacer! ¡idiota, en serio idiota! ¡ey! ¿hay alguien aquí? — preguntó desesperado de no ver ni a Jin ni a Nino por ningún lado — ¿dónde fueron? — recostó a Yamapi en uno de los colchones y corrió hacia donde las medicinas, pero para su sorpresa — Kuso! ¿dónde están? — como Nino las había guardado en su mochila, el estante estaba vacío.
— Kame — Yamapi habló con voz débil empezando a sentir que le subía la fiebre — por favor ayúdame.
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