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lunes, 13 de marzo de 2017

Capítulo 7 ~ Hawai e ikou! rally aventure

Capítulo 7.- Tú me conoces, desho?


 Ninomiya no juegues — a Jin se le quebró la voz — ayúdame a subir. 
Y Nino, lo hizo sufrir algunos segundos más antes de hacer la fuerza necesaria para jalarlo y que quedara apoyado en la saliente que a él lo tenía a salvo. 
— Ne, Akanishi. No pongas esa cara ne, obvio no iba a soltarte. — le dijo entonces viendo cómo temblaba — ajústate otra vez la cuerda, ya no falta tanto para salir. — hablaba tan frío que la mente de Jin se convirtió en un remolino de temores. Los 20 metros restantes le fueron eternos, pero ya no hubo contratiempos. 
Y al salir… 
— ¡Yamashita! – Nino corrió a detenerlo — ¡Qué demonios haces! 
Había agarrado a Kame desprevenido, claro está, y cuando Nino y Jin salieron de la gruta, descubrieron que lo tenía contra  un árbol y lo ahorcaba con las dos manos. 
— ¿Entendiste rata? — le decía enloquecido. — ¿eh? ¿entendiste? 
— ¡Yamashita! — Nino tuvo que llegar hasta él y jalarlo para que dejara de apretarle el cuello. 
— ¿Entendiste? — Yamapi volvió a decirle a Kame amenazándolo con el dedo índice y luego se volteó a ver dónde estaba Jin sin siquiera dirigirle un reojo a Nino. 
— ¿Estás bien? — Nino y Yamapi preguntaron al mismo tiempo. Nino a Kame que tosía muy asustado y Yamapi a Jin que veía al senpai a la distancia aún pensando en lo que había pasado durante la escalada. 
— Casi me mata — contestaron Kame y Jin al mismo tiempo también. A lo que Nino y Yamapi reaccionaron con un: 
— ¿Nani? 
— Es un maldito bruto demente — Kame estaba furioso y aunque contestaba a Nino en realidad acusaba a Yamapi con Jin que para su sorpresa y algo de dolor, no se había acercado y en cambio hablaba con ese bruto por lo bajo y sin siquiera mirarlo. 
— Iie, nada… olvídalo — Jin decidió que no era momento de decirlo. 
— ¿Dijiste que casi te mata? — Yamapi no iba a dejarlo a pasar tan fácil, no si eso es lo que había dicho. 
— No, nada… en serio. — Jin se volteó para otro sitio al presentir la mirada del senpai sobre él. 
Yamapi preocupado, inspeccionó a Nino unos segundos con la duda sembrada y creciendo dentro de sí. 
— Jaaa — Nino habló fuerte — vamos a las cabañas ne, no podemos seguir perdiendo el tiempo. — y ayudó a Kame con las cosas apurándolo a ir con él. 
Kame, aún algo dolido de que Jin no hubiera reaccionado al hecho de que Yamapi estuviera ahorcándolo, se detuvo unos segundos al pasar a su lado. 
— ¿Pasa algo? — y sintió una punzada al ver que le esquivaba la mirada. 
— Ie, nada — Jin se levantó y se encaminó sin decir más. 
Kame, tras unos segundos de estupefacción y más ofendido, se apuró a rebasarlo para caminar junto al senpai que ya iba bastante adelante. Y Jin, al ver eso, solo suspiró muy profundo temiendo por él. Yamapi lo alcanzó a un lado inspeccionando todas esas reacciones y extrañándose por ellas. 
— ¿Qué pasó ahí dentro con NinomiyaJin? — volvió a preguntar. 

——————— 
— Tienes que detener esto Johnny — Mary se recargó en la mesa intentando hacer reaccionar a su hermano que parecía estar viendo una película… como si hubiera olvidado que se trataba de la vida real y que los chicos realmente estaban corriendo peligro. 
— Sí iré a detenerlo. Tackey está preparando el viaje. Haremos una excursión todos los chicos y yo. 
— ¿Todos? — Mary no podía creer lo que escuchaba. — ¿y el trabajo Johnny? ¿todos los compromisos? 
— Solo son un par de días, que lo arreglen con programas grabados. — y sin más se levantó y metió al baño para no discutir más. 
Mary quedó viendo la pantalla y a los cuatro aventureros ya tan sucios y maltratados. Cerró los ojos, suspiró profundo y salió cabizbaja pensando que quizá, debería aceptar que su hermano se había vuelto loco y que debía ya hacer algo para que dejara de tener incidencia en la compañía… “No quiero llegar a eso, hermano” se dijo a sí misma. 

………………… 
Llegaron a la zona de cabañas bastante de malas todos. Yamapi se había quedado realmente preocupado de eso que había dicho JinJin apenas hablaba, estaba preocupado por KameKame se había quejado todo el camino de que Jin no había reaccionado cuando Yamapi le pegó, y Nino… Nino estaba que ya no aguantaba esas quejas que lo ponían tan celoso y con ganas de haber soltado a a Jin en aquel precipicio. 
— Jin basta — Yamapi lo jaló de un brazo para detener ese caminar tan cauteloso con la vista fija y alerta sobre Kame y el senpai. — Dime de una vez por todas qué pasó ahí adentro. 
— Es que no sé Tomohisa 
— ¿Cómo que no sabes? — Yamapi se desesperó — ¿qué te hizo ese baka? 
— Tal vez fue solo una broma, yo… — Jin suspiró muy profundo tomando valor para rememorar todo — no sé, en serio no sé, no importa, luego te cuento… — y apuró el paso queriendo escapar del interrogatorio, pero Yamapi con aquel titubeo se había angustiado aún más y volvió a jalarlo esta vez más brusco. 
— ¡Qué carajos Jin! — y ya a los gritos que obviamente hicieron a Nino y Kame detenerse y voltear — ¡¿Qué te hizo Ninomiya?! 
— ¿Eh? — Kame volteó a ver a Nino que solo cerró los ojos un segundo. 
— Cállate — Jin murmuró abatido y cabizbajo, sabiendo que Kame ya dejaba las quejas para entrar en extrema preocupación por esos gritos y acercarse. 
— ¿Ninomiya? — lo oyó preguntar a solo un par de pasos. — Jin ¿de qué habla? 
— Yo… — Jin le enfrentó la mirada — es que no sé Kame yo… —  lanzó un reojo al senpai que para su sorpresa no se había acercado y se mantenía con la mirada fija sobre él, con los brazos cruzados. 
— Cuéntanos ahorita— Yamapi le hablaba desde atrás. — dijiste que casi te mata. 
— ¿¿¿Eeeeeeh??? — Kame se quedó estupefacto con ese dato. 
— Nani sore — Nino por fin desvió la mirada. 
— ¿Cómo que casi te mata? — Kame agarró a Jin de la barbilla para voltearle la mirada hacia él mismo.  
— Ok… les voy a contar — éste tragó saliva con dificultad — porque no estoy cómodo con esto… — tomaba valor preguntándose cómo reaccionaría el senpai. — Ninomiya se resbaló y me hizo caerme y enrollarme con la cuerda ¿ok? Y… yo no podía regresar a la pared, pero él me tenía agarrado del brazo ne. Entonces… me pidió que soltara la cuerda de mi cintura para poder desenredarme y… eso significaba que entonces mi único sostén sería él ne. La verdad es que dudé un poco y quizá por eso no sé si fue broma o si fue en serio… no sé qué fue Kame, demo… Me dijo que… ese era un escenario perfecto para un accidente, que podría soltarme…  
— Nani?…. – Kame estaba desencajado no sabía qué hacer con esa información. 
— Y estoy preocupado por ti — Jin siguió — porque no sé si sea buena idea que… él esté cerca de nosotros. 
— No, no, no… eso sí no — Yamapi había dejado de pensar cuando oyó lo que Nino le había dicho a su Jin y ya se encaminaba hecho una furia hacia el senpai que solo empezó a caminar para atrás temiendo lo que venía. — ¡Tú! — Yamapi lo señalaba con mucha furia — ¿te ibas a atrever a algo así? ¿en serio te pasó por la cabeza? — empezó a acelerar el paso y Nino con él pero aún hacia atrás, al tiempo que se quitaba la mochila de los hombros y se preparaba para darse la vuelta y echarse a correr. 
— Tomohisa, no, espérate — Jin le llamó. Pero eso hizo que se distrajera de Kame que de pronto estaba con los puños tan apretados y una meta tan colocada en su mente que… claro… no hubo modo de detenerlos. Al poco, Kame ya estaba corriendo junto a Yamapi tras el senpai lanzando tal cantidad de maldiciones que ni todos los animales de la selva podrían haberlas acallado con sus ruidos. 
— ¡Ven acá Ninomiya! ¡Deja de correr, cobarde! 
— Estúpida sabandija, detente. 
Comunicándose con un par de reojos y señas, Yamapi y Kame se pusieron de acuerdo para acorralar a Nino más adelante llegando uno por cada lado.  
— ¿En serio hiciste algo como eso? — Kame le hablaba muy fuerte — ¿entonces todo era mentira? ¿eh? ¡Contéstame imbécil! 
— De verdad estás muerto — Yamapi lo agarró desde atrás enlazando su brazo al cuello del senpai al que se le escurrían ya las lágrimas del miedo que le daban esos dos.  
— Contéstame — Kame se detuvo a una palma muy amenazante aunque sin tocarlo. 
— Ano, Yamashita suéltame — Nino forcejeaba, pero Yamapi lo apretaba cada vez más. 
— Ya te dije que lo que haré es matarte. 
— Kame – Nino tosía —onegai, dile que me suelte. Déjenme contarles mi versión… — tosía más. 
— ¡Grandísimo idiota! — Yamapi lo sometió en el piso y empezó a golpearlo con todo, mientras Kame, ni él mismo entendía bien a bien el porqué,  se mantenía altanero a un lado sin responder a los ruegos del senpai, pero también sin participar en la golpiza. Tal vez… ¿Nino tenía una versión? ¿Qué versión podría explicar que le hubiera dicho eso? Pero es que si Jin se había asustado... 
Jin llegó en ese momento y quedó viendo a la distancia, sin entrometerse, y un poco angustiado de que la compasión no fuera llegar a su amigo y el que acabara siendo un asesino fuera él. 
— Onegai, detente — Nino solo trataba de cubrirse. — jamás pensé en matarlo, yo nunca… 
Pero Yamapi lo callaba con más puñetazos en las costillas, en los hombros, la espalda. Si no tuviera los brazos tan rígidos cubriéndose, le hubiera desfigurado la cara de tanta furia que tenía. 
— ¡Imbécil! ¡grandísimo baka! — estaba con ganas de romperlo. 
— Ya déjalo —Kame opinó que era suficiente, de alguna forma no soportaba más la clara desigualdad de fuerzas entre esos dos. 
Yamapi, aunque aún jadeando, decidió parar para gran alivio de Jin y sobre todo del senpai que solo se dobló hacia un costado hecho un mar de lágrimas. 
— ¡Idiota! — Yamapi escupió y sobándose los puños caminó hacia Jin. — No se volverá a atrever. — quiso darle ánimos. 
Pero Jin no prestaba atención a Yamapi, sino a Kame, que con la mirada perdida en el senpai y los brazos cruzados seguía en silencio. ¿Qué pensaba? ¿Acaso tenía ganas de ayudarlo? ¿de pedirle perdón por haberlo perseguido y acorralado? ¿por haber permitido que Yamapi le pegara? Kame… ¿estaba dudando?  
— Tenemos que buscar el radiocomunicador — le oyó decir cuando éste se giró hacia él, aunque aún ahí de pie junto al senpai. — Encontrar la forma de salir de aquí. 
— Hai — Jin no estaba seguro de qué pasaría ahora ¿por qué Kame lo inspeccionaba así? ¿por qué estaba tan serio? ¿dudaba? — Vamos… — lo instó a que fuera con él y Yamapi. 
Y entonces, haciendo brotar un amargor insoportable de dentro de sí, vio que Kame  asentía y tras un profundo respiro, se acuclillaba junto a Ninomiya 
— Ven, te ayudo — le ofrecía una mano para levantarse — no te puedes quedar aquí. — y lo guiaba a pasar su brazo por arriba de sus hombros y a ponerse de pie. 
— ¿En serio vas a traerlo? — Yamapi se quejó. 
— Si pretendemos comunicarnos con Johnny no podemos dejarlo aquí — Kame argumentó. 
Pero para Jin, aquella imagen era simplemente insoportable y ese era el peor de los argumentos. Esa consideración con Ninomiya… no… dio media vuelta para dejar de ver y empezar a caminar con Yamapi a un lado. 
— Yo nunca pensé en matarlo Kame — Nino lloraba — nunca haría algo como eso… tú me conoces desho? Tú sabes que yo no mataría a nadie ne? 
— Jin nunca inventaría algo así. — Kame contestó seco llevándolo a cuestas. 
—Uhm, chotto matte — Nino entonces trató de soltarse de Kame y mantenerse en pie solo y aunque todo le dolía como nunca, lo logró. — ya, puedo yo….  
Kame, de inmediato supo que aquella separación era el dolor emocional del senpai sobreponiéndose al físico y  aunque seguía convencido de que Jin no inventaría eso, empezó a pensar que quizá, sí había imaginado de más. Todo ese tiempo que había pasado con Ninomiya, y con Arashi, todo ese tiempo que el senpai le había procurado, nunca había dado una seña de ser capaz de algo como eso… “Tú me conoces desho?” le retumbó en la cabeza.  
Y Nino, que en realidad estaba muy mal de tantos golpes, tanto esos venidos de los puños de Yamapi, como aquellos invisibles, directos al kokoro, que Kame le había soltado desde la llegada a la isla (y desde antes), de pronto se dejó caer de rodillas, lleno de lágrimas sin importarle más estar completamente quebrado ante sus 3 kohais. 
— No lo solté ne — de pronto dijo — le salvé la vida, me arriesgué a caer yo también, él está aquí desho? Él está vivo ne… el amor de tu vida está vivo ne 
Kame, que sí, estaba arrepentido, fue a sentarse a un lado en flor de loto y le ofreció un pañuelo. — Gomen — lo dijo — hontoni gomen 
Y quedó ahí sentado a su lado, acompañándolo. 

…………………………………………………….. 
— ¡Vaya! — exclamó Mary volviendo a respirar — pensé que nunca dejaría de pegarle… Johnny — le suplicó — tienes que detener esto ahora. 
— No puedo ahora, tengo que llegar allá… en la isla solo están las cámaras. Pero deja   de preocuparte hermana, aunque le costó esos golpes, parece que Ninomiya sí logró que Kamenashi confíe en él, y aunque los castigaré, por supuesto, por irse sin mi permiso, debes reconocer que esta nueva configuración es mucho más cercana a lo ideal. 
— ¿Ehhh? — Mary no comprendía — ¿te volviste loco? Yo preferiría mil veces que Ninomiya no se acercara a tus endemoniados protegidos, eso podría poner en riesgo el proyecto de JulieArashi depende de la unidad que logremos en el grupo, de que estén concentrados! 
— Arashiarashiarashi… ¿de verdad no sabes hablar de otra cosa? — Johnny le mostró su aburrimiento — déjame solo, tengo que prepararme para el viaje. — le pidió así que saliera de la oficina. 

……………………………………………………. 
Jin se sentía traicionado ¿en serio Kame dudaba de él? ¿le creía al senpai? No… es que simplemente no podía ser… eso era… de pronto dio media vuelta para volver sobre sus pasos. Necesitaba  ir a enfrentarlo, preguntarle por qué se había quedado ahí junto a ese tipo. 
— ¿¡A dónde vas?! — Yamapi lo siguió.  
— Necesito preguntarle algo a Kame… — pensaba en voz alta. 
Y… ay… no lo hubiera hecho ne. Cuando volvió a tenerlos en la mira, Kame estaba sentado frente a Ninomiya, quien seguía cabizbajo, y con suma delicadeza, le limpiaba la cara muy despacito, cuidando de no hacerle daño, con una toalla húmeda. — Eso… no…  no puede ser — apenas podía pensar. La quijada se le trabó, el alma incluso. Ya no pudo seguir avanzando, no pudo ir a preguntarle, tenía la garganta seca, los ojos enrojecidos, el estómago hundido… y no, no eran celos, era algo peor, más parecido al pánico, miedo infinito de haberlo perdido. ¿Por el senpai? ¿en serio? YamapiRyo, KAT-TUN, Arashi ¿habían tenido razón? Kame por fin se daba cuenta de que… ¿de qué? 
— JaaKame chan — Nino le pidió que se detuviera tomando su mano y haciéndola descender sin soltarla — arigatou ne, ya es suficiente. —y respiró muy profundo con esa mano entre las suyas que no se retiraba y sintiendo toda la culpa que Kame dejaba ver con su silencio. — tenemos que buscar el radiocomunicador… — el senpai murmuró buscándole la mirada. 
— Uhm — Kame asintió devolviéndosela — ¿te ayudo? — le dio tiempo a aceptar y sin despegar su mano, sino envolviendo más la de Nino para servir de soporte, se levantó y lo ayudó a incorporarse. — ¿necesitas algo más? — le habló protector y el senpai, que de pronto había descubierto a  Jin detrás de Kame completamente paralizado y furioso, aprovechó para jalarlo hacia sí, fingiendo que necesitaba apoyo, y recargó su cabeza en su hombro como si se hubiera mareado logrando que Kame lo abrazara.  
— Arigatou ne — le dijo muy cerca al oído con la mirada clavada en Jin — por creer en mi — y se alejó apenas un poco para luego acercarse buscando el beso que Jin vería, y Kame, por esa inmensa culpa que lo había hecho quedarse con él y el desconocimiento de que aquel a quien amaba los veía, estaba dispuesto aceptar. 
Lo hizo largo, suave, profundo. Sintiendo en todo el cuerpo recorrerle como una corriente eléctrica que casi le sanaba los golpes. Sin atrabancarse. Seguro y controlador, intencionado. 
Jin no pudo más. Volvió a girar sobre su eje y empezó a caminar sin hacer caso a nada alrededor. Sentía que todo se había nublado, puesto borroso, indefinido. Lo único que veía muy claro en su cabeza era esa nefasta imagen de Kame, su Kame, quien representaba todo el amor en su vida, la complicidad, la pasión, lo imposible, dejándose robar por aquel estúpido. 
— ¡Jin! — Yamapi intentó hacerlo volver de su pesadilla, pero solo logró que detuviera el paso y con la mirada igual de perdida que cuando caminaba, se pusiera cabizbajo dejando escapar una lágrima.  — Te dije que sí estaba enamorado de él… —remató encendiéndole el enojo — súper enganchado con el senpai ne — seguía — completamente comprometido… — y entonces, sin esperárselo, fue interrumpido por unos labios sobre los suyos. 
¿Eh? ¿jin lo estaba besando? Era un beso algo desenfrenado, enojado. Para desquitarse, para enseñarle a Kame que no volvería a destruirlo con una traición, un beso que de pronto hizo resquebrajarse el AKame. Por que sí, cuando Kazuya levantó la vista para ver el camino que el senpai caminaba despacio, aún adolorido, se topó con él. Con el beso. Y ahora fue a él a quien el mundo debajo se le detuvo y quedó difuso, un pitido de incomprensión hizo acallarse el rededor, un vuelco en sus entrañas lo frenó en seco. 
— Nani sore — opinó Nino a su lado también con la vista supendida en ese beso que Jin le daba a Pi. — le agradece que me haya pegado ne… — buscó la reacción de Kame, pero éste no tenía ninguna visible y aunque supo que por dentro una confusión insoportable de celos acuchillaba al kohai, la verdad es que se sintió empoderado y agradeció que esos golpes hubieran sido tan efectivos en cuanto a su objetivo de acercarse a éste y separar al AKame. Todo tiene su precio ne, quizá sí que había valido la pena. 

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