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miércoles, 29 de marzo de 2017

Capítulo 10 ~ Hawai e ikou! rally aventure

Capítulo 10.- Bichos venenosos

Al día siguiente, cuando por fin paró la lluvia y amaneció soleado, Jin abrió los ojos y tardó un poco en reconocer el bunker. Luego al descubrir el brazo desnudo de Yamapi sobre su pecho atrapándolo sintió una punzada de culpa. Se había metido con él ne, ahí frente a Kame, y guiado por un sentimiento que no le gustaba. Quitó ese brazo con cuidado para evitar despertarlo y se incorporó buscando el otro colchón y confirmar sus temores. Kame aún recostado sobre las piernas de Nino estaba completamente dormido y éste, el senpai, con la cabeza recargada en la pared parecía querer recalcar el hecho de que tenía a Kazuya ahí.
— Ohayo — oyó que le decía, aunque en voz baja, quizá por no despertar a los dormidos — al parecer ya dejó de llover y amaneció ne.
— Uhm — Jin dejó verlos y buscó el traje para cubrirse.
— Ey Akanishi — Nino volvió a llamar su atención
— Nani? — Jin contestó receloso y algo incrédulo de que se atreviera a decirle algo.
— ¿Podrías pasarme el agua? — señaló una botella que aunque cerca no alcanzaba. — No quisiera despertar a Kazuya todavía ne…
Jin quedó viendo esa botella y suspiró.
— Ie, gomen — le contestó algo serio dejándolo con la boca abierta y fue hacia la puerta del bunker por la que al poco salió sin verlos más.
Con el ruido de cuando la abrió fue que despertó Yamapi.
— ¿Eh? ¿Y Jin? — se incorporó buscándolo.
— Acaba de salirse — Nino respondió — se vistió y se fue ne, supongo que no quería despertarte. Ano sa, Yamashita kun, pásame esa botella de agua onegai. — le pidió.
Y Yamapi tras terminar de ponerse su traje, se estiró por ella y se la pasó.
— Voy a buscarlo — avisó — ¿Qué vamos a hacer eh? — preguntó al aire — tendremos que sacar el aparato de la clave morse de los escombros o algo… — y sin esperar respuesta salió también.
Kame entonces dio señales de haberse despertado, aunque mantenía los ojos cerrados.
— Ohayo — Nino le hizo una caricia en el rostro hacia su cabello.
— Me va a explotar la cabeza — Kame dijo con voz ronca — esa droga me cayó muy mal…
— Uhm, gomen, me di cuenta… — Nino seguía cariñoso. — quizá no habías comido suficiente ne. Ten toma agua — y le animó a incorporarse un poco y beber de la botella que inclinaba sobre sus labios. — te sentirás mejor.
— Quisiera saber cómo saldremos de aquí… — Kame extrañaba sentirse a salvo.
— Tenemos que regresar por el aparato ne, como dijo Yamashita kun… — Nino aprovechó que Kame ya se había incorporado para ponerse de pie y hacer algunos estiramientos. Había dormido muy poco y sentado, lo que lo tenía todo entumido. Kame notó el cansancio del senpai.
— ¿Despertaron hace mucho ellos? — Veía el colchón vacío donde habían dormido Jin y Yamapi y el gesto se le descompuso un poco al recordar lo que antes de dormir habían estado haciendo ahí en sus narices.
— Ie, acaban casi de salir. — Nino fue hacia las mochilas — Necesitamos comer algo ne — buscó algunos panes empaquetados, latas y más agua. — antes de ponernos a ver cómo nos comunicaremos con alguien que venga por nosotros.
— Uhm — Kame solo asintió — oye Nino… — la verdad es que le daba por su lado — ¿tendrás un analgésico? En serio siento que me va a reventar el cerebro.
— Hai — Nino buscó la nueva pastilla y se la puso en los labios — nonde — detuvo sobre su boca la mano aún después de que Kame la hubo aceptado jalándola con la lengua.
— Arigatou — contestó éste usando su propia mano para retirar suave la del senpai. — qué suerte que traes todo un botiquín — trató de sonreír.
— Ie, gomen — Nino volvió a acercar su mano para pasarle a Kame el cabello detrás de la oreja — no debí darte eso anoche ne, no pensé que fueras a entrar en esa pesadilla. — mintió. Y es que claro que sabía y lo había hecho con toda la intención de malviajarlo para aprovecharse y también hacerlo sentir protegido; lo había aventado al remolino y luego servido de sostén contra el vértigo y Kame sí, ahora estaba más cercano, al menos no le rechazaba la caricia ne.
Se alejó y puso a preparar el desayuno. ¿Cómo demonios regresarían a Japón eh? Era muy poco probable que el aparato ese sirviera después de que se le cayera la cabaña esa encima.
— ¿Vamos a llamarlos? ¿para que también desayunen? — Kame miró hacia la puerta del bunker desde la que podía divisar a Jin y Yamapi hablando afuera, pero Nino que ya había abierto las latas y colocaba el contenido sobre el pan no respondió — ¿Nino? — Kame insistió — ¿los llamo?
—  Jaaa — el senpai volteó a verlo de tal forma que le hiciera saber que su respuesta no era afirmativa — Creo que después del espectáculo que nos dieron anoche… yo preferiría que ellos se encargaran de sí mismos ne… — declaró y volvió a concentrarse en la comida.
— Bueno demo… — Kame iba a argumentar algo pero Nino no lo dejó.
— Nee, Kame chan… — dudaba cómo decirlo — Akanishi kun… él me acusó de intentar asesinarlo desho?, creo que eso ha sido un poco fuerte ne y… aunque sé que te prometí que te ayudaría a quedarte con él… ano sa, ya no puedo hacerlo ne… — volvió a buscarle la mirada — y etoo nanka, no es que vaya a interferir en lo que tú quieras hacer ne… Kedo… (y te pido una disculpa por eso ne) yo… voy a retirar esa promesa Kazuya… hontoni gomenasai.
— Ah… — Kame notó que Nino hablaba muy en serio y parte de sí lo entendía — naru hodou… Es lógico ne. — y bajó la vista preocupado de eso que significaría.
— Demo, daijoubu ne — Nino sonrió dándole ánimos a Kame — tampoco es que te vaya a obligar a andar conmigo ne. Tú tienes que decidir lo que sea mejor para ti ne, y ahora que… ya sabes lo que pienso de ti y de él ne, si quieres seguir con él a pesar de su relación con Yamashita o si optas por darte una oportunidad conmigo, yo estaré bien con tu elección ne. Ten — le pasó uno de los sandwiches que había preparado y una botella de agua — tabete, que necesitamos fuerzas ne, para buscar la forma de salir de aquí.
— Hai, arigatou — Kame lo recibió y se dedicó a comerlo pensativo. Nino tenía razón, si quería seguir con Jin sería a pesar de su relación con Yamashita…
— Auch — Nino se quejó al ponerse de pie de nuevo llevándose las manos al vientre.
— ¿Te duele? — Kame lo notó.
— Uhm — el senpai asintió — muchos golpes ne — y fue a buscar una pastilla más y una pomada para ponerse en los moretones.
Kame, pensando en todo, se quedó viendo hipnotizado cómo el senpai se curaba a sí mismo. Era increíble ne, que a pesar de todo siguiera portándose amable y protector. En su lugar él ya los hubiera mandado a la mierda a los tres. ¿De verdad estaba enamorado? No, pero… no quería creerlo. Si lo estuviera no lo soltaría tan fácil ¿o sí?, Ninomiya era el tipo de persona que no lo dejaría decidir tan libremente, querría acorralarlo ¿no? Seguramente ya estaba cansado de ellos. Apenas regresaran a Japón, Kame pensó, desaparecería de sus vidas.
Y una vez que lo hiciera… él y todo Arashi… ¿nani? ¿qué demonios haría eh? Jin andaba con Yamashita después de todo y si seguía preocupándole lo que ese imbécil sintiera… si es que se reconciliaban y volvían al amor prohibido, tendría que seguir aguantando que publicamente Jin estaba con ese… ¿eh? Él, por su lado, llevaba ya bastante tiempo pasando los días con los senpais, fingiendo ante un montón de gente que andaba con Nino para que Johnny y otros no sospecharan de la relación que tenía a escondidas con Jin, pero si Nino ya no los iba a ayudar a estar juntos… si Arashi se iba de su vida… descubrió que eso lo ponía nervioso, en cuando pasara, Johnny volvería a ocuparse personalmente ne y todo se complicaría de nuevo.
Y bueno, claro, todo eso pensando en que iban a sobrevivir a Lulalu y regresar a Japón… ni siquiera tenían una idea de cómo… y las provisiones un día se acabarían...
………………………………………………….
 — Entonces no sé, adaptemos una de las cabañas o algo… si ya nos vamos a quedar aquí. — Jin hablaba desesperado.
— ¿Eh? No podemos quedarnos a vivir aquí — Yamapi no quería creer que propusiera eso.
— Pues es que si no podemos recuperar el aparato de clave morse, las señales de humo te parece una idea demasiado estúpida y no sabrías como construir un barco ya no se me ocurre qué podríamos hacer para regresar a Japón. Esto es absurdo. — se sentó en el piso y cerró los ojos. Se sentía tan cansado, no solo la ansiedad de estar varados en la isla sino todo lo que había pasado entre él y Kame, él y Yamapi, Kame y el estúpido senpai… Agh! A qué hora se le había ocurrido que ir sin permiso a un lugar así y con esas personas era una buena idea. En ese momento incluso a él la frase de “para hacernos más fuertes” empezaba a volverse tonta.
— Hagamos las señales de humo… Johnny tendría que estarnos buscando ¿no?  — Yamapi cambió de opinión — Quizá… Ryo y Arashi sabían que estaríamos aquí ¿no? En algún momento vendrán por nosotros.
— Ellos sabían que íbamos a Hawai… no que de ahí vendríamos aquí para el rally. — Jin contestó desanimado. — y además, si es que empiezan a buscarnos será hasta mañana o pasado cuando no lleguemos a la hora que dijimos…
— Ok, entonces tenemos que organizarnos con ese par de bakas ne, y entre los cuatro construir el barco o… preparar todo para las señales de humo y que cuando empiecen a buscarnos tengamos oportunidad de que nos encuentren — Yamapi se llevó las manos a la cabeza. También se sentía agotado… — y todo para que volvamos y nos corran de la empresa ne, por irnos sin permiso.
— ¿Crees? Quizá eso nos haría bien — Jin se levantó y caminó de regreso al bunker.
— ¿Eh? ¿y qué haríamos entonces? — Yamapi se escandalizó.
— No sé… ¿música independiente? — Jin contestó bajo y se asomó al interior del refugio donde descubrió a Kame terminando de comer su sandwich. — Ohayo — le dijo.
— Ohayo — Kame respondió aunque muy obviamente evitando contestarle la mirada.
— ¿Se les ha ocurrido algo para salir de aquí? — Jin insistió en el tono amable, pero Kame solo negó en silencio con la cabeza.
— Ano sa, Akanishi kun — Nino salió del fondo mirando a Jin muy fijo y respondiendo él — pues rescatar el aparato ne y tratar de comunicarnos. En realidad, es lo único que podríamos hacer desho? O tal vez ne, haya algún radiocomunicador, o incluso una computadora oculta con acceso a Internet ne. Pensaba que debíamos revisar las cabañas a fondo, las que usaban como oficinas… porque nanka, esta gente no podía estar simplemente incomunicada desho? seguro hay algún tipo de tecnología que ocultaban a los turistas para hacer “más emocionante la aventura” ne. Ahorita ne, ya revisé aquí kedo… jaaa no parece haber más que provisiones, ropa de cama, cubretrajes, algunas medicinas… ah y allá incluso hay una bicicleta fija… okashii ne…
Jin oyó todo ese rollo preguntándose por qué hacía eso así el senpai, ¿solo para quedar bien con Kame otra vez? Eso o en tiempos de dificultad las treguas se firman solas… ¿sí? Suspiró profundo sin decir nada y agradeciendo que el que respondiera fuera Yamapi.
— Fuimos a ver la cabaña y está totalmente destruida, llena de lodo… no creo que podamos sacar el aparato de ahí. Y si había alguna otra “tecnología oculta” se burló un poco, no creo que sirva más. Estábamos pensando en o construir un barco o hacer señales de humo… o ambas… pero una vez más nos enfrentamos al problema de que ninguno de nosotros tenemos idea de cómo hacer esas cosas.
— Pues como se nos ocurra ¿no? — Kame se puso de pie y quedó viendo a Jin que lo veía de vuelta. Había mucha tensión ahí, sentimientos que se cruzaban entre uno y otro ignorando a Yamapi y a Nino, deseos y enojos haciéndose nudos y luego desbaratándose, miles de preguntas sin sentido que querían resolverse con besos, pero que se atoraban en las dudas sobre los sentimientos del otro. — juntemos ramas secas entre todos para hacer luego una fogata, podemos escribir S.O.S. con ellas ne — pasó hacia fuera del bunker rozando a Jin que se mantenía ahí en la puerta, sin verlo, pero sintiendo el calor que emanaba su cuerpo. Vaya… simplemente no podía dejar de sentirlo.
Jin también percibió la pasión de Kame en ese paso, pero no supo si era un deseo igual al que él sentía o enojo. ¿Tenía salvación el AKame? ¿Tenía sentido salvarlo?
— Juntemos ramas — murmuró dándose la vuelta y alejándose sin siquiera buscar la opinión de Yamapi y el senpai.
— Jaa, Yamashita… — Nino entonces detuvo a Yamapi que ya se disponía a ir con Jin.
— Nani? — este respondió algo malhumorado.
— Tenemos que tener cuidado para que no se reconcilien ne — de pronto el senpai lo invitaba a sus planes para separar al AKame ¿eh? ¿en serio? Bueno, no es que a Yamapi no le interesaran planes así, pero… ok, pondría atención.
— Si no es que en sus adentros ya lo hicieron — aún así le respondió seco.
— Podrías fingir que te duele algo ne, que te envenenaste o te golpeaste muy fuerte quizá?… orillar a Akanishi a que te cuide ne. — Nino sugirió — después de cómo te respondió anoche, Kame chan no soportará verlo al pendiente de ti.
— Jin no es estúpido, se dará cuenta de que estoy fingiendo.
— Jaaa, naru hodou, no tienes capacidad para actuar algo así ne. — Nino lo atacó y luego volvió a la sonrisa — Ok, podrías… entonces realmente enfermarte ne, intoxicarte con algo… podemos buscar para qué hay antídoto aquí y luego ir a buscar el mal… — fue hacia donde estaban guardadas las medicinas. — viboras, alacranes, arañas, sapos… nani kore! Hay demasiados bichos por aquí ne.
— Y si no sirve el antídoto? — Yamapi se acercó al senpai algo receloso.
— Por eso creo que sería mejor que sacaras tus dotes actorales, kedo…
— Jin me conoce de toda la vida baka, y si no tengo fiebre o eso, no me creerá nada… aunque fuera el mejor actor del mundo no podría convencerlo.
— Ah sou desu ka… — Nino se burló un poco más usando la diplomática pregunta. — tenemos que hacer que te dé fiebre ne. O que te salga un salpullido ne, o manchas…
— Ie, no sé, no me pondré en riesgo a lo tonto.
— Demo, Yamashita kun, no es a lo tonto desho? Si Jin se preocupa realmente por ti… si te demuestra lo mucho que te quiere ne, enfrente de Kame chan… porque él te quiere ne ¿o no?, ¿tienes miedo de que te deje morir y se vaya con él a nadar al cenote de la gruta?
— Urusai! — Yamapi se sintió retado. — Jin no me dejaría morir.
— Uhm, ni yo ne, porque soy tu senpai — Nino dijo aquello más como recordándoselo a sí mismo.
— Ok, voy a buscar un bicho venenoso entonces — y sin más Yamapi salió del bunker.
Nino tardó unos segundos en caer en cuenta.
— ¡Ey matte! Yamashita — salió persiguiéndolo — que sea uno para el que haya antídoto ne! — pero ya no lo encontró. Kuso! ¿a dónde se había ido? Tampoco estaban a la vista Kame y Akanishi ne. Respiró profundo, preparó su mochila con agua, el botiquín, los antídotos… y tras un volado mental, salió de nuevo y eligió un cacho de selva para empezar a buscar.
…………………………………….
¿Ramas secas? Ja ja ja ¡Sí clarooo! Kame maldecía ¿cómo habría ramas secas después del aguacero que había habido. Nada. Todo estaba completamente empapado, había árboles que brillaban por las gotas que reflejaban al sol en sus hojas, otros que aún escurrían. Charcos, charcos, más charcos. “Ramas secas”… baaaaka, no había ni una sola. ¿Había que sacar ramas al sol? Uhm, tal vez llevarlas a la playa ne. Miró un arbol caído a unos pasos de él y un pájaro rojo picoteándolo. Era lindo, y rojo ne, aka… como Aka-nishi… Cerró los ojos preguntándose qué sería de él y Jin, del AkaKame, de su pasional y desbordada historia. Él solo quería poder abrazarlo siempre, que ya nunca se enojara con él, que le dejara hacerle el amor y se lo hiciera. ¿Por qué estaba con Yamashita eh? ¿Había algo que sí le gustaba de él? De alguna forma que solo fuera la amistad lo que lo mantenía ahí cuidando sus sentimientos no cuadraba en la cabeza de Kame… — Jaa, Jin — dijo en voz alta como invocándolo, deseando con toda su alma que de pronto apareciera a su lado y se perdonaran todo, se besaran profundo e interminablemente...
— ¿Ya tienes las ramas? — pero el que apareció fue Yamapi ¡Carajo!— ¿qué haces ahí suspirando? ¿se te perdió algo?
— No hay ramas secas ne — Kame respondió contenido — todo está estupidamente mojado.
— Sou desu ne, porque llovió mucho ne — Yamapi se rio — ¿y ahora? hasta que Johnny se extrañe de que no estemos, y empiece a indagar, y vaya a Hawai… quizá en dos o 3 semanas por fin nos encuentren, nos lleven a Japón y ¡zaz! Nos quedemos todos sin trabajo…
— Mira — pero Kame no le siguió esa plática y señaló a un rincón — es un sapo… rojo ne. Aquí hay muchas cosas rojas.
— ¿Eh? — Yamapi se asomó a verlo y vio de nuevo a Kame.
— Ah, etooo — Kame tuvo que explicar — es que había un pájaro rojo acá hace unos minutos… y ese sapo también es rojo, es una coincidencia extraña… demo, olvídalo, da igual ne. — trató de distraer el comentario — solo tenemos que pensar en cómo salir de aquí.
Sin embargo, para su sorpresa, Yamapi no dejó de mostrar interés en el bicho sino que incluso lo miraba más fijamente de lo esperado.
— Nani? — Tuvo que preguntarle por qué lo hacía.
— Ah etoo nanka — Yamapi se enderezó y lanzó la vista lejos — nada, es bonito ne, el sapo. — Y seguramente venenoso, pensó, tal vez un solo roce con ese animalejo… pero ni Jin ni Ninomiya estaban por ahí… si se ponía realmente mal ¿Kamenashi lo ayudaría? ¿iría a avisarles? ¿lo tiraría al mar?
— No vayas a tocarlo eh? — Kame advirtió, pero cuando lo hizo y volteó a verlo ese segundo se dio cuenta de que Yamapi ya estaba agachado y sostenía al sapo en su mano. — ¡Yamashita! — Kame entró en pánico — estos sapos son super venenosos, ¡cómo se te ocurre! ¡Eres un baka! ¡Suéltalo! — le sacudió el brazo para tirar al animal que solo se alejó asustado. — ¡eres un idiota! — le veía fijo la mano — ¿te sientes bien?
— ¿Eh? — Yamapi temblaba viendo su palma que estaba toda enrojecida — no sé… — y no supo si por sugestión o por que de verdad aquella cosa era muy venenosa pero empezó a sentirse realmente mal.
— ¡Un imbécil absoluto! — Kame alcanzó a meterse bajo el brazo de Yamapi para que este no se desvaneciera ahí en medio de la selva — y sin dejar de maldecir una y mil veces le ayudó a regresar al bunker. — ¡y ahora qué vamos a hacer! ¡idiota, en serio idiota! ¡ey! ¿hay alguien aquí? — preguntó desesperado de no ver ni a Jin ni a Nino por ningún lado — ¿dónde fueron? — recostó a Yamapi en uno de los colchones y corrió hacia donde las medicinas, pero para su sorpresa — Kuso! ¿dónde están? — como Nino las había guardado en su mochila, el estante estaba vacío.
— Kame — Yamapi habló con voz débil empezando a sentir que le subía la fiebre — por favor ayúdame.
…………………………………………….

lunes, 13 de marzo de 2017

Capítulo 9 ~ Hawai e ikou! rally aventure

Capítulo 9.- ¡Plop!


Nino los empujó hacia fuera en cuando lograron abrir la puerta, por delante de él, y sí, a los 3, justo a tiempo. El techo entero de la cabaña se hundió detrás creando más estrépito del que de por sí la lluvia ya provocaba.  
Quedaron empapados al instante, casi ni se veía alrededor.  
 ¿Qué hacemos? – se mantenían cerca, pero atontados. 
— Busquemos un refugio ne — Yamapi jaló a Jin consigo que de pronto, asustado de todo ese relajo, olvidó su enojo con Kame y extendió su mano para jalarlo con ellos, Kame, que traía a Nino ya colgado de sí, aceptó tomarla también sin pensar. Y los cuatro, llegaron juntos entre toda esa lluvia a un bunker de metal (como el de Lost) en el que se guardaron antes de que se oyera un estrépito más fuerte que el anterior y la lluvia se volviera tan pero tan densa que parecía que el mar estaba arriba y se derramaba.  
— Sugoi desu ne — Nino veía el monstruo de agua caer aún agarrando a Kame del brazo. 
— Sugoi desu yo — Kame le contestó y luego volteó a ver su mano que Jin aún sostenía y cómo éste la miraba también. Se soltaron incómodos y se vieron a los ojos un par de segundos antes de acordarse de que estaban enojados. 
— Espero que sepas lo que haces — Jin le dijo. 
— ¿Yo? — y Kame se prendió al momento, pero Nino no lo dejó encarrilarse con una respuesta y lo volteó hacia sí, controlador. 
— Tenemos que secarnos ne — le decía viéndolo a los ojos — no queremos enfermarnos desho? — y presto empezó a jalar hacia arriba la camiseta que Kame traía pidiéndole que levantara los brazos y logrando que le siguiera la corriente. 
— Sugoi desu yo ne — Jin dijo en voz alta, en tono agrio, y se volteó hacia Yamapi que con la quijada trabada seguía viendo la cascada interminable que caía del cielo. — nani? — le preguntó al descubrirlo tan tenso. 
— Tú también deberías secarte, considerando que te enfermas por cualquier cosa. — se le quedó viendo unos segundos con obvio hartazgo de que estuviera más la pendiente de Kame que de él y luego se dio la vuelta para ver qué había en ese lugar. 
Algunos trastos, un par de colchones apilados al fondo con algunas telarañas, estantes con medicinas…  
— Deberíamos cerrar la puerta — pero Jin, en vez de seguirle el pensamiento, vio cómo subía el nivel de la lluvia afuera y empezaba a colarse hacia adentro lo que podría inundar el refugio, así que sin pedir ayuda, se estiró hacia fuera mojándose más, para jalar fuerte hacia dentro, hasta que la puerta se selló. — Listo — murmuró sorprendido de cómo se había acallado el ruido de la lluvia. — estaremos seguros aquí hasta que deje de llover. 
— Si es que deja de llover algún día — Yamapi contestó a solo un paso de él pues se había apurado a tratar de ayudarlo pero no había llegado a tiempo — ahora sécate, antes de que te de una pulmonía — quiso participar, imitando lo que Nino había hecho con Kame, pero Jin se retiró un poco con la mirada en otro lado. 
— Hai, yo puedo solo — dejó a Yamapi con las ganas y clavó su vista en Kame que solo rió falso, incrédulo del reclamo velado de esa contestación. 
— Aquí hay toallas secas y limpias — Nino, que las había encontrado en una caja, empezó a repartirlas fingiendo que no se daba cuenta de toda la tensión entre Kame y Jin. Una para Yamapi, otra para Jin, una que extendió y fue a colocar muy cuidadoso sobre los hombros de Kame, y una para sí. — Sugoi ne! — empezó a hablar mientras se secaba y quitaba la ropa mojada — la lluvia así es realmente impresionante desho? es la primera vez que veo eso, da miedo ne, provoca un sentimiento como de… nani? Uhm, como si fuéramos muy pequeños neJaa, queremos controlarlo todo kedo, al final ne, no somos nada. — se envolvió la toalla a la cintura y se quitó también los bóxers. — hontoni sugoi, parecía que el cielo se caía entero ne… — miró a Jin, pero no buscando una respuesta, sino con la firme intención de incomodarlo más aún, pues sabía, podía saberlo, que con esa cantaleta había logrado que Kame lo viera a él y que Jin, se daba cuenta. 
— Uhm — Jin fue lo único que dijo a esa mirada insistente, antes de suspirar y ocuparse de acabar de desvestirse y envolverse también la toalla a la cintura. 
— Y a pesar de que el capitán dijo que no era tiempo de huracanes ne — Kame, ya sin ropa mojada y con la toalla también enrollada en su caderas, comentó exprimiendo sus boxers a unos pasos atrás del senpai y aún mirándolo. — no quiero imaginar cómo sería vivir uno. 
— Neee — Nino le siguió la corriente. 
— Aquí hay algo de ropa — Yamapi avisó urgando en una caja y luego acercándola al resto y poniéndola en medio de todos. — son como trajes de esos completos para ponerse encima, pero será mejor que estar viendo sus miserias — volteó a ver a los parlanchines. 
— Jaaakanpeki — el senpai se apuró a sacar uno y extenderlo completo — aunque nos quedarán enormes ne — miró a Kame con gesto pícaro e incluso riendo. 
— Sobre todo a ti ne — Kame le devolvió la risa y sí, sin quererlo, logró que Jin no aguantara más la escena y se volteara hacia Yamapi decidido a… ¿a qué? 
— Tomo chan — susurró congelando esa sonrisa de Kame — ¿me pasas uno? Creo que yo si tengo suficiente para rellenarlo. — hizo obvio el doble sentido. 
— Hai, claro — y Yamapi, que se daba cuenta de la oportunidad, agarró uno para luego acercarse a Jin con paso cadencioso y decirle muy cerca — aunque como tienes para rellenar el bunker completo, también podrías quedarte así ne y presumirlo.—intensificó su coqueteo cortándole la respiración a Kame y haciendo a Jin sonrojarse y casi querer escapar, pero no… porque ahora estaba decidido ne. 
— Será más divertido, si me pongo el traje  y luego… — se mordió el labio inferior — me lo quitas tú. — Jin agarró el traje y lo desprendió lentamente de las manos de Yamapi que sí, por fin sonreía. 
— ¿Eeeeeeh? — gritó Nino alejándose de ellos — parece que ya están entrando en calor nehontoni atsui!— y rió un poco más agarrando a Kame de una mano para alejarlo de caer en la provocación —  jaaaKazuya chan,  veamos si esos colchones de allá están usables ne, ellos sin duda necesitarán uno, y tú y yo ne, podemos ponernos más cómodos  en lo que el cielo termina de caerse afuera.  
— Demo… — Kame seguía viendo a Jin con la boca abierta mientras se dejaba jalar por Nino al fondo del bunker. ¿Era en serio? ¿iba a ser así? ¿se matarían de celos uno al otro? ¿jugarían a herirse de esa manera? O tal vez… Kame sintió que se le amargaba el interior ¿Jin le decía de frente que su relación con Yamapi ya era no solo cercana sino definitiva? ¿se la iba a enjaretar de esa manera? 
— Pero póntelo ne — Nino lo distrajo arrebatándole la toalla de la cintura para dejarlo desnudo y pasándole el traje que traía — voy por otro, será mejor que no nos enfriemos ne. 
Kame se apuró a vestirse sin poder dejar de voltear hacia Jin que ya se había enfundado en su respectivo traje y ahora le ayudaba a Yamapi a cerrar el cierre del suyo con gestos seductores. 
—No puedo creer que esté haciendo eso — Kame declaró cuando sintió a Nino a un lado ya vestido también. De pronto se sentía triste. Los ojos se le aguaron sin remedio. 
— No es la primera vez ne, y está enojado. — Nino trató de decir algo que lo ayudara —solo… hay dejarlo pasar ne. 
Kame miró al senpai… tenía un par de golpes en la cara bastante hinchados, seguramente dolorosos, y esos eran solo los visibles después de ponerse el traje, porque cuando lo había visto quitarse la ropa había descubierto que tenía todo el cuerpo amoratado por la paliza que le había dado Yamapi… sin embargo, sus ojos brillaban y no lo soltaban ni un instante, parecía realmente preocupado de sus sentimientos y de que Jin se portara de esa forma con él. Parecía que Ninomiya senpai, como decía Jin 
— Nino chan — le preguntó — ¿por qué me besaste hace rato eh? ¿estás enamorado de mi? — subió las cejas. 
— Eeeeeh? — Nino no se esperaba una pregunta tan directa y esquivó su mirada — etooo nanka… ¿por qué me preguntas eso así eh? — pero ah, Kame lo notó, no lo regañaba como otras veces por la “impertinencia”, solo esquivaba contestar, aceptarlo en voz alta.  
¿Sí? Eso era muy extraño, poco creíble, no podía haberse enamorado, porque él no había hecho más que portarse como siempre ¿cierto? Como con todos los senpai… más frío incluso, hasta se lo había quitado muy francamente de encima un par de veces. Estaba muy claro que solo amaba a Jin y siempre sería de esa forma… hasta el senpai lo había dicho con todas sus letras… “me di cuenta de que es inquebrantable”, “ustedes deben estar juntos”… 
-- Jaaa, sabes perfecto que sí ne… — pero Nino jugó de manera muy diferente a la de siempre y sin mirarlo aún, siguiendo con su asunto de acomodar los colchones en el piso y sacudirlos dijo aquello como si se hubiera referido al clima 
— ¿Eh? — Kame se quedó pasmado. 
— Ano sa — Nino elevó el tono de voz hacia Jin y Yamapi que seguían donde se habían puesto los trajes hablando bajo entre sí — aca podemos dormir ne, ya limpié los colchones por si están muy ansiosos. 
— Ehhh? No sabía que te gustara tanto el fisgoneo Ninomiya— Yamapi se acercó con Jin de la mano y pavonéandose— parece que el que está ansioso de que empecemos eres tú ne 
— Iie Yamashita kun — pero Nino se había quedado serio después de la pregunta de Kame y contestó cortante. — de lo que estoy ansioso es de que podamos comunicarnos con el exterior para que alguien nos rescate y justo, dejar de verlos a ustedes dos ne.  —sin mirarlo más jaló un libro que había encontrado por ahí y se dispuso a leer.  
— Jaaa, a mi también me encantaría dejar de tener que verlos a ustedes — Yamapi rebatió, pero Nino ya no le hizo ningún caso. Ni a él ni a nadie, sus ojos se perdieron en los renglones del libro. 
Y mientras eso ocurría, Jin aún con su mano atrapada por la de Yamapi veía a Kame que todavía pasmado estaba de rodillas a un lado del senpai. ¿Había pasado algo? Parecía preocupado. ¿habían peleado quizá? Hace un instante parecían muy pareja, pero ahora Ninomiya estaba sumamente serio, “concentrando en su lectura” y Kame solo tenía la mirada perdida en él… 
— Vente Jin — Yamapi se tiró en el colchón vacío — vamos a descansar un rato ¿quieres? A acurrucarnos aquí. — le propuso lleno de intenciones y Jin aceptó aunque aún pensando en qué podía estar pasando con los otros dos. Se quedó sentado a un lado de Yamapi quien se había recostado y le contestó con monosílabos las preguntas que éste hacía sobre qué le gustaría hacer cuando volvieran a Japón. Vigilando con el reojo se dio cuenta de que Kame tras un par de minutos más, tragaba saliva con dificultad y se acercaba un poco a Ninomiya algo tímido. 
— Nino… — le llamaba muy muy bajito — ¿podemos hablar? Yo… 
No, Jin no alcanzaba a oir, solo palabra sueltas que no lo dejaban entender. Pero Kame parecía nervioso y Ninomiya nisiquiera volteaba a verlo, seguía con su libro. ¿A qué hora se habían peleado? ¿por qué?  
— IieKame chan — Nino dejó por fin el libro y se giró para hablarle de frente y él sí en un tono audible — daijoubu ne, yo sé que esto es dificil para ti — le acarició la cara con las puntas de sus dedos, cariñoso, y Jin empezó a sentir esas acciones como si fueran espinas en su piel — sí lo estoy… — dijo mirándolo a los ojos — porque eres una persona increíble de la que he aprendido mucho en este tiempo, y porque has estado al pendiente de mi y de Arashi, y hoy creíste en mi palabra, por eso pasó eso allá afuera ne, no voy a negártelo. — dejó la caricia muy cuidadoso y siguió diciendo algo, pero ahora demasiado bajo, Jin no logró distinguir qué palabras completaban ese discurso. Sin embargo, la imagen empezó a quemarle por dentro porque Kame no despegaba su vista de NinomiyaKame le ponía toda su atención al senpaiKame parecía que de pronto se había olvidado de que estaban ahí.  
— Y sigue lloviendo ne — Yamapi cerró los ojos y se estiró acostado como preámbulo a sus planes — parece que estaremos aquí hasta mañana. ¿No quieres que nos divirtamos un poco? — propuso delatando en su voz que quería hacerle el amor, pero al volver a mirar se encontró con que Jin veía hacia Kame sin oírlo. — Jin… - no, no le contestaba — ¡Jin! — lo jaló un poco de la manga para llamar su atención. 
— Hai — Jin volteó a verlo — ¿qué pasa? 
— ¿Quieres hacerlo? — cambió su propuesta a una más directa. 
— Etooo — pero Jin no tenía el mismo ánimo y… ¿eeeh? Frunció el ceño ¿qué estaba pasando allá? — espérame — le pidió a Yamapi haciendo obvio que toda su atención estaba en el otro colchón. 
— ¿Pero qué efecto tiene o qué? — Kame preguntaba viendo las manos del senpai que sacaban unas cápsulas azules de entre un papelito blanco que las envolvía. 
— Kono saananka… primero no se siente nada ne — Nino explicaba — pero poco a poco empiezas a percibir todo el rededor ne, muy muy intenso. Sugoi intenso – hacía ademanes hipnotizadores — y luego te pones feliz ne, te da risa… y empiezas a sentir que entiendes todo — se rió — como si tu mente se despejara y quitara de ti lo que no te deja ver las cosas claras ne 
— ¿Y cuánto dura el efecto? — Kame aceptaba una de esas cápsulas en su mano y seguía viendo al senpai. 
¿En serio? La pregunta estalló en la mente de Jin que sintió que se le bajaba la presión. Apenas podía creer que Kame, después de todas las veces que se negó a probar esta y otra droga con él, ahora le aceptara eso a Ninomiya… ¿en serio iba a en una situación así a probar una droga como esa? ¿en serio iba a hacer eso con alguien que no era él? 
— Pues depende de cada quien ne. — Nino explicó — y del momento y el estado de ánimo ne, de cómo estés fisicamente. Demo ne, antes de probarla ne, deberíamos comer algo… no hemos comido hace horas desho? Desde la mañana… 
— Oh, hai, yo nisiquiera comí en la mañana. — Kame concedió y buscó alrededor dónde dejar la cápsula para terminar guardándola en una de las bolsas delanteras de la parte superior del traje de Nino. Se levantó para ir a traer comida de su mochila que estaba junto con las demás cerca de la puerta. Se sentía mucho más tranquilo tras escuchar al senpai. Había sido muy sincero ne y la sinceridad es algo que siempre se agradece. Después de reafirmarle que sí estaba enamorado y por qué, también le dijo que por eso mismo se esforzaría por corresponderle los cuidados, y aunque también le declaró que no entendía por qué Akanishi era el dueño de su corazón y sus sentimientos, refrendó que lo respetaría. Había estado bien. Y aunque el que le dijera tan abiertamente que estaba enamorado de él lo había puesto nervioso, también se sentía muy halagado… Saber que no solo estaba jugando a tener poder le hacía sentir digno… y quizá… sí, sí, también un poco culpable… debía haber respondido en la misma medida de respeto y madurez ne, pero ya tendría tiempo de arreglarlo… Era importante dar las gracias al senpai por cuidar de él y poner al descubierto su corazón así sin exigirle correspondencia…  
— ¿En serio vas a drogarte? — Jin lo alcanzó junto a las mochilas agarrándolo fuerte del brazo — ¿aquí? ¿con Ninomiya? 
— ¿Eh? Akanishi — a Kame le costó trabajo salir de sus pensamientos y entender qué pasaba — ¿por qué? ¿no te parece? Pensé que tú ibas a revolcarte con tu novio Yamashita y ni cuenta te darías de si yo me drogo o vuelo o me convierto en arena… — se sacudió brusco para quitarse a Jin y se agachó a buscar la comida.  
— ¿Entonces va a ser así? ¿te vas a quedar con el senpai? — Jin logró que dejara la mochila y volteara a verlo — necesito saber qué pasa por tu cabeza. 
— Perdón, pero el que decide una y otra vez quedarse con alguien más para no herir sus sentimientos por esa amistad de antaño y comunicación y lo que sea, no soy yo. Mientras creas que necesitas hacerle creer a ese estúpido que estás con él... agh, demo ne, es una pregunta interesante, quizá estás muy a gusto ahora. 
— Si lo mando al carajo, Johnny…  
— Uhm — Kame derribó la mirada — pobrecito tienes razón, mejor cuídalo. — volvió a agacharse a sacar un par de cosas y quiso volver a los colchones, pero Jin lo detuvo de nuevo. 
— Sabes que no es por él — le recordó – y no solo lo digo yo ne, ”que me imagino cosas”, sino tu adorado senpai en el que tanto confías sin darte cuenta de que lo único que quiere es separarnos. 
— Te van a pegar si sigues coqueteándome — Kame señaló con la vista hacia atrás de Jin haciéndole saber que Yamapi ya se había acercado. 
— ¿Qué hacen? — la voz de éste se oía una vez más enojada. 
— Venimos por comida — Kame le mostró las latas — ¿no te mueres de hambre, Pi? — le llamó con el diminutivo haciendo a Jin tensarse — para ti y para el senpai, como buenas novias — suavizó sus movimientos haciendo obvia la burla y regresó a los colchones con paso contoneado y femenino. 
— ¿Eh? — Yamapi lo siguió con la vista — ¿le pasa algo? 
…………………………………………… 

Johnny concentrado en sus pantallas, buscando una por una aquella donde viera alguna pista de los chicos se notaba preocupado. Julie y Mary lo acompañaban comentando sus suposiciones de que todo estaría bien. 
-- Estoy segura que pudieron salir ojisan, los 4 son rápidos y listos ne -- decía Julie 
-- Llama al resto de Arashi, nos iremos hoy mismo, ya envié a dos de los chicos a organizar todo… — y tras decir eso con voz algo apagada de pronto ante una imagen, su cara se iluminó — yes, kanpeki… — Johnny cambió de humor radicalmente al encontrar en aquella el bunker cerrado —están ahí dentro, protegidos, antes la puerta estaba abierta, es seguro que se metieron ahí — contagió la tranquilidad a las señoras. 
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Tras revolver el contenido de una latas y otras creando una extraña ensalada, Kame sirvió el revoltijo en las latas mismas usándolas de platos y las repartió, sí, incluso a Yamapi le dio una, y sí hasta le sonrió al dársela (y no, no estaba envenenada, como dijo Mia jajaja)Jin aceptó la propia por hambre, pero no le gustaba lo que estaba pasando y al oir que Ninomiya le agradecía y hacía fiestas a Kame por la comida y éste se ponía todo contento de que al senpai le hubiera gustado su improvisación, le pareció muy claro que ya se había rendido y que no le ponía tan incómodo hacerlo, que el senpai, después de todo, sí que lo hacía sentir bien y sí que había logrado algo de cariño de su parte. Después, cuando terminaron de comer, mientras Yamapi le contaba de cómo se imaginaba que podría hacer su próximo concierto, y Kame perdió su atención por completo en la cápsula que Nino recuperaba del bolsillo haciendo obvio que se animaría a probarla aún en contra de su opinión, solo cerró los ojos buscando fuerza dentro de sí y muchos recuerdos de días juntos le pasaron como ráfaga por la cabeza, besos, cariños, declaraciones de amor, pasiones... pero también muchos pleitos y escenas de celos, llantos, gritos… No… la idea navegó en su cabeza provocándole jaqueca, era absurdo, y Kame, que tantas veces había dicho no poder dejar de amarlo nunca, ahora parecía más dispuesto, ahí, tan cómodo con el senpai… vaya estupidez… y si Kame estaba dispuesto, si decidía dejar de lado la necesidad, él también podría desho? Curarse del AkaKame… ¿podía?  
Cuando volvió a ver, Kame tomaba con sus labios la cápsula de la mano del senpai. Mil malditas mierdas. Mil jodidas y malditas mierdas. Sintió que estallaba... 
— Jin — Yamapi lo jaló a recostarse a su lado — ¿quieres hacerlo? 
— Uhm — y de pronto, aceptó sin más, queriendo desaparecer de su mente y de su entorno la imagen de Kame traicionándolo. 
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Los 4 miembros de Arashi no se esperaban esa actitud de Johnny con ellos. Parecía realmente molesto, ni siquiera dejaba hablar a Julie para defenderlos. Mary, se mantenía silenciosa con gestos desaprobatorios unos pasos atrás. 
— Y la próxima vez que los vea involucrados en una “travesura” como esta — el jefe les hablaba disminuyéndolos con la mirada — las medidas que tomaré irán más allá de un simple castigo ¿lo entienden? 
— Haiwakarimashita — los 4 estaban entre asustados y ofendidos, no solo porque era la primera vez que el nombre de la tormenta se veía “involucrado” (como decía Johnny) en una cosa así, sino que solo era uno de ellos, (y ni siquiera presente), quien realmente lo estaba. 
— Y bueno, si ya están listos, vayan de inmediato al aeropuerto, Takuya kun y Tackey chan están organizando a todos para llegar al crucero. Ah y lo olvidaba — los detuvo en medio de la reverencia — Ohno kun… — le hizo encogerse de miedo por cómo lo miraba — si tu cariño por Ninomiya resulta en que no tomes medidas ante esta situación perderás mi confianza y consideraciones ¿queda claro? 
— Hai, Johnny sama, tomaré las medidas correspondientes. 
— Ahora apúrense. — el viejo los corrió y luego, cuando se hubieron ido, cuando ya estuvieron lejos y era seguro ablandarse, se sonrió amplio ante su sobrina que estaba más pálida que la leche. — Julie chan, no te asustes querida,  solo necesitaba ser un poco serio con ellos para que no se salgan de control, pero sabes que tu proyecto no corre ningún peligro. 
— Ojisan, pensé que estabas realmente enojado… — ella respiró recuperando el color — un día vas a matarme de un susto, no podía creer que después de todo lo que han hecho otros, no les perdonaras a ellos una equivocación… 
— En realidad han hecho muy bien las cosas — Johnny habló para si jactándose de haber atinado en sus predicciones — solo que eso no podemos decírselos ne, pondría en riesgo tus planes… — la miró paternal — te los devuelvo en unos días ¿ok? Puedes ir organizando lo siguiente para el día 17… 
— ¿Hasta el 17? — a Julie se le salió la pregunta desesperada e inconforme — ok… — suspiró — si así lo necesitas… — empezó a hacer cuentas mentales de cómo arreglar la agenda. 
— Y me gustaría que… — Johnny rió imaginando la reacción del involucrado cuando Julie le informara — pienses en un castigo económico para el enamorado escapista…  
Julie asintió muy seria. 
— Omochiron ojisan, me aseguraré de que Ninomiya kun no vuelva a faltar a las reglas. 
— Ni el resto de ArashiJulie, que aunque están aquí, ellos sabían del escape ne, y no solo lo permitieron, sino que lo animaron y cubrieron… 
— Hai — Julie tragó saliva — sou desu ne — estaba avergonzada de que algo así hubiera ocurrido en sus narices y ella no se hubiera dado cuenta a tiempo. — ¿los otros tres chicos también serán castigados? — la duda de pronto salió de su boca, con cierto tono de exigencia. 
— Hai, por supuesto — Johnny contestó — aunque tu pregunta está algo fuera de lugar ne — su voz se tornó algo áspera— considerando que, en rango, Ninomiya kun está por arriba de todos ellos y por lo tanto, es el primer responsable. Aunque el viaje lo haya pagado mi Jin chan, estoy informado de que fue un regalo por el cumpleaños de Ninomiya kun, la decisión última tuvo que haber sido suya… y del resto de Arashi ne, porque sé que ellos no hacen nada sin que los demás lo aprueben… — la puso muy incómoda. 
— Ja, wakarimashita — ella lanzó un reojo a Mary y luego bajó la vista al piso. — Ninomiya kun es el responsable desho? — estaba enojada. 
— Sou desu ne. — Johnny volvió a la sonrisa y se cruzó de brazos. — pero tranquila, que también se llevará el primer premio ne, no a cualquiera le dejo estar al lado de mi Kame chan… 
— Tío… la verdad yo preferiría que esa relación terminara, esto es… — Julie trató de intervenir en esa decisión, pero Johnny la interrumpió. 
— Es lo que yo quiero que pase querida, la apruebo, promuevo y necesito… y tú no irías en contra de mi deseo desho? Prohibiéndole a Ninomiya kun que lo cumpla ne? Lo quiero ahí ¿queda claro? 
— Hai, queda claro… — Julie volvió a suspirar incómoda. 
— Sou, nos vemos entonces, gracias por la reunión. — Johnny la invitó a salir de la oficina y se sonrió de nuevo al verla hacer las reverencias correspondientes e irse sin más reclamo. 
— No me parece lo que estás haciendo — Mary expresó su inconformidad. 
— Lo sé hermana, pero no te preocupes, será lo último antes de cederle a tu hija el control total… sé que ya lo añoras, y lo haré pronto, les dejaré todo en sus manos… pero tengo que cerrar este asunto. 
A Mary se le iluminó el futuro ¿Johnny iba a dejar todo por decisión propia? 
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— Truénala con los dientes y ponla debajo de tu lengua para que absorba más rápido — Nino le indicaba a Kame – hace efecto casi inmediato. 
— Ok… — Kame siguió las instrucciones y se distrajo al escuchar un jadeo en el colchón de junto. Mientras el contenido de la cápsula traspasaba sus papilas gustativas, en el mismo instante en que ya no había vuelta atrás, se dio cuenta de que Jin correspondía las caricias de ese y…  Su mente se disparó a una insoportable pesadilla…  
¡Plop 
Se hizo chiquito, chiquito y empezó a sentir que se asfixiaba pues de pronto estaba hecho una hormiga sobre la piel de Jin huyendo de las manos de Yamashita que se deslizaban ansiosas a punto de arrasarlo… por más que corría no lograba salir de peligro y de pronto cuando creyó que podía encontrar refugio en ese oído, que desde ahí podría gritarle a Jin que por favor se detuviera y alejara al intruso…  
¡Plop 
Era una estatua, como una gárgola suspendida sobre esos dos cuerpos revolcándose que se llenaban de besos, con sus pieles afiebradas y sus sexos despertando… por más que quería, no podía moverse, quería detener a esa bestia que abusaba de Jin, pero sus brazos eran de piedra dura, quiso gritar, escupir fuego, matar, pero el forcejeo mental no movía sus extremidades…  
— Jin, no me hagas esto  
¡Plop 
Se sintió en caída libre, como si se hubiera abierto un hoyo debajo del colchón y éste lo succionara consigo. El vértigo le sacó las lágrimas… — ayúdame— murmuró, y el abrazo de alguien respondió al pedido deteniendo la caída, y no azotó con nada, solo sintió que se detenía ahí en el aire, sobre el colchón volador, ¿quién lo abrazaba? ¿Jin? Giró su cabeza muy despacio. Era Nino, que le decía que todo iba  estar bien, que él lo cuidaría…  
¡Plop 
Las lágrimas le empaparon las mejillas, estaba muy triste, desolado, sintiendo que se vaciaba, todo era llorar y llorar, muy sentidamente, como si todas los dolores de su vida hubieran regresado de golpe, tenía el corazón hecho pedazos, el alma agujerada, la soledad, esa maldita soledad… “estas completamente solo Kamenashi” la voz de Johnny le arrancó más llanto.  
— Ayúdame — volvió a decir y sintió como Nino apretaba el abrazo.  
— Ja, Kazuya, tranquilo ne, aquí estoy contigo. 
¡Plop 
Yamashita seguía tocando a Jin y éste no solo lo permitía sino que lo animaba, “sigue, sí, sigue” lo oía entre jadeos, y todo iba subiendo de tono, de intensidad, de temperatura… eran un solo bulto de pasión emanando calor ahí frente a él, incendiándose, volviéndolo loco. ¿estaba loco? Miró hacia su cuerpo, tenía una camisa de fuerza, apretada, blanca, de hospital y todo alrededor eran colchones, seguramente para que no se matara. Quería matarse… 
— Kazuya… — la voz del senpai — Kazuya kun, tranquilo ne  
¡Plop! 
Todo oscuro, alguien había apagado las luces del bunker. Aún jadeaban Jin y Yamashita, aún se movían en el otro colchón, pero más lejos, como si alguien les hubiera bajado el volumen… solo titilaba una flamita a un lado que le dejaba ver la cara de Nino, con la vista muy concentrada en él, tomándolo de las manos. 
— ¿Cómo te sientes? —  le preguntaba. 
—  Quiero que se detenga — Kame apretó sus puños — ayúdame. — temblaba completo. 
— Aquí estoy ne, solo dime qué estás viendo — Nino le peinó el cabello para atrás, afectuoso, y Kame se perdió en la sensación de esa caricia unos segundos. Luego, tomó la mano del senpai y se recostó usando una de sus piernas de almohada. — tranquilo ne — lo oía sobre su cabeza, y lo sentía peinarlo, muy cuidadoso, paternal… 
¡Plop! 
Jajajajaja jajjajajajaja todo eran carcajadas, se reían todos a carcajadas… se reían de la función de los payasos, de los osos rusos que patinaban, de las botargas que saludaban a los niños… y había globos de colores, dulces, luces, un arcoiris, música alegre... y nubes blancas sobre azules cielos, hombres impecablemente uniformados que hacían saludos militares, bailarinas de tul blanco repartiendo flores y pasteles, beisbolistas celebrando el home run del capitán del equipo campeón de la temporada.  
— Cuando era niño pensé que iba a ser beisbolista — Kame empezó a decir — eso hubiera sido un orgullo para mi padre… como mi hermano, él si es un orgullo para él… — una lágrima brillante se deslizó por su mejilla y Nino la recogió delicado — nunca creí que sería un johnny ¿te había dicho? Pensé que era algo temporal…  
¡Plop! 
El sueño lo venció, o el desmayo, y justo en el mismo instante en que Yamapi y Jin terminaron uno y el otro con una exhalación profunda. El concierto de respiraciones, acompasadas, se mezcló con los pocos ruidos que llegaban de la selva fuera del refugio... Nino, aún peinando a Kame con sus dedos, con todas las ganas de que ese momento tuviera algún significado también para él, suspiró muy hondo. ¿Qué podía hacer para que un día lo quisiera? O… ¿de verdad no había modo? Si tan solo supiera cómo hacerlo sentir algo aunque fuera parecido a lo que sentía por Akanishi… jaa, pensaba, quizá si seguía insistiendo... porque no existe lo imposible desho? Nada es imposible desho? Se repitió sin convencimiento. 
…………………..